La tradición de la cena de los corresponsales de la Casa Blanca fue todo un éxito sin Trump

La tradición de la cena de los corresponsales de la Casa Blanca continuó este fin de semana, incluso sin Trump

Nadie tuvo un trabajo más difícil el sábado último que el comediante Hasan Minhaj, excepto quizás por el pobre individuo que debió decirle al presidente Trump que Minhaj no lo arruinó todo con su crítica al comandante en jefe en la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca.

El corresponsal de “The Daily Show with Trevor Noah” fue el último de una larga lista de anfitriones, entre ellos Seth Meyers, Rich Little y Bob Hope, que formaron parte del evento anual de Washington. Todos ellos han enjuiciado a la prensa y los presidentes por igual.

Pero a diferencia de esos grandes nombres, el menos conocido satírico Minhaj, de 31 años de edad, debió llenar un agujero en la fiesta además de hacer reír a alguien tan tieso como Wolf Blitzer.

Eso ocurrió porque Trump no estuvo presente. Fue el primer presidente desde Ronald Reagan, en 1981, en declinar su presencia en el evento anual (y Reagan faltó porque estaba recuperándose de un atentado contra su vida). En cambio, Trump tuvo su propio mitin más temprano en el día, frente a sus partidarios en Pensilvania, donde calificó a los medios como el New York Times y CNN como errados, incompetentes y deshonestos.

“Debemos hablar acerca del elefante que no está en la sala”, afirmó Minhaj durante el nervioso comienzo de su monólogo. “El líder de nuestro país no está aquí. Él vive en Moscú y es un vuelo muy largo. En cuanto al otro tipo, creo que está en Pensilvania porque no puede aceptar ninguna broma”.

C-SPAN emitió la cena en su totalidad, tal como hizo con una marcha realizada en Washington, horas antes, donde cerca de 200,000 personas protestaron por la política contra el cambio climático de Trump. Entre la manifestación y la cena, la cadena transmitió el animado mitin del presidente en Harrisburg. Una trifecta de C-SPAN cargada de tensión política, rencor y risas.

“En este momento, un gran grupo de actores de Hollywood y medios de Washington se están consolando mutuamente en un salón de hotel en la capital de nuestra nación”, afirmó Trump, quien es una excelebridad de Hollywood, acerca de la cena. El mandatario afirmó que las prioridades de la prensa “no son mis prioridades ni las de ustedes”, y resaltó que “si el trabajo de los medios es ser honestos y decir la verdad, bueno, creo que todos estamos de acuerdo con darles una calificación muy, muy mala”, expresó Trump, cuyo propio índice de aprobación popular es del 43%, el más bajo que cualquier presidente haya tenido en ese momento de su mandato desde 1953.

Todo ello transcurrió en el marco del centésimo día de su llegada al cargo, un ejercicio que ha sido uno de los más polémicos y ásperos -en particular respecto a la relación del presidente con la prensa- en la época contemporánea. El presidente también solicitó a su personal de la Casa Blanca que no asistiera a la cena.

El evento, realizado en el Washington Hilton, es patrocinado por la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca. La noche comenzó con la temática de llevar la verdad al poder. Los reporteros del Washington Post que trabajaron el caso Watergate, Bob Woodward y Carl Bernstein, autores del libro “All The President’s Men”, fueron los invitados de honor.

Al comienzo, Minhaj pareció algo superficial en el podio, después de tales pesos pesados, pero poco a poco comenzó a ganarse a una multitud que dudaba de reírse con bromas acerca de Trump, sin el presidente en la sala soportándolo, tal como otros mandatarios históricamente han hecho.

“Me gustaría decir que es un honor estar aquí, pero eso sería un hecho alternativo”, afirmó. “Nadie quería hacer esto, por supuesto; por eso terminó en manos de un inmigrante. Eso es lo que siempre ocurre”.

Minhaj, quien calificó el evento como “uno de los acontecimientos más extraños en los que he participado en mi vida”, se soltó con la multitud ya a mitad de la noche, y finalmente se impuso en una de las cenas de corresponsales televisadas más extrañas de la historia. “En la era de Trump, sé que ustedes tienen que ser más perfectos, ahora más que nunca, porque ustedes están donde el presidente se informa”, bromeó. “Por eso tienen que estar en lo suyo; deben ser el doble de buenos. Porque cuando uno de ustedes se equivoca, él culpa a todo el grupo. Y ahora saben qué se siente ser una minoría”.

Hacia el cierre de su monólogo, de más de 20 minutos de duración, Minhaj -quien suele ser firme y controlado en su tarea como “corresponsal” de “The Daily Show”, se apasionó al hablar sobre el actual rol de la prensa para mantener la democracia estadounidense viva.

“Me pidieron que no critique al presidente y al gobierno en su ausencia”, señaló Minhaj. “Estamos en una situación muy extraña, donde hay una relación muy combativa entre la prensa y el primer mandatario. pero ahora que ustedes son minoría, sólo por este momento, deben entender la situación en la que me encuentro. Es la misma que sienten muchos niños de minorías en este país. ¿Vengo aquí y trato de encajar y no herir susceptibilidades? ¿O digo cómo me siento realmente, porque esta noche es una celebración de la Primera Enmienda y la libertad de expresión?”.

“La libertad de expresión es la base de una democracia abierta, desde los campus universitarios hasta la Casa Blanca”, aseveró. “Sólo en los EE.UU. un muchacho de origen musulmán e indio, primera generación de estadounidenses, puede tomar el escenario y burlarse del presidente; el hombre naranja responsable de la prohibición de viaje a los musulmanes. Es una tradición que muestra al mundo entero que el mandatario no está exento del alcance de la Primera Enmienda”.

“Pero el presidente no vino hoy porque a Donald Trump no le importa la libre expresión”, continuó. “El hombre que tuitea todo lo que viene a su cabeza se niega a reconocer la enmienda que le permite hacer eso. [En pocas horas] Donald Trump estará tuiteando acerca de lo mal que le fue a Nicki Minaj en esta cena… y es su derecho. Estoy orgulloso de que todos estemos aquí para defender ese derecho, incluso si el hombre de la Casa Blanca nunca lo hiciera”.

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Traducción: Valeria Agis

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