California lanzaría el próximo año su sistema de alerta para terremotos

California lanzaría el próximo año su sistema de alerta para terremotos

Es posible que California desarrolle un sistema público de alerta temprana para terremotos en algún momento del próximo año, afirmaron los investigadores que están construyendo la red.

En una reunión conjunta de la Unión Geocientífica de Japón y la Unión Geofísica de los EE.UU., el sismólogo de Caltech, Egill Hauksson, detalló que actualmente se están instalando nuevas estaciones de detección de terremotos en el suelo, se está mejorando el software y se está contratando a operadores para asegurarse de que el sistema esté debidamente equipado.

‘Rápida expansión’

Las nuevas estaciones de sensores son particularmente importantes para las zonas rurales del norte de California, donde las brechas en la red han puesto a San Francisco en riesgo de una alerta lenta si un temblor ocurre en la falla de San Andrés cerca de la frontera con Oregon. El verano pasado, los legisladores estatales y el gobernador Brown aprobaron $10 millones para el sistema de alerta temprana.

“Estamos empezando a agregar estaciones adicionales rápidamente; ahora estamos firmando los contratos para el financiamiento estatal, que mayormente se está destinando a la instalación de las nuevas estaciones”, afirmó Richard Allen, director de Berkeley Seismological Laboratory. “Estarán en funcionamiento cerca del próximo año, por lo tanto habrá una expansión bastante rápida de la red sísmica entre los próximos seis meses y dos años”.

La red se está construyendo bajo el liderazgo de U.S. Geological Survey (USGS), con el desarrollo de los científicos de Caltech, UC Berkeley, de la Universidad de Washington y la Universidad de Oregon. El USGS ha declarado anteriormente que planea hacer un lanzamiento público limitado de las alertas de sismos para 2018. Sin embargo, se necesita más trabajo para educar debidamente a los californianos acerca de cómo reaccionar con seguridad cuando reciben una alerta temprana de un terremoto, afirmó la sismóloga Lucy Jones.

Cómo se utilizará el sistema

Ejemplos de un despliegue público limitado incluyen tener más aulas de escuela conectadas al sistema, lo cual daría a los estudiantes segundos -quizás más de un minuto- de advertencia para que estos se arrojen al suelo y se cubran, o se ubiquen debajo de sus escritorios. Los científicos también invitaron a compañías privadas para que se conviertan en usuarios de la prueba de la alerta temprana.

Algunas agencias ya emplean métodos similares. BART, un sistema de trenes de cercanías en el área de la Bahía de San Francisco, programa sus trenes para reducir la velocidad en caso de una alerta entrante, lo cual reduce el riesgo de descarrilamiento. Las empresas privadas buscan maneras de  maximizar la utilidad de estas alertas tempranas, por ejemplo indicando a una estación de bomberos que abra las puertas del cuartel antes de que se corte la electricidad o se dañe el edificio.

Eventualmente, la gente podrá recibir en sus teléfonos y computadoras una alerta que indique “fuerte temblor se espera en su ubicación”, señaló Diego Melgar, geofísico de investigación del Berkeley Seismological Laboratory. “Creo que lo más probable es que el despliegue sea en etapas, donde el objetivo final sea la totalidad de la costa oeste, desde la frontera con México hasta el límite con Canadá. Pero posiblemente eso ocurrirá por partes”.

Lanzamiento limitado

Una forma de desplegar el sistema en etapas es emitiendo primero las alertas a un número limitado de personas, para luego expandirlas lentamente. Eventualmente, el sistema podría ampliarse en un área geográficamente limitada, como Los Ángeles y San Francisco, antes de ampliarse a un sistema completo de alerta pública, detalló Melgar. “Queremos asegurarnos de que sea absolutamente perfecto antes de que llegue al público”, dijo Melgar.

Los investigadores han avanzado en la red sísmica fuera de California. En abril, el USGS amplió el sistema de alerta temprana ShakeAlert a Oregon y el estado de Washington, creando por primera vez un sistema de prototipo unificado que cubre la costa oeste estadounidense entre las fronteras de México y Canadá.

Las empresas de servicios públicos en el noroeste del Pacífico han comenzado a unirse al sistema. Una compañía de Oregon, Eugene Water & Electricity Board, planea emplear las alertas para bajar los niveles de agua en un canal que se encuentra sobre un vecindario residencial. La empresa también quiere emplear alertas para detener las turbinas en una planta de energía pluvial, según un comunicado de la Universidad de Washington.

Las áreas donde la red sísmica tiene la mayor concentración de estaciones se encuentran en Los Ángeles y San Francisco, pero se necesitan más sensores en las zonas rurales del norte de California, Oregon y Washington. Muy pocas estaciones implican que, por ejemplo, Los Ángeles pueda tener retrasos en las advertencias de un sismo que comience en el condado de Monterey y se mueva hacia el sur, a lo largo de la falla de San Andrés. 

Otros fondos han ayudado. El acuerdo presupuestario alcanzado en el Congreso en mayo asignó $10.2 millones para el sistema de alerta temprana dentro del presupuesto federal que finaliza en septiembre.

California, por detrás de otras áreas propensas a sismos

Los países del mundo han implementado sistemas de alerta temprana exitosamente, entre ellos Japón, que programa sus trenes de alta velocidad para que ralenticen o detengan su marcha si se detecta un temblor.

Incluso segundos de advertencia para arrojarse al suelo, cubrirse y sujetarse salvan muchas vidas en un terremoto. Además de eso, las alertas darían a los médicos tiempo para detener una cirugía. Eventualmente se esperan mayores beneficios: tecnologías para abrir elevadores en el piso siguiente -evitando que los ocupantes queden atrapados-, y advertencias que podrían detener el flujo de gas natural a través de los principales ductos, lo cual impediría incendios catastróficos.

Cómo funciona el sistema

El sistema de alerta temprana funciona con un principio simple: la sacudida de un sismo viaja a la velocidad del sonido, aproximadamente, a través de las rocas; menos que la velocidad de los sistemas de comunicaciones actuales. Eso significa que se necesitaría más de un minuto para, por ejemplo, un terremoto de magnitud 7.8 que comience en Salton Sea llegue a Los Ángeles, ubicada a 150 millas de distancia, viajando por la falla más larga del estado, la de San Andrés.

El prototipo del sistema ha tenido cierto éxito inicial. Cuando un sismo de 6.0 afectó Napa, en 2014, el sistema le dio a los investigadores en San Francisco cerca de ocho segundos de aviso antes de que comenzara el temblor. El año pasado, una advertencia con 30 segundos de anticipación llegó a Los Ángeles antes de que suelo temblara por un sismo de 4.4 registrado cerca de Banning.

Los funcionarios estiman que costará $38.3 millones construir el sistema, y unos $16.1 anuales mantenerlo y operarlo.

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Traducción: Valeria Agis

Copyright © 2017, Hoy Los Angeles, una publicación de Los Angeles Times Media Group
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