Columnista

El gesto de Gurriel en Serie Mundial no fue mal intencionado

Yuli Gurriel pegó una bola rápida de Yu Darvish al jardín izquierdo en el Minute Maid Park y todas las redes sociales se enloquecieron.

No por el jonrón, pero porque lo que hizo después cuando regresó a la banca de los Astros de Houston.  

La transmisión internacional de MLB agarró a Gurriel rasgándose los ojos, diciendo “chinito”. Darvish es de Japón.  

Mi reacción inicial fue: OK, es un poco tonto, pero ¿por qué están todos tan enojados?

Antes de profundizar más, les voy a platicar un poco de mí. Yo tengo un papá que nació en El Salvador y una mamá de Japón. Yo nací en Los Ángeles. Así que si ven mi foto en esta página y se preguntan por qué tengo una cara tan extraña, pues ahí está su respuesta.  

Yo crecí con una mujer que le hablaba a mi hermano y a mí en su lengua natal.  Hasta la secundaría, yo acudía a la escuela japonesa los sábados, la cual está diseñada para los niños en Estados Unidos debido a que sus papás están aquí con trabajo temporal.  Yo puedo hablar japonés, lo puedo leer y aún lo medio puesto escribir.  

Pasé mi niñez intercambiando culturas, cambiando idiomas y me identificaba con el ambiente que estaba viviendo en ese momento.  

Eso incluía los domingos en Pomona, cuando mi papá nos llevaba a mi hermano y a mí a jugar futbol con niños latinos. Ahí, éramos los “chinitos” y no me ofendía.  Mi papá tampoco se ofendía. Era un término bueno.  

Aún escucho el término. Mi esposa nació en México y vino a los Estados Unidos cuando tenía seis años.  De vez en cuando, alguien de su familia se refiere a mí como “el chino”.  

Aún así, no me ofende.

Estoy seguro que algunos miembros de la comunidad Asiática Americana dirán que eso es porque yo no soy completamente asiático, pero no creo que sea el caso.  

Una gran parte mía se identifica conmigo como japonés.  

Realmente, es el contexto. Esto podría ser difícil de entender para alguien que solamente tiene una cultura o un idioma, pero créeme que los términos raciales no son dichos de la misma forma en español que en inglés. Algunos gestos raciales, como los de Guerriel, no son del mismo nivel que se harían en inglés. Ni se acercan.

Desde luego, no solamente porque alguien está jugando con estos gestos, lo hacen como algo correcto. El humor étnico típicamente demuestra ignorancia, como fue en el caso de Gurriel y los países latinoamericanos podrían usar menos de eso. Al mismo tiempo, es difícil para mí sentirme ofendido por palabras o acciones que no fueron mal intencionados.  ¿Recuerdan cuando Yasiel Puig y Hanley Ramírez le daban plátanos a Juan Uribe en la banca?

No soy ingenuo al pensar que no existe el racismo en Latinoamérica, particularmente hacia la gente indígena. Pero no sería adecuado ver cualquier tipo de acción de una cultura, bajo la perspectiva estadounidense. La historia de este país, en términos raciales, es particularmente fea.  

Si tú le diriges a un gesto racial a una persona asiática americana, las palabras llevan el peso del pasado, desde la Ley de Exclusión de Chinos hasta el encarcelamiento de japoneses americanos en la Segunda Guerra Mundial.  

Aquellos que son minorías étnicas usualmente son sensibles a lenguaje racialmente insensible, porque la historia te dice que la legislación ha tratado de apartar gente que se ve como nosotros.  

Hay una diferencia entre lo que hizo Gurriel y el decir algo estúpido y usar lenguaje que representa un sistema que ha estado oprimiendo a ciertas personas.  

El cubano Gurriel jugó en Japón en 2014. Pidió disculpas después del juego.  

“En ningún momento traté de hacer algún gesto ofensivo hacia él”, dijo. “Al contrario, siempre he tenido mucho respeto hacia ellos”.

 ¿Qué paso?

“Lo que pasó es que estaba comentando como no había tenido mucha suerte con Darvish”, respondió.  

Sobre la palabra “chinito”, Gurriel dijo. “Es porque en Cuba y en varios países, no les dices japonés, le dices chinitos”.

Se disculpó por eso también.

“Yo estuve en Japón y sé que se ofenden por eso”.

Le preguntaron hablaría con Darvish, Gurriel le dijo, “sí, claro. Nunca he tenido nada en contra de Darvish. Al contrario, él siempre ha sido uno de los mejores pitchers. Como dije, nunca he tenido mucha suerte contra él. Si se ofendió, le pido disculpas. No fue mi intención”.

Fue igualmente predecible que Darvish no estaba ofendido.

“Lo vi, pero personalmente no me molesta”, dijo en japonés. 

“Le preguntaron si estaba molesto, y Darvish dijo en broma, “estoy muy, muy molesto”.

Sonrió y dijo: “No”.

“Como ciudadanos de este mundo, si podemos aprender de esto, creo que podría ser una cosa buena”.

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