Herb Wesson: Presidente del Concejo

Hace apenas unos años el Ayuntamiento de Los Ángeles era considerado casi ingobernable, poblado por un contrastante grupo de funcionarios elegidos, que traían  consigo sus propias prioridades y lealtades. El Presidente del Concejo era llamado el pastorcito de las cabras porque se esperaba que el pobre hombre, de alguna manera, convenciera a los miembros del Concejo a actuar como una sola identidad, como miembros de un cuerpo legislativo funcional, en lugar de como los 15 señores de los 15 feudos. Entonces llegó Herb Wesson.

El ex presidente de la Asamblea fue elegido como presidente del Concejo por sus colegas en noviembre de 2011 y con rapidez actuó manera vertical, de arriba hacia abajo, en el estilo típico de Sacramento de yo soy-el-jefe ante el Ayuntamiento — para bien o para mal. Es un enfoque muy diferente al impulsado por su predecesor inmediato y otros recientes presidentes del Consejo. Ahora rara vez las reuniones duran  más de dos horas. Hay menos grandilocuentes monólogos por parte de los miembros, pero también hay también menos debates significativos sobre los asuntos, porque Wesson no tolera ni siquiera la apariencia de  discordia. Durante su mandato, el Concejo ha votado sobre algunas leyes importantes, vienen a la mente el salario mínimo de $15 por hora y la reforma de las pensiones  — pero otras políticas cruciales han languidecido en las comisiones  porque Wesson no ha hecho de ellos una prioridad. Y en la gran mayoría de los casos, el proceso desordenado, pero a menudo informativo, de escudriñar la política en un marco público se ha rechazado a favor de la fabricación de acuerdos hechos en la trastienda.

En su mejor momento, Wesson ha empujado al Concejo a tomar decisiones difíciles para Los Ángeles, y ha dado cubierta a sus colegas por los votos que pueden ser incompatibles con sus partidarios políticos. Antes de convertirse en Presidente del Concejo, cuando la ciudad se sumió en el caos financiero durante la recesión y los gastos por las pensiones de los empleado empezaron a consumir más y más del presupuesto, el Concejo  debatió durante más de dos años sobre cómo bajar los costos, pero no actuaron. Sin embargo, a pocos meses de asumir su puesto, Wesson convenció a sus colegas de recortar los beneficios de jubilación para los nuevos empleados de la ciudad — por encima de las objeciones de los poderosos sindicatos aliados del Consejo. Momentos antes de la votación unánime, se puso delante de la cámara, que estaba repleta de trabajadores de la ciudad y dirigentes sindicales y dijo: "Esta fue mi idea. No dirijan su ira hacia estos miembros. Diríjanla hacia mí". Ese es liderazgo.

El año pasado, dos comisiones designadas por el gobierno recomendaron mover las elecciones de la ciudad de los años impar a los años par, y así coincidir con las elecciones para gobernador y para presidente y de esta manera aumentar en vergonzosamente escuálido número de votante para las elecciones de la ciudad. Los miembros del Concejo al principio rechazaron la idea. Les preocupaba que los candidatos a los puestos locales no podrían competir por las contribuciones para sus campañas o por tiempo aire si lo tuvieran que hacer en medio de las carreras estatales y federales de más alto perfil. No obstante, Wesson diseño una ingeniosa medida que endulzó el acuerdo para sus escépticos miembros  (y para sí mismo) al asegurar que el cambio de fecha les daría 18 meses adicionales en su puesto. En tiempo record, el Concejo votó la medida para que apareciera en la boleta de marzo, misma que fue aprobada unánimemente por los votantes. Cuando Wesson quiere que algo suceda, lo hace que suceda.

Pero cuando Wesson no quiere algo, no se llega a ningún lugar. El Concejo todavía está reflexionando sobre las reglas para restringir la construcción de lujosas residencias y edificios, que está destruyendo el carácter y personalidad de algunos barrios. A pesar del auge en la construcción de edificios de alta gama de los bienes raíces, las propuestas para hacer que los desarrolladores construyan o ayuden a pagar por viviendas de bajo costo, han languidecido. No fue hasta que hubo una demanda de parte de los residentes discapacitados que se obligó a la ciudad a que se comprometiera a reparar sus aceras resquebrajadas. Y debido a que un propuesto impuesto sobre las ventas para pagar las reparaciones de la carretera murió el año pasado, el consejo ha hecho muy poco para desarrollar un plan para reparar las calles que abundan en baches y grietas. Si Wesson hubiera hecho de este tema una de sus prioridades, hay pocas dudas de que ya se habría sido resuelto.

