Así cobraron vida las criaturas de 'Star Wars: The Last Jedi'

Así cobraron vida las criaturas de 'Star Wars: The Last Jedi'

Desde los zorros cristalinos de Crait hasta los Cuidadores de Ahch-To y hasta los pequeños porgs a los que se puede amar u odiar (o amar odiar), las criaturas alienígenas de "Star Wars: The Last Jedi" dejan su marca única en una galaxia ya llena de wookiees, wampas, tauntauns, Banthas y Ewoks. Según el escritor y director del film, Rian Johnson, cada nueva incorporación también contribuye a un tema ambiental subyacente en la última entrega del universo "Star Wars".

“Algo que tuve que hacer fue ir a los archivos de Lucasfilm, revisar las obras de arte originales de Ralph McQuarrie y las criaturas que él había diseñado", comentó Johnson a The Times. "Creo que se puede ver algo de influencia de ello en esta película. Me recuerda a [Hayao] Miyazaki; me recuerda cómo uno se relaciona con el mundo natural".

Esa sensibilidad se presenta en cada criatura introducida en "The Last Jedi", en la cual cada animal alienígena tiene un propósito superior en sus interacciones con nuestros héroes humanoides (sí, incluso esos porg molestamente adorables).

Neal Scanlan, artista de efectos especiales ganador del Oscar y  miembro fundador de Jim Henson Creature Shop, quien además ha trabajado en todas las películas más recientes de "Star Wars", supervisó los efectos de las criaturas de “The Last Jedi”. Junto con el director creativo de Industrial Light & Magic, Ben Morris, un veterano compañero de “The Force Awakens", llevan al público a través de las especies más nuevas de la ‘galaxia, muy, muy lejana’, y la combinación de arte fáctico y generado por computadora que usaron para darles vida.

Esos bonitos porg

 

¿Cuál es el plural de “porg"? ¿Porgs, porgis? Ni siquiera Scanlan está seguro. Pensemos en "los porg”. La resistencia a la ‘adorabilidad’ de los más nuevos (y más vendibles) "Criaturas de la Guerra de las Galaxias" es inútil.

Inspirados por las aves marinas frailecillas nativas de la isla irlandesa de Skellig Michael (que sustituyó a Ahch-To, la remota guarida Jedi de Luke Skywalker), los porg peludos y emplumados de "The Last Jedi" fueron concebidos con la personalidad de una molesta pero querida mascota familiar.

"Soy un gran amante de los animales y creo que tienen una una personalidad individual en sí mismos. Esa personalidad es, en cierto sentido, revelada por el propietario", expuso Scanlan, cuyo equipo creó marionetas de porg realistas que luego fueron animadas por un equipo de artistas de VFX para dar vuelo y movimiento a sus cuerpos animatrónicos.

"Los perros pueden ser traviesos cuando quieren, pueden ser atrevidos, pueden ser astutos, ruidosos, tranquilos, lo que sea. Pensamos en los porg en esos términos. ¿No sería maravilloso tener uno o varios de ellos en casa? Al igual que Chewie, habrá momentos en los que desearás arrancarte los pelos -están en todas partes- pero nunca son algo que desagrade, sólo criaturitas inquisitivas, molestas, amables y astutas que lo único que quieren es estar contigo”.

 Los fathiers de Canto Bight

Las majestuosas bestias fathier, criadas como animales de carrera en Canto Bight, son una mezcla de altos caballos, perros y gatos con ojos grandes y amables, que Rose y Finn encuentran durante su parada en el planeta. Maltratados por el Canto Bight y explotados por su velocidad deportiva, los fathiers son objetos de fascinación para Rose, que se conecta emocionalmente con uno en una escena creada con una combinación única de efectos visuales y acción real.

"Sentimos que debíamos hacerla de forma fáctica", destacó Scanlan, cuyo equipo creó un fathier animatrónico para esa interacción con la actriz Kelly Marie Tran. "Queríamos que Rose tuviera algo que tocar, y algo con que relacionarse. No creo que a Tran le importe decir que hubo una lágrima en sus ojos cuando actuó en ese momento. Fue como una obra de teatro. Muy silenciosa en el plató, la criatura estaba escondida en las sombras, la empujamos hacia adelante y movimos los animatrónicos casi para impulsarla y ayudarla a actuar, pero también para responder a su interpretación”.

