La UC inscribirá a 2,500 californianos más este otoño, pero las ofertas de admisión disminuyeron respecto del histórico año pasado

La UC inscribirá a 2,500 californianos más este otoño

Anthony Mercado y Trent Wiley se graduaron de Carson High School el mes pasado con promedios de 4.0, buen historial en deportes de preparatoria y una serie de actividades de voluntariado y liderazgo.

Mercado fue aceptado en UCLA. Wiley no.
Los dos estudiantes compitieron por un lugar en el año más competitivo de la historia en UCLA, que se convirtió en la primera universidad del país en recibir más de 100,000 solicitudes de potenciales alumnos de primer año, aunque tiene espacio para sólo 5,950 de ellos.

Para llenar esa clase, el campus de Westwood admitió a 16,494 solicitantes; una cifra menor que los 17,522 aceptados el año pasado, según los datos de la Universidad de California publicados el jueves pasado. Las ofertas de admisión para los residentes de California cayeron un 10.8% con respecto al año pasado, a 9,292. 

Los nuevos datos de admisiones destacaron cuán difícil sigue siendo ingresar a los campus más populares de la universidad pública más prestigiosa del país. También es un recordatorio de qué tan desconcertante puede ser el proceso de admisión, en el cual estudiantes con similares calificaciones, puntuaciones de exámenes y actividades pueden tener resultados diferentes.
La UC anunció que está en vías de inscribir a 2,500 estudiantes de California extra este otoño, un objetivo prometido a los legisladores estatales que han presionado para limitar la cantidad de alumnos foráneos en pos de privilegiar a los residentes locales.

Pero las ofertas de admisión de los nueve campus universitarios del sistema para los estudiantes de último año de preparatoria en California disminuyeron este año en comparación con las máximas casi históricas del año pasado, cuando la UC aceptó a más de 71,000 de ellos e inscribió a 7,500, el mayor aumento en un solo año desde la Segunda Guerra Mundial.

En total, este año la UC ofreció admisión a 106,011 posibles estudiantes de primer año y 24,685 alumnos de transferencia. Entre ellos, 69,972 eran jóvenes de preparatorias de California, una disminución del 1.7% respecto del año pasado pero un incremento en relación con los 61,834 de 2015-2016, el año base de un acuerdo firmado con el gobernador Jerry Brown y los legisladores para ampliar la matrícula de californianos en 10,000 alumnos más durante tres años. En tanto, las ofertas para los aspirantes de primer año foráneos (de fuera del estado e internacionales) siguieron aumentando, a 36,039.

Los alumnos fueron seleccionados entre el mayor número de solicitantes en la historia de la UC, cerca de 210,000 estudiantes de primer año y de transferencia.

La institución dejó en claro desde el principio que las ofertas de admisión para los californianos serían menores este año que el pasado, puesto que su presidenta, Janet Napolitano, estableció un plan de aumento a 5,000 alumnos en 2016-2017 y de 2,500 en los dos años posteriores. Sin embargo, también señaló que la UC está matriculando a más californianos que nunca antes. 

“Le damos la bienvenida a este consumado y talentoso grupo de aspirantes a la universidad”, afirmó Napolitano en un comunicado. “Todos nosotros, en California, en toda la nación y en el mundo, nos enriqueceremos con su talento, curiosidad, deseo de aprender y tener éxito”.

Wiley especuló que su desaire por parte de UCLA se debió a que sus actividades extracurriculares no estaban suficientemente orientadas hacia su licenciatura prevista; de todas maneras, está ansioso por comenzar a estudiar ingeniería estructural en UC San Diego. 

En tanto, Mercado piensa que entró a UCLA gracias a una característica llamativa: sólo tiene 15 años de edad, y adelantó tres grados desde que tomó  la primera de varias clases de colegio comunitario desde sexto grado. Este Bruin de segunda generación -su padre, profesor de matemáticas de escuela secundaria, también asistió a UCLA-, tiene previsto obtener una licenciatura en matemáticas aplicadas, antes de convertirse en neurocirujano. “Creo que me vieron como un candidato único”, afirmó entre risas.

Las crecientes vicisitudes de admisión a uno de los principales planteles del sistema provocó gran decepción entre muchos estudiantes, padres de familia y consejeros de preparatoria. “¡Este fue un año TERRIBLE para la admisión de la UC; el peor nunca visto para nosotros!”, aseveró Lynda McGee, consejera universitaria de la escuela Downtown Magnets High School, a través de un correo electrónico.

