Trump y los republicanos del Congreso, en desacuerdo sobre armar a los maestros, pero unidos para bloquear los límites a las armas

En desacuerdo sobre armar a los maestros, pero unidos para bloquear los límites a las armas

Menos de dos semanas después de que el último tiroteo de masas hiciera al presidente Trump prometer una acción, sus dos propuestas principales han fracasado entre los republicanos ya divididos en el Congreso, dejando a su partido unido en una cosa: bloquear las nuevas restricciones a la posesión de armas.

Los líderes republicanos de la Cámara rechazaron el martes la idea de Trump de armar a algunos maestros en todo el país, considerando el tema un asunto local, mientras que el mandatario prácticamente dejó de lado su otra propuesta de establecer un mínimo federal de 21 años para comprar armas largas.

Los eventos del día sugirieron una lucha electoral para los republicanos del Congreso, justo cuando se avecinan las primarias del partido: cómo enfrentar el creciente apoyo nacional a las restricciones de armas y el testimonio poderosamente emocional de las víctimas de la preparatoria sin revertir el apoyo del partido republicano a los amplios derechos de armas.

También reflejaron la diferencia entre los imperativos políticos de los legisladores y los de Trump, más capaz de alinearse con los grupos de derechos de armas y que no se enfrentará a los votantes en el corto plazo.

En el Congreso, los republicanos de la Cámara de Representantes y del Senado que regresan de un receso de una semana están divididos por una medida pendiente para mejorar las verificaciones de antecedentes. Sobre un tema relacionado con las armas, tanto ellos como Trump han indicado que cualquier límite o prohibición de los llamados “bump stocks” (dispositivos como los que usó un tirador de Las Vegas, en octubre, para convertir los fusiles semiautomáticos legales en virtuales ametralladoras) probablemente no se obtendrían por ley sino por reglamento, como prefiere la Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés).

En la Casa Blanca, el martes, la secretaria de Prensa Sarah Huckabee Sanders destacó que Trump sigue apoyando el límite de edad para la compra de armas, una idea por la cual abogó en los primeros días después del asesinato de 17 estudiantes y maestros en una preparatoria de Florida, el 14 de febrero, a manos de un agresor identificado como un joven de 19 años, armado con un rifle AR-15 que había comprado legalmente. Sin embargo, el mandatario no ha planteado la cuestión desde la reunión del fin de semana pasado con los ejecutivos de la NRA, que están en contra de la propuesta.

Sanders postergó por varios días el debate en cuanto a la postura del presidente sobre las medidas para evitar una repetición del ataque de Florida, y dijo que Trump propondrá medidas específicas de “seguridad escolar” el viernes. Se negó a responder con certeza cuando los periodistas le preguntaron si el mandatario estaba a favor de prohibir las compras de armas a quienes figuran en la lista de vigilancia de terroristas.

En el Senado, los republicanos peleaban entre sí por lo que parecía ser la respuesta temprana más probable, una medida en proceso ya por meses, que requeriría que las agencias gubernamentales sean más rigurosas al informar asuntos al registro nacional de antecedentes, para evitar que las personas con problemas puedan comprar armas.

La negativa del presidente de la Cámara de Representantes, Paul D. Ryan, de aprobar la propuesta más prominente del presidente -de armar a los maestros- sugirió la profundidad de las preocupaciones sobre la mejor manera de responder a la coyuntura nacional sin alienar a algunos de los votantes más leales del partido. “Esa es realmente una pregunta para los gobiernos locales y las juntas escolares locales”, estimó el republicano de Wisconsin sobre la propuesta de armar a los educadores. “Como padre y como ciudadano, creo que es una buena idea. Pero como presidente de la Cámara, debemos respetar el federalismo y respetar las jurisdicciones locales”.

En cambio, Ryan citó los “fallos del sistema” y los problemas de salud mental como “el tipo de cosas que vamos a discutir con nuestros miembros, con el Senado y con el presidente”. No incluyó las restricciones de armas en esa lista.

Los adolescentes sobrevivientes del tiroteo en Marjory Stoneman Douglas High School, en Parkland, Florida, han liderado una dramática lucha pública para expandir las verificaciones de antecedentes antes de que se puedan comprar las armas y limitar la disponibilidad de las armas semiautomáticas, como la que, según la policía, usó el exalumno Nikolas Cruz. Pero Ryan y otros líderes dejaron claro que los republicanos del Congreso consideran que el mal manejo de las advertencias sobre Cruz por parte de los funcionarios locales del orden es su enfoque principal.

“Hubo un colapso enorme en el sistema a nivel local”, afirmó Ryan, citando los altercados de Cruz con la policía y el fracaso del FBI para investigar después de que su línea de denuncia recibió acusaciones detalladas de que el joven podía estar planeando un tiroteo de masas. “Por supuesto que queremos escuchar a estos niños, pero también queremos asegurarnos de que protegemos los derechos al debido proceso y los derechos constitucionales legales de las personas, al mismo tiempo que nos aseguramos de que los individuos que no deben obtener armas no las consigan”.

