UC Irvine readmitirá a todos los estudiantes de primer año cuyas ofertas canceló por problemas de expedientes

UC Irvine readmitirá a todos los estudiantes de primer año cuyas ofertas canceló por problemas de expedientes

Duramente criticada por rescindir casi 500 ofertas de admisión, UC Irvine (UCI) anunció este miércoles anunció que readmitiría a todos los alumnos que mantuvieron buenas calificaciones en su último año de preparatoria y que fueron revocados debido a supuestos problemas de papeleo, tales como el incumplimiento de los plazos para presentar expedientes.

En tanto, las apelaciones de los estudiantes cuyas admisiones fueron rescindidas debido a bajas calificaciones serán revisadas caso por caso.

“Las historias de nuestros estudiantes cuyos sueños universitarios se veían aplastados por nuestro retiro de las admisiones de cientos de ellos fueron desgarradoras e inaceptables”, expresó el rector, Howard Gillman, en un mensaje a la comunidad del campus. “Somos una universidad reconocida por propiciar el sueño estadounidense, no por obstaculizarlo. Esta situación nos sacudió hasta lo más profundo, porque fundamentalmente no está alineada con nuestros valores”. 

Además de ofrecer sus “más sinceras disculpas”, Gillman manifestó que solicitó al auditor interno del campus que revise el proceso de admisiones para tratar de entender cómo los funcionarios subestimaron la matrícula de este año, por qué los estudiantes que consultaron sobre las rescisiones fueron tratados de mal modo, y cómo evitar la recurrencia de tales problemas.

Las cancelaciones de UC Irvine crearon un fuerte alboroto cuando muchos estudiantes afirmaron que el campus había retirado injustamente sus admisiones, a tan sólo dos meses del inicio del trimestre de otoño, por razones de menor importancia -o sin ningún motivo válido- para evitar una crisis de sobrematriculación. Unos 850 alumnos más de los esperados para primer año aceptaron las oferta de admisión de la UCI para este otoño.

En una entrevista realizada esta semana, Thomas A. Parham, vicerrector de asuntos estudiantiles, también reiteró las disculpas por la angustia causada y reconoció que los funcionarios del campus fueron más estrictos esta vez en cuanto a hacer cumplir los requisitos de admisión.

No obstante, reiteró que no se habían retirado las admisiones de quienes habían cumplido con todas las condiciones de inscripción, como tener el diploma de secundaria, presentar los expedientes y puntuaciones de exámenes dentro de las fechas límite y mantener un promedio ponderado general del último año de 3.0, sin calificaciones ‘D’ o ‘F’ en los cursos aprobados por la UC. “Los rumores en los medios sociales decían que Irvine tendría unos 800 alumnos adicionales y que estábamos arrebatando las admisiones sin razón porque no podíamos recibirlos a todos”, expuso. “Eso no es cierto. Pasamos mucho tiempo intentando darle acceso a los jóvenes, no negándolo”.

Parham afirmó que los funcionarios del campus estaban trabajando arduamente en la rápida revisión de las apelaciones. Hasta este martes, 112 de las 214 apelaciones presentadas -por un total 290 estudiantes cuyas ofertas fueron canceladas por problemas de expedientes- fueron finalmente concedidas. La tasa de éxito fue menor para los 209 alumnos cuyas ofertas se revocaron debido a bajas calificaciones en su último año; en esa categoría se concedieron ocho de las 132 presentadas.

Gillman aclaró que los estudiantes anulados por problemas de papeleo que terminaron con bajas calificaciones de último año no serían readmitidos automáticamente, pero apuntó que su personal establecería un proceso acelerado para permitir que los alumnos expongan circunstancias atenuantes, y para ayudarlos a identificar otros posibles caminos a la universidad.

Ashley González, una graduada de la escuela John Marshall High School en Los Ángeles, cuya rescisión fue presentada la semana pasada en una historia de Los Angeles Times, es una de las afortunadas cuya apelación funcionó. Su oferta de admisión había sido retirada porque, según funcionarios del campus, una transcripción del colegio comunitario no había llegado antes del plazo establecido. González, en cambio, aseguró que ésta había sido enviada en el mismo sobre que su expediente de preparatoria, el cual sí había sido recibido a tiempo. Este martes, la joven recibió la noticia de su reaceptación.

El fiasco de la rescisión ocurrió después de que fallara otra iniciativa para reducir la sobrematriculación. 

El campus lanzó la Academia de Liderazgo Anteater, ofreciéndola como un programa selectivo donde los estudiantes de primer año de California reciben beneficios tales como un descuento de matrícula del 50%, cursos de liderazgo, clases más pequeñas y “eventos sociales exclusivos”. Pero aquellos que se unían debían cancelar su inscripción como estudiantes regulares de primer año, elegir de un menú más limitado de clases en la división de educación para adultos y renunciar a la vivienda en el campus y la ayuda financiera, todos detalles no mencionados en el correo electrónico inicial que la entidad envió en mayo pasado.

“Muchos estudiantes lo consideraron una estafa”, afirmó Rishi Shah, un graduado de la escuela Cerritos High School, quien inicialmente se inscribió en tal programa pero se retiró después de leer las advertencias en Facebook. “La UCI debería haber sido mucho más transparente sobre las contras de esa iniciativa”.

Los funcionarios de la UCI esperaban desviar a unos 500 alumnos hacia la nueva academia, que recibe su nombre de la mascota de la escuela, aplazando así su estatus de estudiantes regulares durante un año para aliviar la crisis de inscripción. Pero ante los rumores negativos, sólo 100 personas se inscribieron.

Parham destacó que el campus fue lo suficientemente franco en revelar de los detalles del programa.

Sarah Eichhorn, miembro del profesorado del departamento de ciencias físicas, criticó a la academia de liderazgo por promover la injusticia social. Al negar el acceso a la ayuda financiera, el programa ofrece a los estudiantes más ricos un trato preferencial en la forma de oportunidades de liderazgo y clases más pequeñas, expuso.

Pero Parham afirmó que no está de acuerdo con esa caracterización del programa. El objetivo, dijo, es ayudar a los alumnos de ingresos medios cuyas familias ganan demasiado para calificar para la ayuda financiera, pero muy poco para pagar fácilmente el costo total de la educación, un estimado de $33,000 al año.

Mariano Segovia, graduado de la escuela Garr High School en Cerritos, representa a ese tipo de estudiantes. Su madre, quien es enfermera, gana cerca de $130,000 al año, demasiado para calificar para cualquier ayuda financiera más que un préstamo, dijo. El joven se sintió atraído por la oferta del programa, que ofrece un descuento de matrícula del 50%. “La matrícula es bastante cara y estaba dispuesto a hacer cualquier cosa para facilitar las cosas a nivel económico para mi familia”, explicó acerca de su decisión de inscribirse.

Traducción: Diana Cervantes

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