Decisión de la Corte Suprema amenaza el poder político latino en California

La conclusión es que los latinos no están cerca del nivel electoral de lo que tienen de población

La inesperada decisión de la Suprema corte de tomar un caso sobre votación procedente del estado de Texas, plantea en esta generación, quizás la amenaza más grave a la fuerza política latina  en California. Pero cuanto de esa amenaza se materializará realmente, no se sabe todavia.

En esta situación plagada de preguntas, una de las más irónicas es esta: los políticos latinos, cuyos éxitos han sido apoyados durante décadas por las acciones de apoyo de los tribunales ¿se han vuelto tan universales que pueden continuar teniendo éxitos a pesar de las nuevas decisiones de la corte que podrían, de alguna manera, mermar su fuerza?

El caso de Texas fue presentado por demandantes que quieren que solamente los ciudadanos sean contados cuando se elaboran los distritos electorales. En la actualidad, se cuentan todos los residentes, independientemente de su estatus legal, lo que aumenta el número de los distritos en lugares como el sur de California.

Si los demandantes lograran tener éxito, muchos distritos urbanos no retendrían suficientes electores viables para existir por sí solos. La decisión del tribunal, que cubre las elecciones locales y estatales, podría ampliarse e incluir a los distritos electorales, se anunciará hasta principios del próximo año.

En el peor de los casos para los latinos que tienen gran influencia en el escenario político de California, una decisión judicial positiva para los demandantes podría obligar a varios distritos latinos a derrumbarse juntos, o a que se combinen con las zonas dominadas por otros tipos de votantes. En teoría, esto podría resultar en enfrentamientos titánicos entre protagonistas latinos existentes--o entre latinos y otros grupos minoritarios.

A grandes rasgos, una sentencia favorable para los demandantes podría trasladar el poder político de las zonas urbanas de California a sus suburbios--difundiéndose desde Los Ángeles propiamente hasta entornos suburbanos como Orange County e Inland Empire, donde son mayores las tasas de ciudadanía. El poder también podría desvanecerse en el sur de California, que tiene una gran cantidad de no ciudadanos, hacia al norte de California.

"De los blancos, a los no blancos," dijo David Wasserman, un analista no partidista para Cook Political Report.

Si la corte decide de una manera que frene el poder latino, los estrategas políticos vaticinan el mismo tipo de reacción que enfrentaron los esfuerzos republicanos en 1994 por aprobar la proposición 187, la medida que habría bloqueado beneficios para los no ciudadanos. A la ira sobre por su aprobación  se le atribuye un esfuerzo masivo y continuo por registrar a los latinos para votar--y votar por el partido dem ócrata.  El resultado ha sido un casi rechazo casi generalizado al partido republicano en California.

"Lo que sabemos, basado en lo que pasó en los años ' 90, y puedes apostar 10 a 1, es que habrá un montón de dinero para organizar y registrar a los latinos", dijo Bruce Cain, un profesor de ciencias políticas de Stanford y observador desde hace mucho tiempo de la política de California. "Esto podría ser un aguijón para la movilización de la comunidad latina. … La adversidad moviliza a la gente",

La adversidad y la amenaza de acción judicial, ha logrado un impresionante cambio cuando se trata del poder latino en California. Gran parte de este poder descansaba en las luchas legales sobre los esfuerzos de muchos años por diluir el poder de los votantes latinos al desbaratarlos en múltiples distritos.

Fue sólo en la década de 1980 que el ayuntamiento de Los Ángeles creó un distrito específicamente para responder a una demanda del Departamento de Justicia de Estados Unidos que alegaba que se había dejado a los Latinos sub representados en el gobierno de la ciudad. (La entonces asambleísta Gloria Molina fue prontamente elegida como la primer miembro latina del Consejo).

Y fue a principios de 1991 que un nuevo distrito de supervisores del condado de Los Ángeles fue elaborado bajo las órdenes de un juez de distrito estadounidense quien dijo que el Consejo había intencionalmente discriminado a los latinos al trazar los límites del distrito. (Molina ganó ese escaño también, convirtiéndose en la primera latina y la primera mujer elegida para un puesto en el Consejo.)

Con eso--y con las persistentes presiones legales, el crecimiento de la población y tenacidad--los números empezaron a cambiar aquí y a lo largo de California.

Las estadísticas mantenidas por la Asociaci ón. N acional de Funcionarios Latinos Electos muestran que 460 latinos ocuparon un cargo en California en 1984. Una década más tarde, el año de la proposición 187, ese número había crecido a 796. El año pasado, 20 años después, hubo 1,370 latinos electos, incluyendo a nueve miembros del Congreso,  27 legisladores y 420 líderes del condado y la ciudad. (El número de miembros del Consejo de Los Ángeles ha pasado de dos, desde la elección de Molina a cinco hoy en día.)

Cuatro Latinos han servido como presidentes de la Asamblea desde 1996. El actual líder del Senado del estado es Kevin DeLeon, de Los Ángeles. El Secretario de estado es ex senador Alex Padilla, de Pacoima. La congresista Loretta Sanchez, del condado de Orange, se postula para el Senado de los Estados Unidos; el ex alcalde de Los Ángeles, Antonio Villaraigosa, está considerando postularse para gobernador en 2018.

La integración de los latinos en la estructura política del estado significa que los componentes necesarios para tener un amplio éxito--el acceso al dinero y benefactores influyentes, familiaridad y comodidad entre los votantes - ahora existen para ellos, o al menos, para muchos de ellos.

No hay duda de que una decisión judicial en contra de los intereses políticos latinos golpearía a algunos. El otoño pasado, un perfil del votante lanzado por el Instituto de Política Pública de California dice que los probables votantes latinos en 2014 representaban el 17% del electorado del estado, la mitad del porcentaje de Latinos en el estado. Algunos de los olvidados, son elegibles para votar pero no lo hacen, y serían el objetivo de una campaña de inscripción--pero muchos de ellos no son ciudadanos y efectivamente desaparecerían de los distritos si el fallo del Tribunal favorece a los demandantes.

Aun así, los juicios de los ochenta y noventa se basaban  en la premisa de que los latinos sólo serían elegidos si sus votantes se amalgaman en un distrito en el cual eran la gran mayoría. Pero eso no es necesariamente ya el caso.

Padilla, por ejemplo, ganó 3.8 millones de votos en su camino a la victoria en noviembre. Betty Yee, quien buscó dos veces ser elegida a un puesto estatal por primera vez, ganó unos 10,000 votos más, al ganar el puesto de contralor estatal. El problema más grande de Padilla en su estrecha victoria fue ganar los votos de latinos del sur de California, donde la participación es en general mucho más baja que en el norte de California, que es la base de Yee.

"La conclusión es que los latinos no están tan siquiera cerca del nivel [electoral] de lo que tienen de población, igual que las mujeres están lejos de sus niveles de representación en la población y eso siempre es, tanto simbólicamente como sustancialmente, problemático".  

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