‘Despacito’ tiene presencia, pero no se lleva ningún premio en unos Grammys que coronaron a Bruno Mars y rechazaron la retórica de Trump

Normalmente, los artistas latinos que se encuentran nominados a un Grammy anglosajón son relegados a la ceremonia no televisada del evento, titulada Premiere, que se realiza horas antes en la misma ciudad del evento principal, pero en un teatro mucho más pequeño y con una transmisión que se limita a la Internet.

Sin embargo, durante su edición número 60, la premiación de renombre mundial le otorgó un rol especialmente trascendente a los intérpretes de “Despacito”, el megahit de Luis Fonsi y Daddy Yankee que, gracias al ‘remix’ hecho por Justin Bieber, se colocó no solo en la categoría de Mejor Dúo de Pop (que se definió en la Premiere y terminó en manos de los estadounidenses Portugal.TheMan), sino también en las de Canción del Año y Grabación del Año, que se entregaron durante el acto central de la actividad llevada a cabo esta noche en el Madison Square Garden de Nueva York tras 15 años de ausencia de la urbe de los rascacielos.

Era la primera vez que una pieza que se encuentra básicamente en nuestra lengua competía en esos dos rubros. Y eso no es todo: pese a que no actuaron juntos en el Latin Grammy del pasado mes de noviembre, Fonsi y Yankee lo hicieron en esta oportunidad, encima de una tarima incluso más vistosa y recurriendo a la versión original, sin presencia alguna del inglés (ni de Bieber, por supuesto).

Finalmente, “Despacito” se fue con las manos vacías: la Mejor Canción fue “That’s What I Like” y la Mejor Grabación fue “24K Magic”, pertenecientes en los dos casos al artista de R&B y funk Bruno Mars. A fin de cuentas, la Academia de la Grabación parecía decidida a darle cabida a este festivo reggaetón en su escenario principal, y hasta a darle grandes esperanzas en lo que respecta a sus galardones, pero no a celebrar de modo tan evidente un tema que, fuera de su pegada comercial, es bastante superficial.  

Sin embargo, nadie pudo ignorar la actuación de los boricuas, que llegó temprano, cerca de 45 minutos después de que se iniciara el espectáculo. Acompañados por Zuleyka Rivera, la escultural modelo presente en el video del explosivo éxito, y por un grupo de baile completamente femenino, Fonsi y Yankee ofrecieron una interpretación del tema completamente pegada a la grabación original, en la que se incluyó la ‘intro’ de guitarra tocada en vivo y la famosa parte ‘rapeada’ del segundo, que no se escuchó en el Latin Grammy porque es de su autoría.

Yankee lucía completamente feliz y los dos artistas terminaron el número con un abrazo discreto pero aparentemente sincero, y aunque no hubo sorpresas por aquí, la audiencia celebró la presentación con entusiasmo. Tras ella, el conductor James Corden hizo una broma al decir: “Vaya, esa es una canción de lo más pegajosa… Nunca la había escuchado… Si se les ocurriera ponerla en la radio, les iría muy bien”.

En lo que respecta a nuestra comunidad, lo más inesperado fue el discurso que dio la cubano-americana Camila Cabello antes de presentar el acto musical de U2, y que se refirió directa y claramente a la situación de los ‘dreamers’, con los que se identificó a pesar de que su procedencia específica debe haberle evitado el triste trance de ser indocumentada.  

“Este país fue construido por soñadores que perseguían el sueño americano”, dijo la exintegrante de Fifth Harmony, quien llegó a Miami a los 5 años, cuando vivía ya en México. “Yo estoy aquí porque mis padres me trajeron a este país sin nada en los bolsillos; solamente esperanzas. Mi jornada no ha sido diferente [a la de los ‘dreamers’]. Estos chicos no pueden ser dejados de lado en nuestra lucha”.

En el plano de las victorias, los favoritos eran el rapero Jay-Z, con 8 nominaciones, y el también rapero Kendrick Lamar, con 7; pero el que arrasó con las estatuillas fue Mars, quien obtuvo 6, incluyendo la de Álbum del Año. Mars es evidentemente talentoso, aunque sus discursos de agradecimiento (en los que reclamó el exceso de baladas en la ceremonia, reconoció haber estado bebiendo e ignoró el clamor social de la coyuntura) nos parecieron de lo más insustanciales.  

