Las cartas del príncipe Carlos dejan al descubierto sus reflexiones y dudas

Las 'Cartas de la araña negra' del príncipe Carlos revelan sus opiniones sobre una variedad de temas

Príncipe Carlos: Se les pidió a las tropas británicas que hicieran un ‘trabajo extremadamente desafiante’ en Irak sin los recursos adecuados

Las cartas privadas que el príncipe Carlos escribió a los ministros del gobierno han sido publicadas después de una larga batalla legal que llegó hasta la corte más alta de Gran Bretaña.

Las llamadas “Cartas de la araña negra” fueron dadas a conocer el miércoles y dejan al descubierto la opinión del heredero al trono sobre una diversa variedad de temas,  incluyendo los recursos para las fuerzas armadas, la ganadería vacuna y bovina, las reformas de la Política Agrícola Común de la Unión Europea e incluso el sacrificio del tejón.

Los partidarios dicen que las cartas muestran a un príncipe apasionado y profundamente informado que se preocupa por la nación. Los detractores argumentan que está abusando de su posición de autoridad, especialmente ya que se supone que como futuro rey debe ser constitucionalmente imparcial.

Hay 27 cartas, 10 del Príncipe de Gales, 14 de los ministros y tres de los secretarios privados, las cuales fueron escritas entre septiembre del 2004 y marzo del 2005. Las cartas fueron publicadas después de una batalla legal de 10 años entre el Palacio y el periódico The Guardian, el cuál argumentó que había un fuerte interés público por saber lo que el príncipe Carlos les estaba escribiendo a los ministros del gobierno.

La solicitud fue inicialmente vetada por el entonces fiscal general Dominic Grieve, quien argumentó que su divulgación podría socavar “la posición de neutralidad política” de Carlos. La batalla llegó al Tribunal de Apelación, en donde ese veto fue declarado ilegal, una decisión confirmada por la Suprema Corte en el mes de marzo.

Las cartas fueron publicadas en el sitio web de la oficina del Gabinete y abarcan a siete departamentos gubernamentales durante el tiempo en que Tony Blair fue primer ministro.

Las cartas son llamadas ‘Cartas de la araña negra’ debido a los garabatos desordenados del príncipe Carlos, pero en realidad todas las misivas están mecanografiadas.

La correspondencia del monarca y heredero al trono es típicamente exenta de las solicitudes de libertad de información, y las restricciones han sido reforzadas aún más después de ésta batalla legal, lo que significa que es poco probable que la correspondencia real de esta naturaleza sea publicada otra vez.

Mientras que las cartas fueron publicadas, el Palacio emitió una declaración enérgica  expresando su consternación de que las cartas fueran hechas públicas.

“La publicación de las cartas privadas sólo puede inhibir su capacidad [del príncipe Carlos] para expresar las inquietudes y sugerencias que se le han presentado en el curso de sus viajes y reuniones”. La declaración afirma que el príncipe “se preocupa profundamente por su país, y trata de utilizar su posición única para ayudar a otras personas”.

Quizá la carta más controversial es la que está dirigida a Blair después de que él y su esposa, Cherie, visitaron a Carlos durante un fin de semana para tomar té. La carta detalla las preocupaciones del príncipe sobre los retos a los que se estaban enfrentando las fuerzas armadas en Irak, especialmente el pobre desempeño de los helicópteros Lynx.

Carlos escribe que la adquisición de nuevas aeronaves para reemplazar a los Lynx está “sujeta a mayores retrasos e incertidumbre debido a una presión significativa sobre el  presupuesto de defensa”. Agrega: “Temo que esto es sólo otro ejemplo de donde se les pide a nuestras fuerzas armadas que hagan un trabajo extremadamente desafiante (particularmente en Irak) sin los recursos necesarios”.

Esa carta fue escrita en septiembre del 2004 en un momento delicado durante el despliegue de las tropas británicas en Irak.

La mayor parte de las cartas abarcan temas en los cuales el príncipe es conocido por tener un profundo interés. Esos temas incluyen la arquitectura, las escuelas, e incluso la merluza negra de la Patagonia y los albatros.

El príncipe Carlos también habla sobre cómo la primer ministra de Nueva Zelanda, Helen Clark, lo presionó para abordar el financiamiento en el extranjero para restaurar las cabañas de la Antártida utilizadas por los exploradores Robert Scott y Ernest Shackleton.

“Le prometí a Helen Clark que te plantearía este tema – así que lo he hecho” escribió Carlos en el 2005 en una carta dirigida a Tessa Jowell, quien en ese entonces era Secretario de Estado de Cultura.

Su intervención pareció tener el efecto deseado: Unos años más tarde, el gobierno entregó aproximadamente $400,000 hacia su restauración.

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