Delitos en parques temáticos: los falsificadores prefieren Disneyland; los ladrones, Universal Studios Hollywood

Delitos en parques temáticos: los falsificadores prefieren Disneyland; los ladrones, Universal Studios

La inauguración de Disneyland, en 1955, estuvo plagada de situaciones caóticas, entre ellas la distribución de boletos falsos. Más de 60 años después, los agentes de seguridad en el parque temático de Anaheim están a la pesca no sólo de boletos sino también de dinero falsificado.

Los informes de la policía muestran que las tasas de delitos en los parques temáticos del sur de California son extremadamente bajas, pero que cada uno de ellos lucha con problemas particulares, como los hurtos en Universal Studios Hollywood y los robos de automóviles en Knott’s Berry Farm.

En Disneyland, los informes de dinero falso son más comunes que los incidentes de robo o fraudes con tarjetas de crédito. El problema con los billetes falsificados en Disneyland está entre los varios hallazgos surgidos de un análisis de 3,700 informes policiales realizado por Los Angeles Times, para cuatro parques temáticos del sur de California, desde 2014 hasta los primeros seis meses de 2016.

El análisis descubrió que las tasas de delincuencia en los parques son dramáticamente inferiores que en las ciudades que los rodean.

En el Disneyland Resort -integrado por Disneyland, Disney California Adventure, el distrito de compras Downtown Disney y tres hoteles-, la tasa de delitos violentos fue de uno (1.41 para ser exactos) cada un millón de visitantes durante 2015. Esa cifra es una fracción pequeña de la tasa de delincuencia en la ciudad de Anaheim, según estadísticas del FBI. El número de visitantes al parque es estimado cada año por Aecom, una firma de ingeniería y consultoría de L.A.

Los delitos violentos son definidos por el FBI como ataque agravado, violación, robo y asesinato. En Universal Studios Hollywood, la tasa de delitos violentos en 2015 fue también cerca de un incidente (1.27) cada un millón de visitantes, pequeño en comparación con la ciudad de L.A., que registró 6,348 delitos violentos por millón de residentes el año pasado, según estadísticas del FBI.

Pero incluso la probabilidad de ser víctima de un delito contra la propiedad, como el robo de dinero o de un automóvil en los parques, es una fracción de la tasa en las ciudades de los alrededores.

En 2015, el Disneyland Resort tenía una tasa de 10.3 delitos cada un millón de visitantes, mientras que el promedio de Anaheim era 2,000 veces superior. “Trabajamos en estrecha colaboración con la policía local, y estamos atentos a proteger a nuestros huéspedes mientras ofrecemos una experiencia inolvidable”, aseguró la vocera de Disneyland, Suzi Brown.

Expertos en seguridad de grandes lugares públicos sostienen que los administradores de los parques temáticos mantienen bajos los niveles de crimen al darle a todos los empleados, incluidos conserjes y vendedores de alimentos, la responsabilidad de vigilar cualquier conducta sospechosa.

Además, los parques temáticos dependen en gran medida de la tecnología, con cámaras de circuito cerrado y radios bidireccionales, para localizar y alertar a los agentes de seguridad acerca de los delitos que tienen lugar en ellos. El desafío se vuelve más desalentador durante las vacaciones y los períodos de mayor actividad, cuando la multitud aumenta.

“Todo el mundo tiene sus ojos atentos”, señaló Paul Wertheimer, consultor en seguridad de multitudes y fundados de Crowd Management Strategies, con sede en L.A. “También se necesita muy buena comunicación para dar una respuesta instantánea”.

Los parques han desarrollado una reputación de aplicar medidas duras incluso contra el vandalismo y las ofensas menores, creando así una atmósfera que hace que los alborotadores piensen dos veces antes de actuar, señalan los expertos en seguridad.

James Kollar, un exagente del Servicio Secreto que encabezó la seguridad en el Disneyland Resort durante dos años y medio remarcó que ha visto a miembros de pandillas tatuados ingresar a Disneyland y comportarse de maravillas. “Cuando uno pasa por el proceso de seguridad para entrar al parque ya sabe que está siendo observado”, afirmó. “Esa es básicamente la clave del éxito”.

No hubo homicidios reportados en los cuatro parques durante los 30 meses analizados, pero la policía informó cinco violaciones (dos en Universal Studios Hollywood, dos en Knott’s Berry Farm y una en Six Flags Magic Mountain) y 156 ataques agravados (118 en Disneyland Resort, 32 en Universal Studios Hollywood y seis en Knott’s Berry Farm) durante ese período.

El crimen es un tema delicado para los ejecutivos de los parques, que buscan que los visitantes se sientan seguros y son reacios a discutir delitos específicos o procedimientos de seguridad en detalle.

En la mayoría de los parques temáticos, los agentes de seguridad y oficiales de policía mantienen un bajo perfil. En el Disneyland Resort, los oficiales de seguridad están vestidos con camisas blancas y llevan sombreros de ala blanca, pero no poseen armas ni bastones. El Departamento de Policía de Anaheim opera una subestación en el distrito comercial adyacente a Disneyland y Disney California Adventure. Policías uniformados ingresan a los parques sólo cuando son convocados por la seguridad de Disney. “Uno quiere crear una experiencia agradable al consumidor, sin crear un estado policial excesivo”, señaló James DeMeo, consultor en hospitalidad de Unified Sports and Entertainment Security Consulting, en Austin, Texas. 

