Es legal que agentes de migración se hagan pasar por policías pero, ¿debería ser así?

¿Es legal que agentes de migración se hagan pasar por policías, pero debería ser así?

Durante un operativo a nivel nacional realizado este mes por la Agencia de Inmigración y Aduanas (ICE), un grupo de agentes en Los Ángeles se acercó al domicilio de un hombre, para su deportación.

“Buen día, policía”, se anunció un agente en la oscuridad previa al amanecer.

Un hombre abrió la puerta momentos después.

“Buenos días, ¿cómo se encuentra? Soy oficial de policía. Estamos haciendo una investigación”, dijo el agente.

El intercambio, capturado en un video que fue dado a conocer públicamente por ICE, parecía de rutina. Sin embargo, reavivó las objeciones de siempre de los defensores y abogados de derechos de inmigrantes, quienes sostienen que la escena ilustra algunos trucos poco éticos -y, en algunos casos, ilegales- que los agentes de ICE han empleado durante años, haciéndose pasar por oficiales del departamento local de policía para atrapar a la gente o engañarlos de modo que revelen el paradero de sus familiares.

El uso de la táctica, sostienen los críticos, es particularmente flagrante en ciudades con grandes cantidades de inmigrantes, como Los Ángeles y San Francisco, donde la policía y los funcionarios electos han intentado durante décadas distinguir a sus oficiales de los agentes federales de inmigración, en un intento por convencer a los inmigrantes indocumentados de que pueden interactuar con la policía local sin temor a la deportación.

Desde que el presidente Trump anunció su intención de aumentar drásticamente el número de personas detenidas para su posterior deportación, los defensores de inmigrantes temen que la práctica poco ética crezca aún más.

“Hay algo fundamentalmente injusto en la mecánica de ICE, de explotar la [imagen de la] policía local y estatal, que intentan mejorar la seguridad pública promoviendo la confianza de los inmigrantes en la aplicación de la ley”, afirmó Frances Miriam Kreimer, abogada sénior en Dolores Street Community Services, en San Francisco.

Kreimer cuestiona la legalidad de una táctica astuta que los agentes de ICE emplearon para arrestar a una persona, a quien le hicieron creer que eran agentes de policía investigando un delito.

A nivel interno, los trucos son permitidos y apoyados entre los agentes de ICE, que los describen en manuales de capacitación y políticas como una herramienta eficaz a disposición para decidir cuándo y cómo se hace un arresto.

Virginia Kice, vocera de ICE, se negó a responder preguntas sobre el uso de tretas y señaló que la agencia no comenta sus tácticas para preservar la seguridad de los agentes y la eficacia de sus operativos. Los métodos que los agentes usan, remarcó en un comunicado, “son consistentes con su autoridad bajo la ley federal y según la Constitución”.

Los engaños y otro tipo de argucias se emplean en todos los niveles de la aplicación de la ley. Los tribunales han sostenido durante mucho tiempo el derecho de la policía, hasta cierto punto, de engañar a los sospechosos durante las investigaciones y los interrogatorios.

Pero las preguntas legales que rodean el uso de tácticas por parte de los agentes de inmigración son más complicadas. Si bien no se considera ilegal que un agente de ICE se identifique a sí mismo como un oficial de policía cuando llega al domicilio de una persona, los agentes generalmente no poseen órdenes de allanamiento o de arresto cuando intentan detener a alguien sospechoso de encontrarse en el país sin documentos. Sin orden judicial no pueden forzar su entrada al hogar de una persona y, en cambio, deben recibir el consentimiento de un adulto para ingresar.

En algunos casos en que los agentes de ICE emplearon engaños para ingresar y luego arrestaron a alguien, los abogados han argumentado -con éxito- que las artimañas chocaron con las garantías constitucionales. En un caso específico, agentes de ICE en Texas acudieron a la puerta de un departamento, temprano en una mañana de diciembre de 2008, y se identificaron como policías cuando buscaban a un hombre sospechado de haber reingresado al país sin permiso después de haber sido deportado. La madre del sospechoso respondió a los llamados. Temiendo que la mujer no los dejara ingresar si le mostraban una fotografía de su hijo, los agentes entonces le mostraron la imagen de otra persona, según detallan los registros de la corte.

Cuando la mujer les dijo que el hombre no se encontraba allí, los agentes la presionaron para que los deje ingresar y ver por sí mismos. La mujer y los agentes brindaron luego diferentes testimonios en el tribunal acerca del consentimiento de ingreso, pero una vez dentro de la casa, los agentes no encontraron ni al hombre de la foto ni al hijo de la mujer. Sin embargo, despertaron a otro hombre, a la esposa de éste y a su hijo pequeño, los indagaron acerca de su estatus migratorio y arrestaron al individuo por encontrarse en el país sin permiso.

