Columnista

Con la adquisición de Yu Darvish, los Dodgers juegan todas sus fichas

Kenley Jansen estaba durmiendo en su vuelo chárter, sin saber del acuerdo que había sucedido en tierra.

El novato Edward Paredes despertó a Jansen, quien abrió los ojos y vio a David Vassegh, anfitrión de un programa de radio. El locutor le dio las noticias: los Dodgers habían adquirido a Yu Darvish en un intercambio.

Jansen rió. Otros recordaron dónde estaban cuando lo escucharon. Fueron historias que podrían contarse en varios años, de ese tipo que están en documentales sobre temporadas de campeonato.

Los Dodgers han hecho dos intercambios monumentales en la última década, dos con los Medias Rojas de Boston. El primero, cuando adquirieron a Manny Ramírez en 2008 en la fecha límite, y el otro cuando agregaron a Adrián González y Josh Beckett, y Carl Crawford, cuatro años después.

A simple vista, el intercambio por Darvish no tiene el mismo impacto. En realidad, no es igual de significante.

Ramírez transformó a los Dodgers de un equipo mediocre a un contendiente a la Serie Mundial, con una personalidad toxica y con una producción, ayudada por esteroides, que llevó a la franquicia nuevamente a ser relevante en un mercado dominado por los Lakers.

González fue un testamento de los nuevos dueños de los Dodgers, quien desesperadamente buscaron separarse del antiguo régimen, que estuvo a punto de destruir la franquicia. El mensaje era que este equipo ganaría y gastaría mucho para ganar.

La llegada de Darvish no marca un cambio, como lo fueron las otras contrataciones. Con los Dodgers teniendo la mejor marca en el béisbol, no tiene que.

Se trata de la cultura. Se trata de lo que esta franquicia quiere ser. Y desde ese punto de vista, este intercambio significa igual que cualquier movimiento importante que los Dodgers hayan hecho en la última década.

Se trata de Andrew Friedman, Farhan Zaidi y los otros miembros de la gerencia de los Dodgers. Es un anuncio que quieren ganar, no el próximo año, no en cinco años, no en 10.

Ahora

Los Dodgers entrarán a los playoffs como los favoritos. Eran los favoritos en 2013, pero no como ahora.

No se dan trofeos por ser favorito. Pero si es una distinción que debe ser celebrada.

Por primera vez en una generación, quizá más, los angelinos podrán tener la esperanza de que los Dodgers ganen la Serie Mundial. Ellos creen, realmente sí creen.

Es por eso que le preguntaron a Jansen que compare este acuerdo con el de González y respondió sin pensar, “estaba más emocionado después de esta”.

Los Dodgers ya no tienen que depender en un esfuerzo super humano de Clayton Kershaw. Junto a Darvish, Alex Wood y Rich Hill en la rotación de postemporada, Kershaw ya no jugará con solo con tres días de descanso, algo que ha tenido que hacer y que le ha afectado en sus salidas en octubre.

Tienen un bateador con 19 jonrones en Yasiel Puig. Tienen suplentes en su cuerpo de relevistas. Este no es un equipo que va a tener que rezar para tener suerte. Mientras no tengan un golpe desafortunado, deberían estar en todos los partidos de postemporada, sin importar el juego que disputen y el rival. Esto es béisbol y la victoria nunca puede ser garantizada, pero las oportunidades de los Dodgers son mejores que cualquier otro equipo.

Como lo fue en la transacción de Ramírez, hubo un elemento de fortuna en la firma de Darvish.

Ramírez estaba rompiendo el vestidor de Boston, lo que dejó a los Medias Blancas desesperados para canjearlo y ofrecieron pagar el resto de su salario. El entonces dueño Frank McCourt y su situación económica exigía lo último.

Igualmente, la administración actual tenía como requisito durante el intercambio con Darvish, no incluir a los prospectos Walker Buehler o Alex Verdugo. Otra vez, la fortuna le sonrió a los Dodgers.

No muchos se interesaron por Darvish, ya que la disputa por seis divisiones ya han terminado prácticamente. Los Comodines no iban a ofrecer a los Rangers de Texas una cantidad sustancial por la oportunidad de jugar un partido de playoff.

Los Dodgers se convirtieron en la única opción. En otras temporadas, la inclinación por los prospectos le hubieran costado a los Dodgers a un jugador que ellos querían. En este caso en particular, les ayudó el mercado.

No importa cómo se dio el intercambio. Sucedió y eso dice algo. Los jugadores escucharon.

“El hecho de que la administración salió e hicieron lo que hicieron en la fecha límite, eso significa que están serios como nosotros estamos serios”, dijo Justin Turner, tercera base de Dodgers.

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