El próximo Air Force One descansa en el desierto de Mojave

La nueva generación de aviones presidenciales estará integrada, según se informó, por dos Boeing 747 modificados, que originalmente estaban destinados a una aerolínea rusa, ya extinta.

La publicación comercial Defense One reportó el martes que la Fuerza Aérea está ultimando un acuerdo con el gigante aeroespacial Boeing Co. para comprar ambas naves, que fueron pedidas inicialmente en 2013 por la aerolínea rusa Transaero.

La línea dejó de funcionar en 2015 y nunca tomó posesión de estos aviones, ahora detenidos junto con otras aeronaves retiradas de servicio o excedentes en un ‘cementerio’ ubicado en el desierto de Mojave, según Defense One.

Boeing efectuó vuelos de prueba con los aviones y, se informó, pagó para almacenarlos en buenas condiciones mientras buscaba un comprador. Una fuente cercana al tema confirmó los detalles del artículo publicado por Defense One.

En un comunicado, Ann Stefanek, portavoz de la Fuerza Aérea, afirmó: “Estamos trabajando en las etapas finales de coordinación para comprar dos aviones comerciales 747-8, y esperamos adjudicar un contrato muy pronto”.

Los aviones comerciales pasarán por una serie de actualizaciones -entre ellas la instalación de equipos de comunicaciones ultrasecretas, y capacidad de reabastecimiento aéreo para poder volar durante días enteros sin aterrizar- antes de convertirse en Air Force One.

Caroline Hutcheson, vocera de Boeing, afirmó en un comunicado que la empresa “todavía estaba trabajando en un acuerdo para proveer dos 747-8 a la Fuerza Aérea”, y que la transacción estaba enfocada en “proporcionar gran valor para la Fuerza Aérea y el mejor precio para los contribuyentes”.

Las noticias del acuerdo se conocen meses después de que el presidente Trump criticara el costo de una nueva versión del emblemático gran jet presidencial, en diciembre pasado, cuando tuiteó que el valor de $4,000 millones estaba “fuera de control”.

Más tarde, Trump se reunió con Dennis Muilenburg, presidente ejecutivo de Boeing, quien después del encuentro afirmó a los periodistas que la compañía de Chicago construiría la próxima generación de Air Force One por menos de $4,000 millones.

El actual avión Air Force One fue encargado por el presidente Reagan y entregado bajo el mandato de George H.W. Bush.

El programa 747 de Boeing tiene raíces profundas en el sur de California. Un proveedor de Hawthorne todavía fabrica los paneles del fuselaje para el amplio jet, aunque la tasa de producción ha disminuido con el tiempo a sólo seis 747 al año.

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Traducción: Valeria Agis

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