El juez del caso halló que, incluso si la mujer les permitió el ingreso -tal como los agentes aseguran- la engañaron de tal manera que su consentimiento no tiene sentido y todo el procedimiento violó las garantías constitucionales acerca de allanamientos e incautaciones sin orden judicial. El juez no permitió el uso de ninguna declaración u otra evidencia recolectada por los agentes en el juicio contra el detenido.

En las redadas en Los Ángeles llevadas a cabo este mes, el video publicado por ICE no muestra cómo los agentes pasaron de anunciarse como policías a ingresar a la casa, o si alguien fue arrestado como resultado de ello.

El Proyecto de Defensa del Inmigrante y el Centro de Derechos Constitucionales, junto con otros grupos de defensa, han documentado decenas de arrestos en los últimos años en los cuales los testigos o los detenidos sostienen que los agentes de ICE emplearon engaños en su búsqueda de potenciales sujetos de deportación.

En un caso, agentes de ICE en L.A. se identificaron como detectives de policía ante la madre de Luis Enrique Cruz Estrada, y le dijeron que su hijo tenía información sobre el paradero de una persona a quien querían encontrar, según la abogada Jennie Pasquarella, directora de derechos de inmigración de American Civil Liberties Union (ACLU) en California.

Durante semanas, los agentes llamaron a Estrada a su celular, supuestamente instándole a reunirse con ellos para discutir su investigación. Estrada, quien tuvo una condena en un tribunal de menores por posesión de arma de fuego cuando tenía 15 años y es hoy padre de dos hijos pequeños, finalmente aceptó reunirse y fue arrestado, contó Pasquarella. Actualmente está detenido en un centro para inmigrantes en Adelanto.

 

Funcionarios de ICE abordaron la cuestión de las tácticas engañosas utilizadas hace una década, después de que agentes que fingieron ser funcionarios de la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional (OSHA, por sus siglas en inglés) del gobierno organizaran una reunión para trabajadores inmigrantes en Carolina del Norte y arrestaran a las personas que asistieron.

Luego de que los funcionarios de OSHA protestaran al respecto, los líderes de ICE emitieron una serie de cambios en la política que permitía el uso de tretas pero exigía a los agentes obtener permiso de cualquier cuerpo gubernamental o grupo privado antes de hacerse pasar por ellos.

En el memorando que implementa el cambio, el director interino de ICE en ese momento escribió que el permiso era necesario “para asegurar que el nombre de la agencia o entidad que deseamos usar para cubrirnos tenga la oportunidad de plantear preocupaciones sobre cómo nuestro uso de su nombre afectaría su imagen pública o plantearía problemas de seguridad para sus empleados”.

Esa preocupación es particularmente fuerte en las ciudades y pueblos donde la policía y los funcionarios electos han tomado medidas para no cooperar con los esfuerzos de ICE para identificar y arrestar a inmigrantes, simplemente porque se encuentran en el país indocumentados.

En Los Ángeles, donde la población indocumentada se estima en medio millón de personas, el jefe de policía, Charlie Beck, y el alcalde, Eric Garcetti, han tomado significativas medidas para abogar por los derechos de los inmigrantes y separar el trabajo del LAPD del de la agencia de inmigración.

Beck, por ejemplo, ha endurecido las reglas sobre cuándo sus oficiales pueden confiscar vehículos, argumentando que la práctica puede ser injusta para los inmigrantes que no pueden obtener licencias de conducir. También bajo su mandato, el LAPD no cumple con la solicitud de los agentes de ICE de retener a un detenido por el sólo hecho de estar indocumentado.

“Cuando se crea una población en las sombras… que teme cualquier interacción con la ley”, afirmó Beck en una reciente entrevista con The Times, “entonces se crea una comunidad entera de víctimas, porque se convierten en presa de depredadores humanos que los extorsionan o abusan de ellos, a sabiendas de que no contactarán a la policía”.

Beck y Garcetti han renovado su postura desde la elección de Trump, que hizo de la mano dura en temas de inmigración una pieza clave de su campaña y firmó un decreto poco después de asumir para deportar a cerca de ocho millones de inmigrantes que residen en el país indocumentados.

El jefe adjunto del LAPD, Michel Moore, se negó a hacer comentarios sobre el uso de trucos por parte de ICE, y señaló que los oficiales del LAPD hacen todo lo posible para identificar claramente a su departamento cuando entrevistan o interrogan a alguien.

Esta semana, Pasquarella afirmó que ACLU pedirá formalmente a Beck, Garcetti y el Concejo Municipal que tomen medidas para asegurar que los agentes de ICE no se identifiquen como oficiales del LAPD.

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Traducción: Valeria Agis

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