La música en vivo

Como la ceremonia televisada entrega solo 9 de los 84 premios otorgados por la Academia de la Grabación, tiene mucho espacio para las actuaciones musicales en directo, y eso hizo que “Despacito” fuera solo una de las cuantiosas propuestas de esta clase, así como una de las menos comprometidas con problemas actuales.

De ese modo, el show se abrió de manera contundente con un número protagonizado por Kendrick Lamar que cuestionaba la violencia en este país con un gran despliegue escénico (hubo un momento especialmente impresionante en que todos los bailarines cayeron bajo un supuesto impacto de balas), y en el que participaron también el vocalista Bono y el guitarrista The Edge -ambos del célebre grupo rockero U2-, así como el comediante Dave Chappelle, quien dejó de lado el humor para convertirse en una suerte de narrador.

Los ideales sociales y políticos marcaron también el corte de cierre, interpretado por Logic, Alessia Cara y Khalid y llamado “1-800-273-8255”, como la Línea Nacional para la Prevención del Suicidio. El corte estaba destinado a hablar del mismo tema, pero incluyó alusiones a los abusos contra la mujer y a la nefasta declaración de Trump sobre “los países de mierda”. Las intenciones en este caso fueron muy buenas, aunque amontonar todos estos tópicos en un solo momento se sintió conveniente y excesivo.   

De igual modo, en honor a un sentido de la exuberancia que le ha dado tanto fans como detractores, el grupo U2 decidió salirse de los confines del Madison Square Garden para presentar su pieza “Get Out On Your Own Way” desde una plataforma marítima que ofrecía una espectacular vista de la Estatua de la Libertad. Se sintió de lo más pretencioso, sí; pero lo bueno es que la letra de la canción estuvo orientada hacia la lucha actual de las mujeres, y cuestionaba de paso de manera indirecta la frase arriba señalada del mandatario republicano.

La única latina que se presentó de manera musical fue la ya citada Camila Cabello, quien ha destacado recientemente con su sencillo “Havana”, pero que esta vez se unió a un acto colectivo protagonizado por la angelina Kesha en el que participaron también Cyndi Lauper, Julia Michaels y Andra Day,  y que bajo el nombre de “Praying”, mostró abiertamente su solidaridad con el movimiento #MeToo.

En el mismo apartado, Lady Gaga invocó “el amor y la compasión” antes de sentarse ante un piano blanco cubierto por unas alas gigantes del mismo color e interpretar su composición “A Million Reasons”, que cerró diciendo “Time’s Up”, el slogan usado actualmente en solidaridad con las mujeres que han sido sufrido abusos sexuales.

La Academia le dedicó también un espacio a las víctimas de actos de violencia durante conciertos mediante un segmento que unió las voces de los Hermanos Osborne, Eric Church y Maren Morris, quienes participaron en el fatídico festival de country de Las Vegas en el que murieron 58 personas, y que entonaron ahora el “Tears in Heaven” de Eric Clapton para recordar con emoción a los fallecidos.

No todo fue tan comprometido, por supuesto. El legendario Elton John se puso al mando de un piano (que, por otro lado, tenía una rosa blanca encima, en solidaridad con el movimiento de las mujeres, que usó esta flor como símbolo de su lucha) para ser acompañado por una banda completa y una elegante Miley Cyrus, enfundada en un encantador vestido púrpura, con el fin de interpretar su clásico “Tiny Dancer”.

Enfundada en un vestido revelador, Rihanna mostró su sensualidad de costumbre al danzar entre modelos que simulaban inicialmente ser estatuas mientras entonaba “Wild Thoughts” con la ayuda del rapero Bryon Tiller.

También destacó la colaboración entre Gary Clark Jr. y Jon Batiste para ofrecer un potente homenaje a los desaparecidos Chuck Berry y Fats Domino; la sensible actuación de Sam Smith; y, por supuesto, la animada y colorida participación de Bruno Mars, quien desplegó generosamente su funk sobre las tablas.

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