Beneficios de la vacuna VPH ya tienen impacto en las estudiantes de preparatoria

Las chicas que recibieron Gardasil mostraron beneficios en su salud

Un estudio que incluyó a más de 26,000 adolescentes en Ontario, Canadá, concluye que quienes recibieron las tres dosis de Gardasil tenían un 44% menos de probabilidades de ser diagnosticadas con displasia cervical durante sus años de educación preparatoria que sus compañeras que no fueron vacunadas. Los investigadores reportaron el lunes en la revista Pediatrics que todo apunta a que parece ser también que la vacuna redujo el riesgo de las verrugas genitales en un 43%.

Gardasil es considerado una vacuna contra el cáncer de cuello uterino, una enfermedad que generalmente ataca a mujeres alrededor de los 40 a los 50 años. (La edad promedio de diagnóstico es 48, según el U.S. Centers for Disease Control and Prevention). Los CDC recomiendan que las chicas (y chicos) sean vacunados cuando llegan a los 11 o 12 años – antes de ser sexualmente activos y están expuestos a los virus del papiloma humano.

Sin embargo, para muchos padres, no existe un sentido de urgencia. En 2013, sólo el 57% de las niñas entre las edades de 13 y 17 años habían recibido una dosis, y sólo el 38% tenía las tres, según un reporte del CDC.

Los autores del nuevo estudio hicieron hincapié en que los padres que minimizan los daños están arriesgando la salud de sus hijas. Al atacar las cuatro cepas más peligrosas del VPH, Gardasil puede prevenir una variedad de problemas médicos, incluyendo algunos que pueden provocar el cáncer de cuello uterino.

Como lo demuestran los resultados del estudio, la protección se inicia de forma rápida.

"El hecho de que estos beneficios fueron observados en un grupo de tan corta edad fortalece las recomendaciones actuales de que la vacunación debe ocurrir a una edad temprana", escribieron los autores del estudio.

Los investigadores, de la Universidad McGill y otros lugares de Canadá, utilizaron los registros de salud nacional para identificar a las niñas en Ontario que eran elegibles para una ronda gratuita de Gardasil, mientras cursaban los grados octavo y noveno y otro grupo de chicas que terminaron esos grados antes de que la provincia en la que vivían ofreciera la vacuna gratuitamente. Los investigadores rastrearon a las chicas durante los grados 10, 11 y a la mayoría de las del grado 12 para ver si ellas habían sido diagnosticadas con displasia cervical y verrugas genitales, los cuales son causados por HPV.

Menos del 1% de las niñas a las que no se les ofreció la vacuna de forma gratuita la obtuvo de cualquier manera, según el estudio. Incluso entre las niñas que no tuvieron que pagar por su vacuna, sólo 50.6% tuvo las tres dosis.

Aun así, la diferencia entre los dos grupos de niñas fue sorprendente, según los investigadores. Por cada 1,000 niñas, hubo 2.32 menos casos de displasia cervical entre aquellas a las que les fueron ofrecidas la vacuna que entre aquellos a los que no se les ofreció. La displasia cervical es una condición caracterizada por células anormales que pueden llevar a desarrollar cáncer de cuello uterino.

Cuando los investigadores se enfocaron en las niñas que si fueron vacunadas, la brecha se duplicó con creces, con menos de 5.7 casos por cada 1,000 niñas. Los investigadores calcularon que por cada 175 niñas vacunadas se evitó un caso de displasia cervical.

La historia fue similar para las verrugas genitales, que también son causadas por el HPV. Por cada 1,000 niñas, hubo 0.34 menos casos de verrugas entre aquellos que fueron elegibles para la vacuna gratis que entre los que no lo fueron. Además, las niñas siguieron el cuadro de vacunación experimentaron 0.83 menos casos por cada 1.000 en comparación con las chicas que no completaron la serie de vacunas.

Sin embargo, puesto que las verrugas genitales eran menos común que la displasia cervical (400 casos de la primera en comparación con 2,436 casos de la segunda), los beneficios de la vacuna no fueron lo suficientemente grandes como para ser estadísticamente significativos.

Aun así, los resultados del estudio ofrecen "nuevas y fuertes evidencias de los efectos positivos para la salud" de la vacuna Gardasil en adolescentes entre las edades de 14 y 17 años. (Dos vacunas similares también están aprobadas para su uso en los Estados Unidos – Cervarix, que apunta a dos cepas de HPV y una nueva versión de Gardasil que se dirige a nueve cepas del virus).

"Los legisladores y los médicos pueden utilizar estos resultados para fundamentar los argumentos de que retrasar la vacunación puede provocar la pérdida de oportunidades para la prevención", concluyeron los autores del estudio.

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