Se construirán en San Diego varios prototipos del muro fronterizo propuesto por Trump

Se construirán en San Diego varios prototipos del muro fronterizo propuesto por Trump

El sur de California es una especie de ‘zona cero’ para el muro fronterizo propuesto por el presidente Trump. Selectas empresas de todo el país y algunas firmas internacionales que licitarán para construir la pared a lo largo de la frontera entre los EE.UU. y México deberán construir antes prototipos en San Diego, según informó el Departamento de Seguridad Nacional de los EE.UU.

El gobierno federal no informó exactamente dónde los licitadores exhibirán sus diseños, pero un vocero afirmó que San Diego fue la zona elegida, en parte a raíz del trabajo fronterizo existente en Tijuana.

Los prototipos de muro presentados y construidos en esa ciudad deberán tener 30 pies de largo. Los licitadores deberán también demostrar la calidad de su construcción a los analistas gubernamentales.

Las instrucciones de licitación indican que “hasta 20” compañías serán invitadas a construir prototipos en San Diego. Las ganadoras deberán tener un diseño de 30 pies de altura, que no pueda escalarse y que se construya de tal forma que evite las excavaciones por debajo de la pared, por lo menos a seis pies. El lado que mira a los EE.UU. deberá ser “de color estéticamente agradable”, remarcan las instrucciones.

Hasta el mediodía de este martes, más de 20 empresas del condado de Los Ángeles (de más de 700 de todo el mundo) se habían inscripto como interesadas en el proceso de licitación, un proceso anterior al envío de propuestas.

Al menos una firma de San Diego, R.E. Staite Engineering, cree que puede tener un beneficio adicional porque los prototipos se construirán en su ciudad. “Para nosotros, se trata de una ventaja inherente”, aseguró Ralph Hicks, vicepresidente de asuntos gubernamentales de la empresa, quien citó las dificultades de otras compañías para traer materiales de todo el país.

R.E. Staite ha trabajado en grandes proyectos anteriormente, entre ellos la limpieza del derrame de petróleo de Exxon Valdez y los cimientos del Centro de Convenciones de San Diego. Aunque el ejecutivo no divulgó detalles de su diseño, expresó que la firma está muy entusiasmada con su propuesta. “No intentamos cumplir con los criterios”, advirtió, “sino superarlos en todas las categorías”.

Algunas empresas que se inscribieron como partes interesadas mostraron diferentes motivaciones. El estudio de arquitectos Pali Fekete, de Culver City, quien se inscribió la pasada semana, tenía la intención de presentar una propuesta para construir un puente en lugar de una barrera, pero decidió que el papeleo exigido no valía la pena. “Nosotros íbamos a dar vuelta la pared, si se quiere”, afirmó Zoltan Pali, director de la firma.

Leigh Jerrard, propietario de la empresa de plomería ecológica Greywater Corps Inc., en Los Ángeles, también sintió interés, pero no para trabajar en el proyecto. Como arquitecto y contratista licenciado, Jerrard afirmó que se inscribió para entender qué intenta hacer el gobierno con la pared. “No tengo ninguna intención de diseñar o construir nada que sirva para promover los planes de Trump”, aseveró.

El trabajo en la frontera podría dividirse entre varias empresas, y los contratos podrían ser extremadamente lucrativos para quienes obtengan una parte del pastel. Los republicanos del Congreso han sugerido que el muro podría costar entre $12,000 y $15,000 millones de dólares. Un análisis publicado por MIT Technology Review, en tanto, afirmó que el valor podría ascender hasta los $38,000 millones.

El presupuesto que Trump propuso la semana pasada -que reduciría una gran cantidad de otros programas gubernamentales- incluye un pedido de $2,600 millones para la construcción de la pared fronteriza. Ese dinero se sumaría a otros $1,500 millones que la Casa Blanca busca del Congreso este año, lo cual asciende a un pedido total de financiamiento de $4,100 millones para el muro, hasta el momento. Durante su campaña, Trump prometió que México pagaría por la construcción de esta barrera, pero su propuesta de presupuesto no incluyó una idea para que eso ocurra fehacientemente.

La frontera entre los EE.UU. y México se extiende por aproximadamente 2,000 millas, y cerca de un tercio de ellas ya están cercadas. No queda claro si la pared se construiría también sobre tramos que ya cuentan con vallado.

Las empresas interesadas podían presentar sus ofertas hasta este miércoles. Terrence Payne, director ejecutivo de TMM Enterprises Group Inc., señaló que muchos de los grandes contratistas con quienes su firma trabaja esperan participar de la construcción del muro. Con sede en Los Ángeles, TMM sólo posee tres empleados y una división de suministros que vende herramientas y materiales, como cables de acero y eléctricos. El ejecutivo quiere saber más acerca de cómo las empresas pequeñas, y pertenecientes a minorías, pueden sumarse al proyecto. “Entiendo que se trata de un trabajo extremadamente polarizador”, expresó. “Algunos proyectos no nos gustan, pero tienes que hacer tu trabajo y vender tu producto. En el mundo de la venta de suministros, se trata de seguir las grandes obras”.

El proyecto es, ciertamente, polarizador. Dos supervisores de San Francisco presentaron esta semana una legislación que impediría que la ciudad contrate a empresas licitantes en el muro, más allá de que éstas ganen o no, informó el San Francisco Chronicle. Miembros de la Asamblea de California han presentado un proyecto de ley que exigiría que los fondos de pensiones del estado se desprendieran de cualquier empresa involucrada en la realización de la pared.

James Fletcher, dueño de James Fletcher Construction, en Chula Vista, expuso que la semana pasada todavía intentaba averiguar qué es lo que quiere el gobierno federal con exactitud. Un muro de concreto no tendría mucho sentido, expuso; con los cimientos, las barras de acero de refuerzo y otros gastos, algunas porciones de una estructura de 30 pies de altura y de hormigón podría costar hasta $20 millones por milla. “Hay otras cosas que pueden construirse, que son más rentables e igual de buenas”, aseguró, y citó como ejemplo una pared de acero.

La empresa de Fletcher, registrada como proveedor interesado, tiene aproximadamente una docena de empleados, pero puede aumentar la cantidad hasta 40 de ser necesario; recientemente la firma realizó trabajos de hormigón y vigas para un proyecto en la Estación Aérea Naval de North Island.

Mike Mclaughlin, propietario de Greenfield Fence en Oceanside, quien tiene a su cargo 150 empleados, explicó que mucho del alboroto acerca del muro es injustificado puesto que ya hay construcciones en la zona. “No hay nada nuevo en ello”, dijo. “Han estado levantando esta pared por casi 15 años”.

Uno de los licitadores más entusiastas es Rod Hadrian, dueño de Tridipanel en Carlsbad. Su empresa utiliza varias capas de mallas de alambre soldadas y unidas a espuma de poliestireno, un tipo de plástico, que luego se cubre con cemento. “Es liviano, durable y fuerte como el demonio”, dijo Hadrian. “Es exactamente lo que necesitan”.

Traducción: Valeria Agis

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