¿Cuáles son sus prioridades? Es un poco difícil de decir. Hasta hace poco, Wesson no había dado a conocer una agenda a largo plazo. La prohibición de bolsas de plástico está muy bien, pero Los Ángeles se enfrenta a graves problemas, incluyendo el déficit presupuestario desde hace mucho tiempo, el alto costo de las pensiones de empleados y los beneficios de jubilación (que ahora consumen 20% del fondo general), el retraso drástico en la reparación de la infraestructura y la falta de un plan de desarrollo económico significativo. Después de más de tres años como Presidente (sin dejar de mencionar seis años anteriores en el Concejo), no son cuestiones nuevas para Wesson. ¿Qué es lo que él ha hecho para progresar en esos temas?

En la búsqueda de un Concejo disciplinado, Wesson ha sido a veces punitivo y autocrático y ha demostrado un desprecio por la transparencia y el comentario público, lo cual es preocupante. A pocos meses de ser Presidente del consejo, despojó a dos de sus críticos de presidencias de comisión clave, a los entonces miembros del Concejo Bernard C. Parks y Jan Perry, y fue acusado de manipular el proceso de redistribución de distritos en beneficio de sí mismo y de sus aliados y en detrimento de los parques y de Perry y Parks. El mensaje es claro: no se tolerará la disidencia. Como resultado, los miembros del Concejo rara vez se oponen públicamente o incluso debaten la legislación que sea apoyada por Wesson. Esta falta de debate roba a los Angelinos de representación.

Los puntos de vista opuestos han sido suprimidos en las reuniones. La ciudad gastó $20,000 por un estudio sobre el impacto del salario mínimo en los trabajadores en la industria hotelera, pero cuando el autor del estudio intentó presentar sus hallazgos al Concejo de la ciudad, Wesson le cortó después de 60 segundos. Cuando el ex alcalde Richard Riordan fue a una reunión del Concejo para oponerse a un impuesto de ventas de medio millones de dólares que fue apresuradamente dispuesta para que la medida fuera incluida en la boleta e instar a que hubiera una  reforma adicional a las pensiones, Wesson le interrumpió, preguntando por qué él no había arreglado el sistema de pensiones mientras fue el alcalde. Cuando Riordan comenzó a responder, Wesson le cortó, diciendo: "No, no hay tal cosa como ir y regresar. Tengo la última palabra. Esta es nuestra casa". Pero Wesson está equivocado. Las cámaras de Consejo pertenecen a toda la gente de Los Ángeles, que merecen tener una voz en cómo se realizan los negocios de la ciudad.

Una responsabilidad primordial del Concejo de ciudad es examinar y aprobar las decisiones de uso de la tierra. Pero el proceso de desarrollo de la ciudad está fragmentado, ya que los miembros del Concejo rutinariamente eximen los proyectos individuales de las normas de planificación y zonificación, lo que proporciona oportunidades para los desarrolladores (y a veces contribuciones de campaña de los miembros del Concejo) pero los resultados no son una estrategia coherente para el crecimiento de la ciudad. Wesson ha dado un mal ejemplo al permitir excepciones en su distrito, incluyendo su apoyo a un edificio de apartamentos de 27 pisos en un barrio de Koreatown donde los edificios son de dos a cinco plantas. En lugar de permitir el desarrollo por excepción, Wesson y el Consejo deberían de abogar por ellos y utilizar los fondos en actualizar los planes de la comunidad para añadir densidad donde corresponda y sacar la política de la planificación de la ciudad.

Para mejorar su calificación, Wesson debe conseguir que el Concejo avance en la resolución de los temas cruciales que enfrenta Los Ángeles. Incluye equilibrar el presupuesto y apremiar cambios adicionales al sistema de pensiones para asegurar la estabilidad financiera en el futuro, mantener a la ciudad segura cuando el crimen está aumentando y arreglar las calles de la ciudad deterioradas por el tiempo, así como las banquetas y la infraestructura. También necesita asegurarse de que el trabajo del Concejo se lleva a cabo de manera abierta y transparente, considerando que el debate y la disensión como herramientas críticas para la mejor política pública. Wesson ha comenzado a hablar de su "agenda estratégica”, lo cual es prometedor. Vamos a ver si la define, se adhiere a ella y logra cumplirla.

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