Robots podrían llegar al rescate de las abejas en su ardua tarea

Descubren nuevos robots polinizadores que podrían asistir a las abejas en su ardua tarea

Un día, los jardineros podrán no solo escuchar el zumbido de las abejas entre sus flores sino de los robots. Los científicos de Japón sostienen que han logrado convertir un modesto drone en un polinizador controlado a distancia mediante la fijación de cabellos cubiertos con un gel especial y pegajoso.

El sistema, descrito en la revista Chem, no está listo aún para funcionar en los campos agrícolas, pero podría ayudar a allanar el camino al desarrollo de técnicas automatizadas de polinización en un momento en que las colonias de abejas están sufriendo abruptas caídas.

En las plantas con flores, el sexo a menudo implica un trío. Las flores que buscan obtener el polen de sus partes masculinas en las partes femeninas de otra flor necesitan un enviado para llevarlo de una a otra. Esos terceros son animales conocidos como polinizadores, un grupo diverso de criaturas que incluye abejas, mariposas, pájaros y murciélagos, entre otros.

Los polinizadores animales son necesarios para la reproducción del 90% de las plantas con flores y de un tercio de los cultivos alimentarios humanos, según el servicio de Conservación de los Recursos Naturales del Departamento de Agricultura de los EE.UU. Los principales son las abejas, pero muchas poblaciones de éstas en los EE.UU. han estado en fuerte declive en las últimas décadas, debido a una combinación de factores, como los productos químicos agrícolas, las especies invasoras y el cambio climático.

Apenas el mes pasado, el abejorro remendado se convirtió en la primera abeja silvestre de los EE.UU. en ser mencionado como especie en peligro de extinción (aunque el gobierno de Trump acaba de poner un alto en dicha designación).

Por lo tanto, la disminución de abejas no es sólo preocupante porque podría perturbar los ecosistemas, sino porque podría perjudicar la agricultura y la economía. Se ha intentado hallar técnicas de reemplazo, sostienen los autores del estudio, pero ninguna de ellas ha sido especialmente eficaz aún, y algunas podrían hacer más daño que beneficio.

“Una técnica de polinización requiere la transferencia física de polen con un pincel de artista o un hisopo de flores macho a hembras”, escribió el autor. “Desafortunadamente, esto requiere mucho tiempo y esfuerzo. Otro enfoque utiliza una máquina de pulverización, como una pistola con eyector neumático. Sin embargo, esta polinización a máquina es poco exitosa porque causa la severa desnaturalización del polen y los pistilos, como resultado de un fuerte contacto mecánico mientras el polen sale de la máquina”.

Los científicos han pensado en usar aviones no tripulados, pero no han descubierto cómo hacer insectos robot autónomos con su propia fuente de energía -que no necesite estar sujeta a un cable-. “Es un trabajo muy duro”, afirmó el autor principal, Ejiro Miyako, químico del Instituto Nacional de Ciencias Industriales y Tecnologías Avanzadas de Japón.

La contribución particular de Miyako en el campo es un gel que, hace una década, hubiera sido considerado un error. El científico intentó durante años crear fluidos que pudieran emplearse para conducir electricidad, y un intento terminó con un gel que era tan pegajoso como la cera capilar. Claramente, eso no funcionaría, así que Miyako lo colocó en una botella destapada y lo guardó en un armario. Cuando lo redescubrió, una década más tarde, lucía exactamente igual: el gel no se había secado ni degradado. “Me sorprendí mucho, porque aún era muy viscoso”, remarcó.

El químico notó que, cuando lo dejaba caer, el gel absorbía una cantidad impresionante de polvo del suelo. Miyako comprendió que este material podría ser muy útil para recoger granos de polen. Así, tomó hormigas, cubrió a algunas de ellas con el gel iónico y dejó que los insectos -gelificados y no gelificados- vagaran por una caja de tulipanes. Las hormigas con el gel eran mucho más propensas a terminar cubiertas de polen que las que estaban libres de la sustancia pegajosa.

El siguiente paso fue ver si esto funcionaba con móviles mecánicos también. Junto con sus colegas, Miyako eligió un avión de cuatro propulsores cuyo valor al por menor era de $100, y unió crines a su superficie lisa para imitar el cuerpo de una abeja. Recubrieron esas crines en el gel y luego maniobraron los drones sobre los lirios japoneses, donde recogían el polen de una flor y luego lo depositaban en otra, completando la fertilización.

Los científicos observaron los pelos bajo un microscopio electrónico de escaneado y contaron los granos de polen adheridos a la superficie. Encontraron que los robots cuyas crines habían sido recubiertas con el gel tenían cerca de 10 veces más polen que aquellos que no habían sido recubiertos con la sustancia. “Se necesita una cierta práctica con el control remoto del polinizador artificial", señalaron los autores del estudio.

Miyako no cree que estos drones reemplazarán a las abejas por completo, sino que podrían simplemente ayudarlas con sus deberes polinizadores. “Una combinación de ambas sería la mejor manera", dijo.

Sin embargo, aún hay mucho trabajo por hacer antes de que esto sea una realidad. Los pequeños drones necesitarán ser más manejables y eficientes a nivel energético, así como más inteligentes, explicó el especialista;  con un mejor GPS e inteligencia artificial, programados para viajar con patrones de búsqueda y polinización altamente efectivos.

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Traducción: Valeria Agis

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