'Oh My Son' busca en Los Ángeles el salto a Latinoamérica

Cinco años después de su debut en el teatro Carnegie Hall de Nueva York, la ópera cristiana "Oh My Son" aterrizó en Los Ángeles con un único espectáculo que podría servir de trampolín a esta obra del compositor español Marcos Galvany para dar el salto a América Latina.

El auditorio Walt Disney Concert Hall acogió este domingo el único pase de esta producción (que se estrenó en la costa oeste) que adapta a la lírica los episodios del Nuevo Testamento centrados en la figura de Jesús de Nazaret, incluidas su muerte y resurrección.

"Este concierto en Los Ángeles es el más importante de todos los que he hecho hasta ahora", explicó Galvany, de 46 años, en una entrevista con Efe.

La obra ya se pudo ver en Europa, África y Oceanía, ya sea en su totalidad o alguna de sus partes, y llegó a ser programada en el Vaticano para un pase en 2013 ante el papa Benedicto XVI, si bien la renuncia del pontífice truncó el evento, aunque Galvany asegura que mantiene conversaciones para retomar la idea con el papa Francisco.

El autor alicantino tiene fe en que, tras casi dos décadas de su vida dedicadas a la creación, desarrollo y promoción de "Oh My Son", la ópera finalmente "eche a volar por sí sola" con el impulso de varios productores.

Galvany comentó que en 2014 notó que aumentaba el interés por su trabajo, justo en un momento en el que los relatos bíblicos están viviendo un renacer en la industria del entretenimiento con series de éxito como "The Bible" y películas como "Son of God".

"Oh My Son" podría beneficiarse de este contexto favorable, de hecho, según Galvany, el empresario Sean Wolfington, uno de los impulsores de "Son of God", "se ha interesado muchísimo" y valora llevarla por el resto del continente.

"La idea de este concierto es que sea un poco escaparate", explicó el compositor, que confía en que la gira es posible, aunque su objetivo final sería que su ópera se consagrara como un espectáculo típico de Pascua, como ocurre con el "Cascanueces" ("The Nutcracker") en Navidad.

Detrás del pase de "Oh My Son" en Los Ángeles está La Sierra University, centro educativo de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en Riverside, que ha respaldado financieramente la producción y baraja programar dos nuevas funciones en el Walt Disney Concert Hall para 2016.

A pesar de las características cristianas de la obra, Galvany sostiene que fue la comunidad judía la que más dinero donó al proyecto en origen y que el espectáculo que se muestra "trasciende la religión".

"He ensalzado el sentimiento humano. Al hacer esto y no verlo desde el punto de vista divino hace que sea atractivo para quien sea", comentó el artista, que dijo no considerarse religioso, pero sí una persona "espiritual".

Galvany insiste en que son precisamente las arias en las que los protagonistas expresan dudas de fe -en una, María, la madre de Jesucristo, se enfada con Dios- las que "realmente venden el producto".

Nacido en Crevillente, en Alicante, el autor descubrió su pasión por la música en un convento de Barcelona donde pasó muchos meses hospedado en su infancia, mientras recibía tratamiento para curarse de un severo problema de visión que pudo haberle dejado ciego.

Tocó sus primeras notas en un piano que tenían a buen recaudo las monjas de clausura y, en esa etapa, se despertó en él también una fascinación por lo religioso.

Horas antes del pase de "Oh My Son" en Los Ángeles, Galvany presentó el disco de esta ópera, una grabación que le costó 200.000 dólares y realizó junto con el ingeniero de sonido Rafael Sardina, ganador de varios Grammy y colaborador de Michael Jackson, Celine Dion y Lady Gaga, entre otros.

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