El primer día de clases de High School, con una de las mejores maestras de Orange County

El primer día de clases de High School, con una de las mejores maestras de Orange County

Para los maestros retornar a la escuela significa lograr que los estudiantes que recién regresan de sus vacaciones de verano entren rápidamente en el modo de aprendizaje. Cuando se trata de construir una actitud dinámica y positiva en el salón de clase, los primeros días son la clave.

Nosotros queremos saber ¿Cómo es que los maestros comienzan un nuevo año? ¿Cómo le dan la bienvenida a sus estudiantes?

Para responder a esta pregunta, visitamos a Kathleen Switzer. Ella es una maestra de inglés y teatro en El Dorado High School en Placentia, donde las clases iniciaron la semana pasada. Switzer también es una de las finalistas a profesora del año de California.

Visitamos sus clases en el primer día para ver cómo es que ella le da la bienvenida a sus alumnos y cómo establece el tono para su nueva clase. Estaremos revisando el progreso de sus clases a lo largo de todo el año escolar.

El martes 1 de septiembre, cuando comenzaron las clases Kathleen Switzer se cambió de ropa cuatro veces.

“Soy peor que los niños”, dijo mientras detenía la puerta en su primer periodo de clases en El Dorado High School a las 7:50 a.m., dando la bienvenida a los estudiantes del noveno grado, que se iban acomodando en su primera clase de preparatoria.

“Switzer, 202? Sip”, contesta ella, revisando sus horarios mientras que ellos caminan sobre el tapete de bienvenida. “Siéntense donde quieran”.

Parada en la puerta da la bienvenida a cada uno de los estudiantes, les muestra que en esta clase se atenderán las necesidades de todos. Pero también refuerza el rol de maestra como figura de autoridad, dijo Doug Lemov, autor del libro “Teach like a Champion”, y director del entrenamiento para maestros Uncommon Schools, una red de escuelas chárter.

Sus comentarios aplican a los maestros en general  y no solamente a Switzer en El Dorado.

En la clase de Switzer las tres docenas de estudiantes de lenguaje y arte escogen sus lugares, mientras observan como la maestra se mueve hacia el frente de la clase, y esperan en silencio el segundo timbre.

“Es el primer día de escuela”, dijo ella. “¿Están emocionados?”

No hubo respuesta.

“Entonces voy a hablar con ustedes”, dijo ella.

El estilo de Switzer es muy cálido. Ella se gradúo de El Dorado y ha enseñado ahí por 18 años. Su esposo es un maestro en la escuela y su hijo de 8 años, es uno de los pilares en el teatro, eso le dijo a sus estudiantes.

Todas las tácticas que ella utiliza ese día, logran que los estudiantes respondan a sus preguntas, haciéndoles que se levanten de sus asientos. Hay maneras de hacer que los estudiantes se sientan cómodos, algo que este año es particularmente importante en El Dorado, después de meses de pérdidas.

En marzo los estudiantes encontraron a un maestro muerto en el salón de clases después de lo que pareció ser un suicidio, y otro maestro muy querido murió de complicaciones de salud en el verano.

En el salón de clases. Switzer no mencionó ninguna de las pérdidas, pero sí les dijo que ella y otros maestros estaban ahí para darles apoyo.

Una vez que estuvieron totalmente despiertos, fue el momento para que se levantaran de sus asientos para jugar al “conociéndonos - bingo”. Caminaron alrededor del salón de clases y buscaron a las personas que cumplieran con el criterio que decía en la página, cosas como haber leído todos los libros de Harry Potter, “está vestido de azul” o “tiene un gato”.

Switzer jugó con los estudiantes. Les ayudó a aprenderse su nombre (Sra. Switzer, como Switzerland pero sin el land!), y viceversa.

Primero los estudiantes se quedaron cerca de sus escritorios. Poco a poco el grupo de bingo creció; de todas formas las chicas hablaron con las chicas y los hombres le hablaron a los hombres. Pero con siete minutos del ejercicio, la clase completa de 36 estudiantes estaba  en el centro del salón, todos hablaban con todos.

En el único momento en que Switzer cambió su tono de voz fue para hablar del programa de estudios—las reglas de la tarea y los exámenes para ponerse al corriente. En ese momento dejo clara su firmeza.

Ese balance es una práctica de enseñar en forma correcta, dijo Elizabeth Green, autora del libro “Building a Better Teacher”. Las personas no piensan que los salones de clases pueden ser cómodos y demandantes, pero de hecho, estos dos atributos se complementan el uno con el otro.

“¿Es posible ayudar a los estudiantes a aprender a luchar y pensar por sí mismos mientras se les da estructura?, dijo Green.

Switzer quiere saber más sobre sus estudiantes, y no sólo lo que hicieron en el verano. Su última actividad fue un cuestionario sobre cómo les gusta aprender, haciendo preguntas como: ¿cuál es la mejor y peor cosa que ella podría hacer como su maestra?”

La directora de El Dorado, Carey Cecil dijo que ella quiere que desde el primer día los estudiantes sientan un equilibrio y experimenten lo que ella trató de dar a los maestros en su primer día de regreso a clases. La mañana fue para trabajar pero la tarde para pasear en un barco en Newport Beach. “Nos tomamos el tiempo para disfrutar”, dijo Cecil, es muy importante para sus colaboradores después de las dificultades del año pasado.

“Esta es mi mayor expectativa”, dijo Cecil, “construir una cultura de cuidado”.

Encuentre a Sonali Kohli en Twitter @sonali_kohli o por email en sonali.kohli@latimes.com

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