Pablo Sáinz Villegas, el guitarrista que quiere conectar y humanizar al mundo

Considerado uno de los grandes guitarristas del panorama internacional, el español Pablo Sáinz Villegas, que se encuentra en Nueva York para ofrecer hoy dos conciertos, pretende utilizar su música para eliminar fronteras y conectar y humanizar al mundo.

"La música es un idioma universal que tiene el poder de humanizar, de crear vínculos y puentes de comunicación entre las distintas culturas", expuso el artista en una entrevista con Efe en un típico café de Nueva York, ciudad en la que reside desde hace más de 15 años.

Para Sáinz Villegas, natural de Logroño, La Rioja, esa es una de las mejores características de la música, una herramienta de comunicación con la que impulsar el entendimiento y el aprendizaje global.

"Hoy en día tenemos los grandes desarrollos de la comunicación, y la cuestión ahora es hablar unos con otros, entendernos, aprender de las diferencias e inspirarnos unos a otros", explicó el músico.

La guitarra, asegura, es perfecta para cumplir con este cometido, porque es un instrumento cercano, el "instrumento de la gente", apunta.

"Casi todo el mundo ha visto una guitarra o ha tenido una guitarra en sus manos, incluso en China. Por eso creo que tengo un instrumento precioso para lanzar este mensaje, que es el de esta multiculturalidad y (...) que hablemos y nos entendamos y que crezcamos con los retos",

Con 40 años, el artista, que ha recibido decenas de premios internacionales, se encuentra inmerso en una gira por nueve países, y entre concierto y concierto ha tenido tiempo de grabar un álbum junto con el tenor español Plácido Domingo, a quien conoció en una actuación en Madrid hace poco más de un año.

"Con lo que representa Plácido Domingo en la historia de la música y en el presente, era un gran orgullo y un gran honor grabar con él", afirma el guitarrista, que concretó que el disco a dúo con el tenor saldrá a la venta "entre noviembre de este año y febrero de 2018".

"Aun no puedo decir mucho, porque en realidad aún no es oficial", confesó Sáinz Villegas, que reveló que va a tener un carácter "muy latino".

El guitarrista clásico lleva tocando desde los 6 años de edad, cuando sus padres le empujaron a aprender a tocar un instrumento y rápidamente sitió una "conexión" con la guitarra y una "facilidad" que le hacía percibir la música como un juego.

Desde entonces, las horas que ha dedicado a la música son incalculables.

"He llegado a tocar 12 horas al día, por circunstancias excepcionales, como cuando grababa el disco con Plácido Domingo, pero normalmente práctico unas 4 o 5 horas diarias", cuenta Sáinz Villegas, recién llegado de un viaje a Nueva Zelanda, donde ofreció un concierto.

En Nueva York, donde actúa en el Joe's Pub, un entorno informal y relajado, ha elegido dar un concierto poco frecuente, acompañado del percusionista español Nacho Arimany y el bajista argentino Pedro Giraudo, que tendrá un carácter "más de banda, más de jazz".

Al margen de sus conciertos, el guitarrista también le dedica tiempo a varios proyectos filantrópicos, como la organización Legado de la Música sin Fronteras, con el que ha acercado la música a más de 15.000 niños en riesgo de exclusión social en México, España y EE.UU.

Cuando no está dedicado a este proyecto o viajando para actuar en algún concierto, el músico vuelve a la Gran Manzana, donde reside, una ciudad que dice le "apasiona" por la diversidad de su gente y lo que eso le aporta.

Que los entendidos le comparen al maestro Andrés Segovia, actuar con Plácido Domingo o recibir un sinfín de buenas críticas emocionan al riojano, pero no trastocan ni perturban la vida de Sáinz Villegas, que es consciente de que está "viviendo su sueño", pero que se mantiene con los pies en la tierra.

"Es fácil, yo soy así. Mis padres me transmitieron unos valores, crecí con ellos", afirma con normalidad.

"¿De qué sirve mirar a las personas desde arriba cuando les quieres ofrecer y quieres compartir algo?", zanja.

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