Marisela recurrió al desenfado, a la experiencia y a los éxitos para seducir a sus fans angelinos

El montaje de video que se presentó al inicio del show lo dejaba en claro: Marisela, la artista que se iba a presentar, cuenta con una carrera de 35 años en la que ha grabado 15 álbumes y colaborado con figuras de la talla de Marco Antonio Solís, Joan Sebastian y Álvaro Torres.

Fue de ese modo que empezó el concierto en el Microsoft Theater del Centro de Los Ángeles, con un lleno casi total y unas muestras a veces histéricas de entusiasmo que demostraban que, a pesar de no sonar actualmente en la radio como lo hacen los intérpretes nuevos y a no tener ‘hits’ recientes, la vocalista mexicoamericana cuenta con una hinchada inmensa en el Sur de California, la región que la vio nacer.

A diferencia de un espectáculo de reggaetón al que asistimos recientemente en este mismo auditorio y que se burló prácticamente del prestigio del lugar para presentar a sus participantes con pistas pregrabadas, Marisela se tomó el trabajo de desplegar un gran nivel de producción, recurriendo a una impresionante banda en la que figuraban una sección de vientos, otra de cuerdas, dos percusionistas, un guitarrista, un bajista, un tecladista y dos coristas.

Lamentablemente, el sonido no estuvo siempre de su lado, lo que pudo tener que ver con los habituales problemas acústicos de este recinto, pero se tradujo también en fallas de volumen y acoples en la primera parte de la presentación, hasta el punto de que ella misma reconoció lo que pasaba con su micrófono al moverlo intencionalmente de un lado a otro para reforzar el desperfecto y soltar luego una grosería relacionada al mismo asunto.

Y es que, claro está, a pesar de que todos los temas que entona son románticos, Marisela es una mujer a la que le gusta emplear un lenguaje muy florido sobre el escenario, tanto en español como en inglés, lo que desentona completamente con lo que canta, pero le da una identidad de empoderamiento y de barrio que resulta inusual en artistas como ella.

De ese modo, al presentar la pieza “Completamente tuya”, la cantante que recordó verbalmente a la ‘Diva de la Banda’ Jenni Rivera dijo que iba a ser fiel, “pero si te portas bien, cab…”; más adelante, cuando le tocó el turno a “A cambio de qué”, afirmó que “lo que me está pasando es por pend…”, antes de reconocer que todavía “hay muchos hombres buenos y bellos”; y luego, aseguró que “con los años no me hago más santa, me hago más cab..”.

No faltaron tampoco los pronunciamientos a favor de las mujeres. “Siempre le damos crédito al desgraciado”, comentó en ‘modo Paquita’ antes de que empezara “A cambio de qué”; y tuvo algunas expresiones curiosas para su esposo, quien andaba supuestamente por ahí pero que no se acercó nunca al estrado, a diferencia de lo que hizo la madre de la artista.   

“Soy libre, y libre me voy a quedar para siempre”, manifestó Marisela tras referirse al mismo individuo. “El corazón es mucho más grande que un contrato”. Casi al final, cuando le tocó el turno a “La pareja ideal”, el clásico del pop que grabó al lado de Solís, agregó: “Para mí, los hombres vienen y van. Mi público es el que está siempre conmigo”.

Fuera de su madre, la persona de su entorno que recibió un tratamiento realmente especial fue su hija Marilyn Odessa, quien subió al escenario en el segmento acústico que permitió la entrada de un trío tradicional destinado aparentemente a hacer un popurrí de boleros.

Sin embargo, luego de notar que la gente no cantaba con ella, Marisela interrumpió abruptamente el acto y le preguntó a su audiencia lo que esta quería escuchar. Fue entonces que incursionó Marilyn, mediante la interpretación de “Amor de los dos”; al comienzo, su voz no se escuchaba debido a los citados problemas de sonido, pero poco a poco, el asunto se fue arreglando, hasta el punto de que fue posible descubrir las admirables cualidades vocales de la muchacha, plasmadas sobre todo en las adaptaciones hechas de “Se me olvidó otra vez” y “Volver, volver”.

Por lo general, Marisela cantó muy bien, dando cuenta de la técnica que posee y tomando en consideración que su garganta ha perdido naturalmente una parte de la potencia que tenía en el pasado. Personalmente, aunque hubo instantes muy movidos e incursiones festivas en ritmos tropicales, me gustaron más sus baladas que sus piezas rítmicas, sobre todo cuando se pudieron apreciar las notas correspondientes a “Porque tengo ganas”, “Enamorada y herida” y, por supuesto, “Si no te hubieras ido”, otra composición de Solís, que llegó durante un momento especial en el que ella se sentó al lado de sus guitarristas y de su bajista en la parte delantera de la tarima.

Más allá de los títulos mencionados líneas arriba, se  escucharon “Y voy a ser feliz”, “A escondidas”, “Mi problema”, “Ya no” y, claro está, “Tu dama de hierro”, su tema de bandera y el que le dio el apelativo con el que se la conoce hasta el día de hoy, convertido durante esta noche en una suerte de preludio del final del show al incluir encendidos solos de distintos instrumentos.

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