Pero las crecientes amenazas que enfrentan las atracciones turísticas llenas de gente pueden explicar por qué Disneyland y Universal Studios Hollywood instalaron detectores de metales a fines de 2015, para proteger a sus visitantes a pesar del bajo índice de criminalidad en los parques. “Queremos que nuestros huéspedes se sientan seguros cuando nos visitan, y esto era una progresión natural para nosotros, que aplicamos las mejores prácticas de seguridad en el mundo de hoy”, aseguró la portavoz de Universal Studios Hollywood, Audrey Eig.

Disney también anunció varias iniciativas para aumentar la seguridad, entre ellas una prohibición a los visitantes de llevar armas de juguete y a toda persona mayor de 14 años de usar máscaras o trajes que oculten sus identidades. El parque también dejó de vender réplicas de armas.

En diciembre, Disneyland amplió la zona turística donde se revisa a los visitantes para que incluya su distrito de compras. James Hogan, un médico de San Diego que visita el parque hasta cuatro veces al año desde la década de 1980, sostuvo que siempre se sintió seguro allí y que no le importa el agregado de los detectores de metal. “Creo que hoy es necesario”, afirmó. “Es notable que no haya sucedido nada en los parques. Disneyland siempre fue un sitio feliz para millones, y un tiroteo u otra tragedia podría cambiar eso para siempre”.

Los delitos más comunes en los parques son contra la propiedad, como el robo de dinero, hurto y robo de automóviles, según el análisis realizado por The Times. Pero algunos delitos ocurren con más frecuencia en ciertos parques.

En Six Flags Magic Mountain, en Valencia, uno de los delitos más comunes es el robo de mochilas y carteras que los invitados dejan en las plataformas de la montaña rusa (aunque se les ruega que coloquen sus bienes en los casilleros que se rentan por el día). “El problema que vemos es que simplemente arrojan sus mochilas y dejan sus celulares allí. Cuando salen del juego, sus cosas ya no están”, afirmó Shirley Milles, vocera del Departamento del Sheriff del Condado de L.A., que patrulla el parque.

En Knott’s Berry Farm, en Buena Park, los delitos con automóviles es más frecuente, desde robos de coches, de autopartes o de pertenencias dejadas en los vehículos, según las estadísticas de Buena Park.

En tanto, en Universal Studios Hollywood los hurtos, como el robo en las tiendas, representan más del 40% de todos los delitos del parque. El distrito comercial adyacente, Universal CityWalk ha sido particularmente atacado por los ladrones de tiendas, señaló el teniente Robert Wiard, del Sheriff del Condado de L.A.

En Disneyland Resort, más de un tercio de todos los delitos reportados en el período de dos años y medio analizado por The Times fueron robos menores, como hurtos en tiendas y carteristas.

Informes de delitos para el Disneyland Resort también incluyen 106 intentos de comprar alimentos con dinero falsificado. Los reportes superaron en número a las fechorías como el robo de vehículos estacionados y delitos con tarjetas de crédito.

“Hay una cierta cantidad de falsificación que ocurre en los parques del mundo”, afirmó Jason Freeman, presidente de la fuerza de seguridad de la Asociación Internacional de Parques Temáticos y Atracciones. “La gente viaja desde todos los ámbitos, por ello experimentamos pequeñas cuotas de fraudes”.

Sin embargo, en el Disneyland Resort, los billetes falsos aparecen más a menudo. Las estadísticas del FBI muestran que la falsificación y el fraude representaron aproximadamente el 1.5% de todos los delitos en los EE.UU. en 2014, mientras que los informes de falsificación representaron el 6% de los informes policiales en el Disneyland Resort durante el período analizado.

Las autoridades que investigan delitos en los otros tres parques temáticos sostienen que el dinero falso no es un problema común.

El Departamento de Policía de Anaheim se negó a proporcionar detalles de los incidentes de falsificación en el Disneyland Resort y señaló que no está obligado a hacerlo bajo las leyes de registros públicos.

La vocera de Disneyland, Brown, remarcó que el dinero falso puede aparecer en todos los parques temáticos pero que parece ser prominente en el Disneyland Resort sólo porque sus empleados están más atentos a reportar todos los delitos a la policía local.

Expertos en el tema resaltan que el problema puede deberse a que el complejo atrae un mayor número de visitantes internacionales, que pueden haber recibido dinero falso sin saberlo, de falsas oficinas de cambio. También sostienen que los falsificadores pueden intentar pasar dinero apócrifo en los parques durante las vacaciones, cuando más empleados temporales e inexpertos trabajan en las cajas registradoras. “Las personas que hacen eso se aprovechan de ese tipo de situaciones”, aseguró Kollar. “Cuando hay largas filas, es fácil ingresar dinero falso en ciertas situaciones”.

 Si desea leer la nota en inglés, haga clic aquí.

Traducción: Valeria Agis

Copyright © 2017, Hoy Los Angeles, una publicación de Los Angeles Times Media Group
63°