 

"Soy muy aficionado a las cosas que hacemos", agregó Morris, cuyo equipo de artistas de VFX construyó digitalmente el fathier para que corra a velocidades de hasta 50 mph, y animó imágenes en la pantalla verde de Tran y John Boyega con una plataforma práctica para la secuencia final del escape de Canto Bight. "Pienso en [los fathiers] como actores y no sólo como efectos visuales. Gran parte de lo que tratamos de hacer es impulsado por los personajes, y ocurre lo mismo para los fathier. Fue muy importante para la escena cuando Rose se encuentra con ellos, al igual que cuando Chewie se topa con el pequeño y ansioso porg. Afortunadamente eso toca profundamente a las personas y se puede ver que hay una afición o amor instantáneo entre los dos. Hay mucha amistad y amor en esta película".

El vulptex (zorros de cristal) de Crait

Conocidos como "criaturas cristalinas" por Finn en la película, y por el equipo de Morris como "zorros de cristal", el vulptex (plural: vulptices), nativo del planeta salino Crait, juega un papel importante en la última lucha de la Resistencia contra la Primera Orden. Con pieles cristalinas después de años de sobrevivir fuera del planeta mineral, sus sonidos de tintineo como candelabros dan voz audible a cada movimiento mientras las criaturas encuentran su camino hacia la base rebelde, donde las tropas de la general Leia Organa encuentran refugio.

Los Caretakers

Indígenas de la isla de Ahch-To, los Caretakers (Cuidadores), similares a peces, cuidan a Skywalker y el Templo Jedi, y también salieron de la imaginación de Johnson. "Tal como lo describió Rian, imaginamos que no habría otro ADN que hubiera llegado a esta isla más allá del porg y los cuidadores", relató Scanlan.

Inspirado por los monjes de la vida real que una vez habitaron Skellig Michael, los cuidadores fueron diseñados como una evolución a partir del océano vecino, o como si hubieran llegado a la ubicación remota volando. "Son parte de esa cadena de ADN", relató Scanlan. "La idea encantadora de que tengan pequeñas patas de pájaro, pero cualidades mucho más parecidas a las de los peces es algo de lo que hablamos con Rian desde el principio”.

"Los vimos como criaturas religiosas o sagradas, como monjas, que eran muy afectuosas, estaban dispuestas a aceptar a Luke en su mundo y que llegaron a amarlo y cuidarlo. Ése fue el sentimiento: que son los cuidadores, los guardianes de esta isla, y que cuidan de su vida silvestre, el follaje natural, de todo: estaban allí para preservarla y cuidarla en el futuro”.

Las Thala-sirens

El canon oficial las llama "Thala-sirens"; Scanlan se refiere con cariño a la gentil criatura gigante que vive con su cría en los acantilados rocosos de Ahch-To como la “marrana marina", uno de los triunfos más inesperados en "The Last Jedi".

"Ella viene todos los días para darle leche a [Luke]", explicó Scanlan, cuyo equipo construyó una versión animatrónica enorme, de 18 pies de alto, en un plató réplica de las rocas isleñas exactas donde se posa todas las mañanas esperando a Skywalker. "Él las cuida; ellas confían en él”.

Tan comprometido estuvo el equipo de “The Last Jedi" a dar vida a la visión de Johnson de la Thala-siren, que construyeron un animatrónico "lo suficientemente grande como para que quepan dos humanos" en él e hicieron volar a la criatura y sus bebés en helicóptero para colocarlos sobre los acantilados reales, sólo para filmar la escena. "Estimamos que tenía poco más de tres cuartos de tonelada, justo al límite de lo que la carga útil de un helicóptero podía llevar con seguridad”, afirmó Scanlan. "Para nosotros era importante llevar estas criaturas a un lugar real, y filmarlas en sus ubicaciones reales -con el verdadero rocío, la luz auténtica- y lidiar con los elementos reales sobre nosotros”.

¿Y esas tetinas verdes que dan leche? “Totalmente funcionales”, Scanlan se ríe. "Absolutamente. [La leche] se tiñó más tarde por computadora para que se vea un poco más repugnante".

Traducción: Valeria Agis

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