Esta versión de ‘Nutcracker’ tiene a un protagonista latino de fama mundial

Al llegar la temporada navideña, los teatros estadounidenses suelen llenarse con distintas adaptaciones de “The Nutcracker” ("El Cascanueces"), un ballet cargado de fantasía cuya música fue compuesta por el célebre Piotr Ilich Chaikovski a fines del siglo 19.

De ese modo, hay muchas opciones para elegir; pero si se quiere asistir a una versión de nivel altamente profesional que se encuentre además protagonizada por un artista latino, hay que elegir la que presentará en estos días American Ballet Theatre (una de las compañías más reputadas de esta disciplina en el mundo entero) en el Segerstrom Center the Arts (600 Town Center Drive, Costa Mesa, CA).

Y es que el 8 de diciembre a las 7 p.m. y el 10 de diciembre a las 12.30 p.m., el rol del Príncipe que representa el futuro del Cascanueces (un juguete que cobra vida para combatir a un ejército de ratones) se encontrará en las manos (y sobre todo los pies) de Herman Cornejo, uno de los exponentes más celebrados de este género en la actualidad.

Cornejo, que se crio en Buenos Aires, empezó a hacer patinaje sobre hielo a los 6 años, pero poco después, impulsado por una hermana mayor con la que todavía comparte escenarios, incursionó en el ballet; y a los 16, luego de obtener la importante Medalla de Oro de Moscú, decidió probar suerte en el extranjero.

“Mi hermana [Erica] y yo viajamos hasta Nueva York, donde vivo desde hace 20 años”, le dijo Cornejo a HOY Los Ángeles. “Fue una decisión difícil, porque decidí incorporarme a una compañía en la que tienes que ser el mejor para poder mantenerte. Tuve la suerte de ser promovido muy rápidamente hasta convertirme en bailarín principal, lo que me permitió desarrollarme desde muy joven y obtener además papeles que fueron especialmente hechos para mí”.

Claro que el camino que lo condujo hasta allí no estuvo siempre lleno de rosas. En Latinoamérica, el ballet es todavía una profesión inusual para el género masculino. “Me tocó un poco la época en la que se veía mal que un hombre bailara, pero Luis Bocca y Maximiliano Guerra, que fueron dos bailarines muy grandes en Argentina, le abrieron las puertas a los varones que querían hacer esto”, nos dijo Cornejo. “Además, con el apoyo de mis padres, casi no sentí [lo de los prejuicios]”.

Otro factor que podría haber afectado sus pretensiones es que las personas de su estatura (1.68 m) suelen ser relegadas a roles menores o cómicos; pero el talento que mostraba, reconocido por críticos respetados, lo llevó desde temprano a ocupar papeles estelares.

“En realidad, eso depende del director que tengas delante; pero sí, rompí de algún modo esas barreras”, retomó el bailarín. “Además, el hecho de ser latino fue también importante, y lo es más en tiempos como los que vivimos, porque si bien no hay política en este arte, existe definitivamente un orgullo por ser hispano y encontrarse en esta posición”.  

Por otro lado, los que se practican esta clase de danza están siempre expuestos a sufrir lesiones que los alejan del trabajo por varios meses, y nuestro entrevistado no ha sido una excepción, aunque agradece el hecho de que no ha sido nunca operado, lo que es una rareza en su profesión.

También hay que considerar que se trata de un oficio con fecha de expiración, aunque eso se está haciendo cada vez más relativo, como lo demuestra Alessandra Ferri, la bailarina italiana de 54 años que colabora frecuentemente con Cornejo y que según los entendidos no ha perdido sus cualidades.

“Uno crece con la mentalidad de que se tiene que retirar a los 40 años, y eso es lo que le pasó a ella; se retiró por seis años, pero luego decidió volver y se encuentra en condiciones perfectas”, aseguró el sudamericana. “Afortunadamente, ahora contamos con otras formas de entrenamiento y de cuidados”.

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