En Tijuana, los haitianos que esperan su ingreso a los EEUU se enfrentan ahora a una probable deportación

En Tijuana, los haitianos que esperan su ingreso a los EE.UU. se enfrentan ahora a una probable deportación

Cientos de haitianos en Tijuana que se preparan para presentarse ante los funcionarios de los EE.UU. en el puerto de San Ysidro se enfrentan actualmente con una desagradable sorpresa: la posibilidad de su detención -y la eventual deportación a su empobrecido país-, gracias a una nueva política del Departamento de Seguridad Nacional de los EE.UU. (DHS, por sus siglas en inglés).

Un día después de la entrada en vigor de la nueva política, los hombres haitianos que se reunieron en pequeños grupos el pasado viernes, en el exterior de la olla popular Padre Chava, afirmaron que no habían oído nada acerca de los cambios y preguntaron ansiosamente más detalles.

“No puedo creerlo”, dijo en francés Miterson Derisseau, un colocador de baldosas de 25 años de edad, oriundo de Port-au-Prince. “¿Fue Obama quien decidió esto? Él tiene un corazón generoso; no puede deportarnos a nuestro país”, agregó el joven, quien espera reunirse con su hermana, en Boston.

Anunciada el jueves pasado por Jeh Johnson, secretario de seguridad nacional, la nueva política implica la reanudación de las deportaciones regulares, no criminales, a Haití, más de seis años después de su suspensión, en el marco del devastador terremoto ocurrido en 2010 en esa nación. Los haitianos sin visado se enfrentan ahora al mismo tratamiento que la mayoría de extranjeros que se presentan en la frontera sin permiso para entrar en los EE.UU.: detención y deportación, a menos que expresen temor a sufrir una persecución al ser enviados de regreso a su tierra.

Los cambios se han producido a consecuencia de un flujo inesperado y sin precedentes de haitianos hacia la frontera de San Diego -más de 4,346 en los primeros 11 meses del corriente año fiscal-, de un total de 4,844 a nivel nacional. El año pasado, el total en San Diego fue de 315 personas, mientras que el total nacional fue de 795. Las cifras fueron dadas a conocer el viernes pasado por la Agencia de Aduanas y Protección Fronteriza de los EE.UU.

En un testimonio ante el Congreso, el jueves pasado en Washington, la directora de la agencia, Sarah Saldaña, consideró que se trata de “una situación de emergencia” y afirmó que “40,000 haitianos están en ruta hacia los EE.UU.” a través de América Central y Sudamérica.

La mayoría de los haitianos en Tijuana han llegado por tierra desde Brasil, donde se mudaron luego del terremoto de 2010 para hallar empleo, pero sobrevivir en ese país les resultó cada vez más complicado a raíz de la recesión económica. Los haitianos a menudo obtienen un pase seguro a través de México con un documento llamado “oficio de salida”, que les permite estar en el país por un período limitado, usualmente de 30 días, un tiempo suficiente para intentar cruzar la frontera hacia los EE.UU.

Hasta el jueves último, cuando la nueva política entró en vigor, la mayoría de los haitianos que se presentaban en la frontera de San Diego eran admitidos en los EE.UU. bajo libertad condicional humanitaria, y típicamente se les concedía permiso para circular con avisos de presentarse ante un tribunal de inmigración en una fecha posterior.

Pero desde el jueves, la recepción cambió: los haitianos que buscan ingresar ahora están sujetos a un proceso rápido llamado Expedited Removal (traslado acelerado), que implica una detención inmediata. No queda claro qué tan pronto se llevarían a cabo las deportaciones a Haití, señaló Faye Hipsman, analista de Migration Policy Institute, con sede en Washington. “El factor importante es la cooperación con Haití”, señaló la especialista. “Entiendo que esta fue una decisión unilateral, realizada por el DHS”.

Hasta ahora, muchos haitianos han viajado hacia las comunidades de sus compatriotas ya establecidas en la ciudad de Nueva York, o en Miami, donde los activistas han seguido de cerca las noticias de los haitianos en Tijuana. Marleine Bastien, directora ejecutiva de FAMN Haitian Women of Miami, fue parte de un grupo que viajó recientemente desde Miami hacia la frontera San Diego-Tijuana para comprender mejor la situación. “Mi corazón realmente sufre por ellos. He visto sus rostros, su esperanza… tanta esperanza”, afirmó Bastien, quien colabora con miembros del Consorcio de Derechos de Inmigrantes de San Diego.

Funcionarios gubernamentales de Tijuana han trabajado para distanciarse de la situación, haciendo hincapié en que los inmigrantes son un tema federal, no municipal. Las solicitudes de entrevistas que presentó este medio durante esta semana no obtuvieron respuesta.

Si bien intentan atender al creciente número de inmigrantes haitianos, los cuatro refugios principales de Tijuana están colmados. De las 2,823 personas que reciben alojamiento en Padre Chava desde el 27 de mayo pasado, un total de 1,831 son haitianos, según el centro.

Cerca de la frontera con los EE.UU., en el Desayunador Salesiano Padre Chava, un refugio y olla popular, las noticias de la política no han impactado por completo en la mañana del viernes. Y los pocos que tenían una idea de los cambios permanecieron sin inmutarse, afirmó Margarita Andonaegui, administradora del lugar. “Hasta ahora, todo el mundo ha decidido seguir adelante” y mantener sus citas con la Agencia de Aduanas y Protección Fronteriza de los EE.UU., en el puerto de San Ysidro. “Sólo una persona me ha preguntado: ¿Usted qué me recomienda?”.

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Traducción: Valeria Agis

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