La presidenta de la junta del LAUSD quiere que, en 2023, cada graduado del distrito sea elegible para una carrera de cuatro años en una universidad pública

La exsuperintendente de las escuelas de Los Ángeles, Michelle King, convirtió el “100% de graduación” en su objetivo central para el segundo distrito escolar más grande del país. Ahora, la presidenta de la junta escolar quiere subir la apuesta y busca que, para 2023, todos los estudiantes que se gradúen cumplan con los requisitos para inscribirse en una de las universidades públicas de cuatro años del estado.

La junta tiene previsto votar sobre la resolución Realizing the Promise for All: Close the Gap by 2023 (Comprender la promesa para todos: cerrar la brecha para 2023), de la presidenta de la junta del Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD), Mónica García. El distrito estima que el 56% de los graduados en 2017 cumplió con esos requisitos. El distrito actualmente permite que los alumnos se gradúen con calificaciones ‘D’ en las clases requeridas, en lugar del mínimo de ‘C’ que exigen Cal State y la Universidad de California.

Entonces, ¿cómo podría ocurrir este gran avance? La resolución establece metas gigantescas, principalmente en lo académico. Para 2023 establece, entre otras cosas, que:

  • Todos los alumnos identificados como aprendices de inglés en kínder o primer grado sean reclasificados como competentes en inglés al final del sexto grado;
  • Todos los alumnos de tercer grado cumplan o superen los estándares en las pruebas estandarizadas del estado de California;
  • Todos los alumnos de octavo grado pasen a la preparatoria con una calificación ‘C’ -o superior- en inglés y matemáticas;
  • Todos los alumnos de preparatoria tomen al menos una clase de nivel universitario.

Algunos de los objetivos son similares a los del plan estratégico de King, aunque ese plan preveía un progreso más gradual.

La resolución exige que las escuelas desarrollen planes de gastos que permitan incluso a los estudiantes de más bajo rendimiento alcanzar estándares académicos rigurosos. El superintendente Austin Beutner tendrá que informar en 120 días sobre “los pasos que se están dando para apoyar a las escuelas de alta y máxima necesidad en la contratación y retención de maestros altamente calificados”.

La propuesta no sugiere cuánto costaría alcanzar los objetivos, ni incluye puntos de referencia anuales o cómo responderían los funcionarios si no se alcanzan los objetivos.

García no respondió a las solicitudes para hablar sobre los detalles. Entre las dudas, aparece cómo se podría lograr una mejora tan rápida sin tomar atajos para dar a los alumnos calificaciones y créditos que podrían no haber ganado. El distrito ya fue criticado por utilizar una amplia gama de cursos de “recuperación de crédito” en pos de ayudar a aumentar las tasas de graduación.

“Creo que esta resolución pretende crear un sentido de urgencia para cerrar las brechas de logros y oportunidades, y eso es importante”, afirmó Ryan Smith, director ejecutivo del grupo sin fines de lucro Education Trust-West. “Necesitamos medidas concretas para garantizar que las escuelas y los distritos cambien las prácticas y obtengan los resultados necesarios para cerrar esas brechas”.

El miembro de la junta Nick Melvoin consideró que el distrito necesitará medidas para asegurar que los estándares sean rigurosos. “Podríamos tener un 100% de graduación mañana si decimos: ‘Preséntate en la escuela y gradúate’”, aseveró.

Kelly Gonez, también miembro de la junta, quiere ver cambios en la resolución antes de votar por ella, incluyendo información sobre los costos. Gonez aclaró que preferiría concentrarse más en cerrar las brechas entre los grupos de estudiantes de bajo rendimiento y aquellos que exponen mayores logros. “Pienso en la experiencia de [la ley] Que Ningún Niño Se Quede Atrás, donde había un objetivo similar, del 100% para todas las escuelas, pero luego no se dieron los apoyos necesarios”, consideró Gonez, refiriéndose a una antigua norma federal que proponía que todos los alumnos fuesen académicamente competentes para 2014.

Una forma de ayudar a cumplir estos ambiciosos objetivos sería redirigir algunos fondos de las escuelas con menores necesidades a aquellas con poblaciones con mayor necesidad, indicó Sara Mooney, directora de programas educativos de United Way of Greater Los Angeles, que ayudó a redactar la resolución.

United Way también publicó un informe, el martes, en asociación con otros grupos de presión, donde afirmó que los estudiantes necesitados de Los Ángeles no se están beneficiando según los previsto de los fondos adicionales reservados para asistirlos en el marco de la Fórmula de Financiamiento de Control Local (LCFF, por sus siglas en inglés) del estado. Se supone que estos fondos de LCFF brindan servicios intensivos a alumnos de bajos ingresos, aprendices de inglés y jóvenes en hogares de crianza. Pero gran parte del dinero se está desviando para otros fines, según el reporte.

Los distritos escolares obtienen dólares adicionales por cada aprendiz de inglés y alumno en hogar de crianza de bajos ingresos inscripto. En el LAUSD, ello suma aproximadamente $1,100 millones para el distrito cada año. El año pasado, el distrito resolvió una demanda después de que fue acusado de malversar parte de esos fondos para estudiantes de educación especial.

“El distrito continúa desviando dinero” de la misma manera, aseguró el profesor de educación de UC Berkeley Bruce Fuller, quien dirigió el informe.

Según el documento, las escuelas primarias con la mayor proporción de estudiantes en ese grupo necesitado (más del 90%) reciben alrededor de $600 menos por alumno que aquellas con un 60-90% de alumnos en esa condición.

La junta escolar aprobó recientemente un Índice de Necesidades de Equidad Estudiantil, que toma en cuenta problemas como la violencia con armas de fuego y el asma en el vecindario para tratar de reasignar algunos fondos a las escuelas de mayor necesidad. Esa es una forma en que el distrito podría ayudar a alcanzar los objetivos correctos, consideró Pedro Salcido, director de política financiera del distrito.

“Para cumplir con la promesa del LCFF, el distrito debe ser más transparente; debe asegurarse de que está invirtiendo en estrategias y programas comprobados para mejorar el rendimiento estudiantil”, afirmó el superintendente del LAUSD, Austin Beutner, en un comunicado sobre el informe de United Way. “El distrito también debe ser más responsable para garantizar el logro de los objetivos del LCFF”.

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