Los Trump, los más caros de la historia; ¿cuánto cuesta a los contribuyentes los viajes de la familia presidencial?

Cuánto cuestan a los contribuyentes la seguridad y los viajes de la familia presidencial

En la noche del jueves antes de Pascuas, los fotógrafos apostados en el Aeropuerto Internacional de Palm Beach, en Florida, a la espera del presidente Trump, se sorprendieron al ver que no uno, sino dos aviones de la Fuerza Aérea aterrizaron allí a pocos minutos uno del otro. 

Poco antes de que el presidente llegara, Melania Trump aterrizó en un Boeing C-32 -una versión militar del 757- con su hijo de 11 años de edad, Barron, y otros familiares, para pasar las vacaciones en el complejo Mar-a-Lago. Su viaje de ida desde Nueva York, donde vive separadamente de su esposo para que su hijo pueda terminar el ciclo escolar, le costó a los contribuyentes más de $110,000 dólares. 

Nadie cuestiona que la seguridad del mandatario y su familia es de vital interés nacional, ni que los costos de viajes y seguridad de la familia presidencial se han disparado en la era del terrorismo. 

Pero un conjunto único de circunstancias ha convertido a la familia presidencial actual en la más cara de la historia. No hay una metodología estándar para computar los costos de viajes y protección, pero según la información pública disponible revisada por el Times, el total por los primeros 100 días de Trump en el gobierno fue de al menos $30 millones. En comparación, el centro de estudios conservador  Judicial Watch halló que los costos para el presidente Obama y su familia -mucho más pequeña- promediaban los $12 millones al año. 

En el compromiso del presupuesto federal alcanzado la semana pasada, el Congreso asignó al Servicio Secreto $13 millones para cubrir tiempo extra no previsto para sus agentes. También reservó $61 millones adicionales para reembolsar a Nueva York y Palm Beach por algunas de las expensas surgidas desde la elección para proteger a la primera familia. 

“Aunque el gobierno federal normalmente no reembolsa los costos de aplicación de la ley estatal o local para las actividades en apoyo de la misión de protección del Servicio Secreto de los EE.UU., estos fondos se proporcionaron en reconocimiento de los extraordinarios costos soportados por un pequeño número de jurisdicciones en las que se encuentran las residencias del presidente”, señaló el proyecto de ley. 

El fuerte aumento de los costos se debe en gran medida al hecho de que Trump ha utilizado tres residencias separadas: la Casa Blanca, Trump Tower y Mar-a-Lago. Durante el fin de semana agregó una cuarta: el club de golf de Bedminster, Nueva Jersey, donde la familia tradicionalmente pasa sus fines de semana veraniegos. 

Además de proteger al mandatario y la primera dama, el Servicio Secreto vela por sus cinco hijos, los tres cónyuges de estos y ocho nietos; 16 personas en total. Desde la elección, agentes del Servicio Secreto han acompañado a dos de los hijos adultos del presidente en sus viajes de negocios a Dubai, Uruguay, República Dominicana, Canadá, Irlanda y Escocia. Cada “protegido” -tal como son llamados por el Servicio Secreto- obtiene sus propios equipos de seguridad, incluso cuando viajan juntos. 

Cuando Melania, Barron y Tiffany, la menor de las hijas del primer mandatario, visitaron recientemente Chelsea Piers, un complejo deportivo en Manhattan, 14 vehículos del Servicio Secreto los esperaron en el exterior. Y cuando Donald Trump Jr., su esposa Vanessa y sus cinco hijos; Ivanka Trump y sus tres hijos, y Eric Trump, su esposa Lara y sus dos beagles viajaron a Aspen, Colorado, para las vacaciones de primavera, fueron acompañados por hasta 100 agentes. Los alquileres de ski para los funcionarios le costaron a los contribuyentes $12,208, conforme una factura gubernamental descubierta por NBC News. 

La propiedad más cara a proteger es Trump Tower, el rascacielos de 58 pisos en el centro de Manhattan, donde Melania y Barron residen en un ático, y donde Donald Jr. y Eric tienen sus oficinas. 

El Departamento de Policía de Nueva York escribió en una carta al Congreso que gastaba entre $127,000 y $146,000 por día para vigilar el edificio, además de los $4.5 millones que el Departamento de Bomberos espera gastar este año, también en seguridad del lugar. Se espera que los costos disminuyan después de que Melania se traslade a Washington, este verano. 

Jonathan Wackrow, un exagente del Servicio Secreto quien vigilaba la seguridad de Michelle Obama, afirmó que los costos se justifican porque la seguridad de la primera dama tiene relación directa con la capacidad del presidente para funcionar como tal. 

Aun así, Wackrow resaltó: “Es un gasto astronómico. Tienes que establecer una enorme estructura de seguridad para que la primera dama funcione fuera de Washington, con todo lo que el servicio apoya, desde autos hasta comunicaciones”.

“Nueva York es un entorno muy complicado”, agregó. “No es como trabajar en Billings, Montana”. 

En una tarde común de un día de semana, fresco, con lloviznas y sin ningún manifestante a la vista -lo cual equivale a un día tranquilo en Trump Tower- el edificio es una verdadera fortaleza ceñida por al menos 30 oficiales uniformados de la policía de Nueva York y al menos la misma cantidad de agentes del Servicio Secreto con chalecos a prueba de balas, que inspeccionan bolsas o vigilan los elevadores y las puertas. 

