Los estudiantes del LAUSD tiran a la basura $100,000 dólares en comida al día; una nueva ley estatal busca donarla a los bancos de alimentos

Hay demasiados alimentos escolares desperdiciados, arrojados a la basura y no consumidos. A diario, en el Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD), los estudiantes desechan comida por un valor de, como mínimo, $100,000 dólares.
Ello equivale a unas 600 toneladas diarias de residuos orgánicos, según un estudio de 2015.
El distrito presionó para lograr una nueva ley que ayude a cambiar eso, y esta semana el gobernador Jerry Brown la promulgó. La norma permite que los recintos escolares recolecten los artículos cerrados y la fruta intacta, y los donen a los bancos de alimentos.

Los estudiantes rechazan la comida escolar por muchas razones. En el LAUSD, algunos se quejan de que los alimentos pierden sabor porque son preparados en una cocina central y luego recalentados en los campus. Además, también la ley federal es responsable porque obliga a los alumnos a tomar alimentos que quizás no son de su agrado, ya que las bandejas de comida deben cumplir con las pautas nutricionales. Si no se cumplen estas directrices, los distritos escolares no son reembolsados por las comidas gratuitas proporcionadas a los estudiantes de familias de bajos ingresos.

La nueva ley no es la primera en tratar de reducir el desperdicio de alimentos escolares. Ya hay otra norma que permite a las escuelas donar la comida que no fue servida a los estudiantes.

Muchas escuelas ahora también han establecido mesas para compartir, donde los estudiantes pueden dejar los alimentos sin abrir y la fruta intacta para sus compañeros de clase más hambrientos.

La nueva ley permite que los sobrantes de la mesa para compartir se donen a los bancos de comidas.
El director del servicio de alimentos del LAUSD, Joseph Vaughn, consideró que los cambios son “fantásticos” porque eliminan “varias barreras que han hecho difícil donar alimentos”. El funcionario intenta reducir el desperdicio sirviendo comidas que los estudiantes prefieren, por ello, por ejemplo, ha restaurado el pollo empanizado, un favorito. La junta escolar también reinstauró la leche saborizada, más popular entre los niños que la leche normal. Los funcionarios aseguran que la medida está ayudando.

Aun cuando los estudiantes evitan la leche, ésta ahora puede ayudar a alimentar a otros. Los expertos estiman que el 14% de los hogares a nivel nacional tienen problemas para poner comida en mesa.

En California, alrededor de 5.4 millones de residentes -entre ellos 2.3 millones de niños- se enfrentan a la inseguridad alimentaria, según un análisis legislativo de la nueva ley, patrocinada por el senador estatal Ed Hernández (D-West Covina). La población sin hogar del condado de Los Ángeles, una de las más grandes del país, a menudo depende de la comida donada.

 

Traducción: Diana Cervantes

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