'San Andreas': mucho ruido... y algunas nueces

No dice mucho sobre los desastres naturales, pero su espectacularidad impresiona

Dudamos que sea de buen gusto estrenar una película de este tipo poco después de que se diera en la vida real un fenómeno natural semejante (nos referimos al terremoto de Nepal, por supuesto); pero sería injusto acusar a los productores de “San Andreas” de falta de sensibilidad y de conveniencia, porque esta producción se encontraba ya en el horno cuando se produjo dicha desgracia.

De todos modos, no deja de resultar un tanto estremecedor ver esta película en momentos como los actuales, lo que, de un modo u otro, habla bien de ella misma, sobre todo si se considera que se trata de una producción absolutamente comercial que no se interesa en el realismo y cuyo empleo abundante de efectos especiales podría haber generado un alejamiento emocional irremediable.

Claro que, en nuestro caso, era realmente imposible no ser sacudido por la cinta; y lo decimos en el sentido literal, porque se nos invitó a una función especial realizada en la única sala de 4DX que existe en Los Ángeles, dentro del complejo Regal de LA Live.

Por si no saben qué es esto, se los explicamos: en lugar de observar la película de manera tradicional, este auditorio te brinda no sólo lentes de tercera dimensión, sino que te coloca en un asiento que se mueve al vaivén de lo que ocurre en la pantalla, mientras que el ambiente se llena a veces de efectos de viento y de iluminación que refuerzan lo que se limita normalmente a las imágenes.

Nunca habíamos estado en un cine de esta clase, y la verdad es que, aunque no podíamos perdernos la experiencia, esperábamos que ésta nos dejara seriamente mareados. Curiosamente, no fue así, y la mayoría de quienes nos acompañaban parecían estar encantados con la novedad, a pesar de que nosotros sentimos que las constantes sacudidas de la butaca pueden ser particularmente incómodas para muchos espectadores. En todo caso, lo que menos nos convenció fue la necesidad de echarnos encima un ventarrón helado cada vez que los trámites se trasladaban a una zona de altura.

Sea como sea, si hay una película que merece verse en este formato y que puede aprovechar plenamente sus posibilidades, es justamente “San Andreas”, que nadie en su sano juicio debería considerar una obra maestra, pero que tiene los suficientes momentos de acción, de peligro y de suspenso (debidamente filmados con el uso de esos efectos especiales que se encuentran sólo en las superproducciones hollywoodenses) como para ameritar una apreciación de este tipo… si tienes a la mano los cerca de $25 dólares que cuesta la entrada.

En realidad, todo esto nos ha servido para decir que “San Andreas” es una cinta que, más allá de los temores que puede provocar en relación a la posibilidad de que un acto de la Naturaleza como el que se describe se desarrolle realmente en el lugar donde vivimos (es decir, una posibilidad que se ha vuelto constante), no deja una mayor huella en el pensamiento, aunque se puede disfrutar en familia por lo que es: una de esas producciones sobre desastres que remiten a lo que se hacía en la década de los ‘70, pero formateada para gustos menos exigentes y mejorada en el plano de los efectos visuales.

Para ser claros, seguimos sin creer que Dwayne “The Rock” Johnson sea un gran actor; pero el tipo es indudablemente carismático y, por algún motivo, resulta capaz de sostener una producción entera de esta clase sobre sus hombros, lo que tiene probablemente que ver más con cuestiones de personalidad que con su evidente fortaleza física, aunque ésta le sirva para otorgarle cierta verosimilitud a las incontables secuencias de resistencia en las que participa.

Claro que la cinta tiene también varios de esos momentos en lo que los personajes se salvan de una muerte segura por cuestión de segundos, lo que tiene más que ver con la voluntad del guionista Carlton Cuse y del director Brad Peyton que con la lógica de la historia, que es escasa; y el mismo Johnson repite una vez más su rol de héroe imbatible, al menos en lo que respecta a la protección de su familia, incluyendo a una esposa (Carla Gugino) que quiere divorciarse de él -pero que se dará cuenta de lo que se estaría perdiendo de seguir en esa ruta- y a una hija (Alexandra Daddario) que es tan linda como inteligente.

Por otro lado, si esperas algún reflejo del auténtico drama y del sufrimiento que provocaría en el mundo real lo que aquí se muestra (vamos, California termina literalmente partida en dos), debes buscar en otro lado, porque, en medio de todos los personajes a los que recurre, esto termina siendo una suerte de relato de victoria personal en la que los incontables muertos, mutilados y heridos que se generarían sólo aparecen de algún modo en una toma particularmente fugaz.

SAN ANDREAS

Estreno: Viernes

Director: Brad Peyton

Reparto: Dwayne Johnson, Carla Gugino, Alexandra Daddario

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