También hay una flota de dos docenas de vehículos SUV blindados, estaciones de policía móviles, patrullas y otros rodados, incluyendo un camión de basura estratégicamente colocado, que bloquea el garaje privado a través del cual los miembros de la familia Trump ingresan y salen del edificio. Más fuerzas de seguridad permanecen escondidas en los altos rascacielos circundantes. 

Mar-a-Lago es otro gran gasto. El condado de Palm Beach sostiene que sus horas extra cuestan $60,000 al día cuando Trump está de visita, y que ascendieron a $250,000 cuando el presidente chino, Xi Jinping, se reunió con él. El condado considera convertir el complejo Mar-a-Lago en un distrito fiscal especial, para recuperar el dinero que gasta en Trump. 

Desde su llegada al cargo, el presidente ha pasado siete fines de semana en el complejo, y cada viaje costó al menos $1 millón de dólares; algunos estiman que los gastos ascendieron hasta los $3.6 millones. La mayor parte de ello proviene de los $142,000 por hora que cuesta volar el Air Force One. Melania Trump ha volado por separado en cinco ocasiones, desde o hacia Palm Beach, según el Palm Beach Post. 

 Los informes públicos de sus apariciones muestran que también ha hecho por lo menos ocho vuelos de ida y vuelta a Washington, D.C., desde la toma de mando. La Fuerza Aérea no pudo proporcionar de inmediato los registros de vuelo de la primera dama, pero afirmó que cada hora en el aire del Boeing C-32 -el más grande y más costoso de los tres aviones que emplea- cuesta $38,922. 

“Todo se trata de la seguridad”, aseguró Wackrow. “La primera dama necesita estar en continua comunicación con el presidente y no tiene la posibilidad de hacer eso en una aeronave no militar”. 

Más polémicos son los viajes al extranjero realizados por Donald Jr. y Eric, quienes con frecuencia realizan ostentosas excursiones a las propiedades de marca Trump. “Se trata de gente que no sólo tiene calendarios de viaje apretados, sino agendas de viaje cargadas y enormes perfiles públicos”, explicó Dan Bongino, un exagente del Servicio Secreto que ahora participa en la política republicana en Florida. “Donald Trump Jr. es como una marca por sí mismo”. 

Los fuegos artificiales iluminaron el cielo sobre Dubai a mediados de febrero, cuando los hermanos Trump organizaron una fiesta privada para 1,500 personas durante la inauguración del Trump International Golf Club, eventos custodiados a expensas de los contribuyentes estadounidenses. Los costos aún no han cobrado estado público, pero un viaje más corto de Eric Trump para promocionar la nueva Trump Tower en Punta del Este, Uruguay, ascendió a $97,830 en facturas de hotel para agentes del Servicio Secreto, personal del departamento de Estado y oficiales locales del orden, según registros gubernamentales hallados por el Washington Post.

Un exagente del Servicio Secreto señaló que un viaje de esa clase habrá requerido de por lo menos 20 agentes -oficiales de campo, de inteligencia, para el día y la noche,  conductores-, quienes podrían haber llegado allí hasta dos semanas antes, para prepararse. Los agentes del Servicio Secreto reciben reembolsos por sus alimentos y hospedaje en la tarifa diaria del Departamento de Estado, lo cual para Dubai, Emiratos Árabes Unidos, es de hasta $553. 

“Nadie quiere que un familiar del presidente quede desprotegido, pero realmente lo que ocurre aquí es que los contribuyentes están subsidiando la actividad comercial de Trump”, afirmó Norman Eisen, quien trabajó como zar ético para el gobierno de Obama y ahora encabeza el grupo de vigilancia Citizens for Responsibility and Ethics in Washington (Ciudadanos por la responsabilidad y la ética en Washington). 

El costo de proteger a Obama y su familia durante la administración anterior despertó la ira de columnistas y políticos republicanos, Trump entre ellos. “Las vacaciones del presidente @BarackObama le cuestan a los contribuyentes millones de dólares. ¡Increíble!”, tuiteó el ahora primer mandatario en enero de 2012, cuando la familia Obama visitaba Hawái. 

Judicial Watch atacó a menudo a Obama por sus gastos de viaje y seguridad, estimando que cada vacación de invierno en Hawái costaba a los contribuyentes $4 millones de dólares. “El notable abuso que los Obama hacen de los derechos de viaje desperdician recursos militares y recargan el Servicio Secreto”, afirmó Tom Fitton, presidente de la entidad, en un comunicado de prensa en diciembre. “El presidente electo Trump podrá ahorrarle de inmediato dinero a los contribuyentes al reformar los viajes presidenciales”. 

Ahora, Fitton dice que su grupo presentó peticiones en el marco de la Ley de Libertad de Información para llevar una contabilidad exacta del gasto con Trump, y demandará a las agencias que no cumplan en entregar estos datos. Además, defendió el derecho del presidente de visitar su casa los fines de semana, especialmente porque está trabajando. No obstante, lo alentó a jugar al golf más cerca de su casa -en el campo de Virginia que también posee, por ejemplo- o a seguir el ejemplo de los expresidentes y hacer uso de Camp David en Maryland como su principal retiro. “Debería haber cierta sensibilidad de su parte”, aseguró Fitton. “Él tiene aviones, así que sabe lo que cuesta volar uno de ellos”.

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Traducción: Valeria Agis 

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