 

McGee señaló que UCLA admite normalmente entre ocho y 10 de sus alumnos, y que este año sólo uno de ellos tuvo éxito. Las ofertas de admisión de UC Irvine disminuyeron de 36 en el año pasado a 10 este año, pero la institución aceptó a cuatro estudiantes más después de que McGee argumentara su caso. UC Berkeley ofreció espacios a tan solo dos alumnos -uno de ellos en la lista de espera-, en comparación con el número habitual de entre seis y 10 alumnos, detalló.

Marc Escobar, recién graduado de la escuela Downtown Magnets, afirmó que él y muchos amigos se sintieron “derrotados” al ser rechazados por todos los campus de la UC donde habían solicitado ingreso. Si bien sabía que su promedio académico de 3.5 era demasiado bajo para los campus de primer nivel como la UCLA, esperaba poder ingresar a UC Riverside, especialmente después de tomar clases rigurosas en su programa de la Organización del Bachillerato Internacional. Sin embargo, no tuvo suerte en ninguna parte.  “Muchos de mis amigos cercanos tenían expedientes académicos brillantes y calificaciones casi perfectas; todas ‘A’”, escribió en un correo electrónico. “Cuando no fueron aceptados en la UC realmente nos impactó a todos”.

Juliana Tom, de South Pasadena, asistirá a UC Riverside para especializarse en biología. Su primera elección había sido UC Irvine, donde pensó que tenía una buena oportunidad gracias a su promedio de 4.0, su historial en básquetbol y atletismo, un premio Girl Scout Gold Award y experiencia de liderazgo en su iglesia. Pero allí fue colocada en lista de espera y su apelación no funcionó. Aún así, dijo, está feliz de ser una Highlander. “Estoy emocionada por conocer a un montón de gente nueva”, aseguró.

Su madre, Sandie Yamashita Tom, se preguntaba si la UC discrimina a los estadounidenses de origen asiático, como su hija. En 1996, los votantes de California prohibieron la acción afirmativa basada en la raza con la aprobación de la Proposición 209, pero mientras la UC ha avanzado hacia opiniones “holísticas” para tomar en cuenta factores tales como la superación de la adversidad, la proporción de asiáticos y blancos se redujo mientras que la de latinos y afroamericanos ha aumentado.

Los nuevos datos, sin embargo, muestran incrementos respecto del año pasado para los estadounidenses de origen asiático, que constituyeron el 34.2% de los ingresos, mientras que los latinos representaron el 33.2% y los afroamericanos el 5%. La proporción de estudiantes blancos admitidos disminuyó ligeramente, al 23.8%. Alrededor de cuatro de cada 10 estudiantes de primer año admitidos son de bajos ingresos y los primeros en sus familias en asistir a la universidad. 

Youlonda Copeland-Morgan, vicerrectora de gestión de inscripción de la UCLA, aseguró que las universidades públicas deben reflejar la gran diversidad de California, y su campus está comprometido a servir como ejemplo. “Para una universidad altamente selectiva es inusual tener una combinación de excelencia y diversidad como la que nosotros observamos en nuestra clase de primer año y de transferidos”, expuso.

La funcionaria añadió que la competencia por vacantes seguirá siendo intensa. El equipo de admisiones aconseja a los aspirantes a Bruin triunfar en las clases rigurosas, encontrar una pasión y perseguirla.

El año pasado, una auditoría estatal acusó a la UC de perjudicar a los estudiantes de California al admitir a demasiados alumnos foráneos. Napolitano refutó esos resultados y alegó que los profundos recortes en la financiación del estado habían obligado a los planteles a reclutar un mayor número de no residentes -quienes pagan $27,000 más en matrícula anual- y  que gracias a sus dólares la UC había logrado inscribir a más californianos.

Bajo una creciente presión para priorizar a los residentes del estado, los regentes de la UC este año por primera vez aprobaron un límite de estudiantes foráneos. No obstante, esto no es suficiente para algunos, como McGee, la consejera de Downtown Magnets. “Debería ser más fácil para los californianos ingresar en sus propias universidades, que nosotros, como contribuyentes, apoyamos”, expuso.

 

Traducción: Diana Cervantes

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