El presidente siguió presionando para que se promulgue una legislación que aliente el armamento de los maestros, algo que la NRA apoya, a pesar de la oposición de los docentes, los agentes del orden y los políticos de ambos partidos. Trump dijo que si bien no se debe obligar a los maestros a portar armas, aquellos que son “expertos” en disparar deberían hacerlo, y deberían percibir bonos por hacerlo. Dirigiéndose a los cautelosos gobernadores, esta semana, dijo que el gobierno federal podría ayudar a pagar los bonos.

Sin una plantilla firme de Trump sobre sus prioridades, los republicanos que controlan ambas cámaras están en desacuerdo sobre cómo proceder.

Ryan reiteró el martes que el Senado debería actuar en base a la medida aprobada por la Cámara de Representantes para reforzar los informes de las agencias al registro federal de antecedentes.

Esa medida también permitiría a las personas con permisos de armas ocultas llevar armas de fuego a través de los límites estatales, una expansión de los derechos de armas a la que se oponen los demócratas y los funcionarios de estados que no permiten portación oculta. Una versión pendiente del Senado de la verificación de antecedentes no incluye el componente de la portación oculta.

Un destacado defensor de los derechos de armas aseveró este lunes que los líderes republicanos de la Cámara prometieron no aceptar el proyecto de ley del Senado si se aprueba sin la disposición de portación oculta. Ryan no aclaró este martes si permitiría una votación sobre una medida de verificación de antecedentes independiente. “Discutiremos y cruzaremos ese puente cuando lleguemos a él”, advirtió.

Ni la Cámara de Representantes ni el plan del Senado expandirían el sistema de verificación de antecedentes para cubrir toda la gama de ventas de armas, incluidas las que se realizan a través de internet o en exhibiciones, que actualmente están exentas de revisiones. Cerrar esa laguna en las ventas ha sido una de las demandas más urgentes de los sobrevivientes de Florida.

En el Senado, el destino de la medida de registro de armas fue complicado en dos frentes. Su coautor, el senador republicano John Cornyn de Texas, criticó a los demócratas por no apoyar enérgicamente el proyecto de ley.

“Si nuestra actitud es ‘quiero todo en mi lista o nada’, vamos a terminar con nada. Les imploraría a nuestros colegas demócratas que cambien de rumbo”, dijo.

Sin embargo, fue un colega republicano, el senador Mike Lee, de Utah, quien puso un freno a la medida debido a las preocupaciones de que ampliaría demasiado la lista de estadounidenses que podrían verse impedidos de comprar armas. Entre las preocupaciones de Lee, citó un asesor, está el hecho de que a las agencias gubernamentales se les permitiera definir por sí mismas cuándo considerar a alguien “mentalmente defectuoso”. “Está buscando un lenguaje que asegure que todos los estadounidenses estén protegidos del debido proceso, no solo los veteranos”, consideró el director de comunicaciones de Lee, Conn Carroll.

En la Cámara, mientras tanto, los líderes dejaron en claro que estaban mucho más decididos a elaborar medidas preventivas que no tienen nada que ver con las armas. En su conferencia de prensa, un líder del partido republicano tras otro siguió a Ryan al podio para criticar las acciones -y la inacción- de los funcionarios locales de Florida antes y después del tiroteo, y para sostener que las dificultades de la salud mental y una cultura nacional violenta son culpables también.

“Estamos aprendiendo más y más sobre los fracasos y la inacción y las advertencias ignoradas que finalmente dieron paso” al tiroteo, expuso el líder de la mayoría de la Cámara, Kevin McCarthy (R-Bakersfield). El legislados remarcó que esto era importante “para asegurar que nadie como esta persona trastornada, el Sr. Cruz, pueda poner sus manos en un arma de fuego”.

Ni McCarthy ni los otros líderes explicaron cómo le habrían negado a Cruz su arma, adquirida legalmente, sin restringir los derechos al debido proceso y los derechos de la Segunda Enmienda, que también se comprometieron a mantener.

En un momento, el martes, los líderes republicanos de la Cámara de Representantes recurrieron a un testigo emocional: el tercer líder Steve Scalise, de Luisiana, quien resultó gravemente herido el año pasado cuando un atacante disparó contra una práctica de béisbol del Congreso. Ese tirador fue asesinado por los agentes de seguridad.

Scalise condenó airadamente los fracasos del FBI y de los funcionarios locales, señalando al agente del sheriff del condado de Broward armado que estaba en la escuela, pero que no fue tras el tirador. “No estaría aquí ahora si no fuera por los agentes del orden que confrontaron al agresor en mi caso”, destacó. Scalise también relató que se había reunido con los sobrevivientes del ataque de Florida para discutir sus “experiencias compartidas”, y pidió oraciones para los estudiantes mientras regresaban a clase esta semana. “Es un momento difícil”, aseguró.

 

Traducción: Diana Cervantes

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