El día que Muhammad Ali escuchó a Vin Scully

Muhhamad Ali vio con curiosidad desde el ring, del afamado Main Street Gym en el centro de Los Ángeles, a un hombre que escuchaba algo que provenía de un aparato pegado a su oído: ¿Qué tienes ahí?

Era abril de 1962, días después que abrieron el Dodger Stadium y unos días antes que Ali disputara la primera de sus tres peleas ese año en el Los Angeles Sports Arena.

Ali, quien tenía 20 años, nunca había visto algo parecido al radio transistor rojo de la marca Zenith que cargaba el entonces vendedor de comida congelada Bill Caplan.

Simultáneamente, mientras veía al mejor boxeador de la historia entrenar, escuchaba al mejor narrador de la historia. Caplan, quien es un ahora un publicista de Salón de la Fama del boxeo, le dijo a Ali: “Es un radio transistor”.

Ali estaba sorprendido. Él solo había visto algunos más grandes, incómodos radios, no este transistor que era más chico que un paquete de cigarrillos.

“¿Radio? ¿Qué es lo que escuchas?”, replicó Ali.

“Escucho a los Dodgers y a Vin Scully”, dijo Caplan, un fan del equipo de por vida.

“¿Puedo ver eso?”, preguntó Ali.

“Le pasé ese radio con la voz de Vinny narrando las acciones”, recordó Caplan, y Ali escuchó a Scully, a lo que expresó emoción acerca de la claridad que se escuchaba, y el interés por el partido, pues dejó de ser tanta.

“¿Puede sonar música también?”, preguntó Ali.

“Seguro”, dijo Caplan, al mostrarle el botón de AM. “Adelante, busca música”.

No era tan claro quien estaba más impresionado ese día, Caplan o Ali.

Caplan era tal vez el único humano regular en el gimnasio ese día. Caplan había escuchado en la calle que Ali estaba ese día en el gimnasio y encontró la manera de acercarse gracias al apoyo de su cuñado, Larry Rummans, quien era parte de la esquina de Ali. Rummans permitió a Caplan estar cerca enseñarle sobre boxeo.

“Le presté más atención al boxeo que a mi trabajo”, admitió Caplan.

Ver a Ali, quien dos años después le fue despojado de su medalla de oro que logró en las Olimpiadas de Verano en Roma, fue toda una revelación.

“Lo que más me impresionó acerca de Ali era que se movía hacia atrás más rápido que cualquier de los que lo hacían rápido hacia Adelante”, recordó Caplan. “Esas piernas eran increíbles. Era algo que nunca había visto antes. Era un peso pesado grande de 6’3”... grande comparado en esos días con [Rocky] Marciano y [Floyd] Patterson. Pero él se podía mover increíblemente”.

Aún así, Ali estaba sorprendido con lo que tenía en posesión Caplan, al que le dijo que “tengo una grabadora con cable en cuarto del hotel. ¿Podrías venir conmigo y ver si podemos grabar esta música en mi grabadora?”.

“Seguro”, respondió Caplan, mientras esperaba que Ali terminara de bañarse y vestirse en el gimnasio. Caminaron desde el gimnasio que estaba en la 218½ Main Street hasta la 5ta y Spring, con el radio en la mano y el juego de Dodgers sonando.

“Perdió ese día mi equipo, pero ese ‘juguete’ tenía intrigado a Ali. Yo estaba bien con eso, él era Ali”, dijo Caplan.

Ali tomó su grabadora de su cuarto, encontró una estación con una fuerte señal en el radio que sonaba rock ‘n’ roll y grabó dos minutos de música.

“Él lo volvió a sonar, la música salió con un buen volumen y claro… estaba encantado”, recordó.

“¡Voy a comprar uno de esos!”, expresó Ali.

El boxeador entonces le preguntó a Caplan por qué había estado en el gimnasio ese día.

“Soy un vendedor, pero quiero ser publicista”, le respondió Caplan, cuyo primer trabajo como publicista fue con su héroe de su niñez, el excampeón de peso pesado Joe Louis.

“¿Ah, quieres ser publicista de boxeo?”, le preguntó Ali, quien procedió a sacar un libro grande que según Caplan “era ocho pulgadas de grueso y tan grande como la mesa de café”.

“Te mostraré acerca de publicidad”, dijo Ali para luego mostrarle historias de él en Sports Illustrated y Sport Magazine, junto a notas de Los Angeles Times y otros periódicos.

“Fue abrumador ver que tenía tantos recortes de notas tan temprano en su carrera”.

Días después, el 23 de abril de 1962, Ali venció con un nocaut técnico a George Logan en el cuarto round, para así abrir el camino a convertirse en tres veces campeón de pesos pesados y el atleta más icónico del Siglo XX.

Ali y Caplan se volverían a ver durante varios años, incluso cuando él trabajaba para George Foreman en 1974 y la histórica velada de “Rumble in the Jungle”, en contra de Ali.

Caplan tiene recuerdos de Scully.

“Hace unos años pagué $100 por una bola con la imagen de Vin Scully en un torneo de golf que era un evento de caridad”, recordó. “Vin estaba ahí y le comenté lo que mi hijo me dijo: ‘la segunda voz masculina que más he escuchado en mi vida, es la de Vin Scully’ …Vin me dijo de una manera muy humilde y modesta: ‘estarás sorprendido cuantas personas me han dicho eso’”.

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