La masacre guatemalteca de ‘Dos Erres’ llega a la pantalla grande en un impresionante documental

En 1981, Steven Spielberg, Frank Marshall y Kathleen Kennedy fundaron Amblin Entertainment, una compañía cinematográfica que, además de haber creado muchos de los descomunales éxitos comerciales dirigidos por el primero, hizo lo mismo con cintas del calibre de “Back to the Future”, “Gremlins” y “The Goonies”.

Cerca de un año después de que surgiera esa empresa, el 6 de diciembre de 1982, un lugar completamente alejado del ‘glamour’ hollywoodense (la selva guatemalteca) fue testigo de uno de los hechos más espeluznantes que se vivieron en la conflictiva región centroamericana de esos años: la masacre de “Dos Erres”, en la que un grupo de soldados disfrazados de guerrilleros y guiados por órdenes directas del presidente Efraín Ríos Montt asesinó a cerca de 200 civiles inocentes, incluyendo a unos 60 niños, después de violar a todas las mujeres (sin importar las edades que tuvieran) antes de matarlas.

Treinta y cinco años después, estos personajes se juntan de manera inesperada gracias al documental “Finding Oscar”, que se estrena este viernes en Los Ángeles y que fue producido por The Kennedy Marshall Company, una empresa fundada también por Spielberg, Marshall y Kennedy, aunque la tercera dejó recientemente su mesa directiva para asumir a plenitud la presidencia de Lucasfilms.

En vista de su formato y del tema tratado, “Finding Oscar” no podría estar más alejado del espíritu ligero de la aventura y de la ciencia-ficción presente en las producciones más conocidas de los artistas citados; pero, en medio de la tragedia que narra, el impactante documental posee un alto sentido visual y cinematográfico que responde a las decisiones tomadas por su director Ryan Suffern, director de la división documental de Kennedy Marshall.    

“Tratamos de que funcionara como una historia de detectives que buscan resolver un crimen mientras tratan de encontrar la verdad detrás de esta masacre”, le dijo a nuestro medio el realizador nacido en Chicago, pero radicado en Los Ángeles desde hace 15 años. “Lo que pasó en ‘Dos Erres’ era demasiado terrible para que la gente quisiera verlo, por lo que intentamos contarlo de un modo tal que hiciera que la audiencia se quedara sentada hasta dar con la verdad, incluso si esa verdad contenía detalles espantosos”.

A través de los ojos de varias personas que participaron en el esclarecimiento del bárbaro crimen, incluyendo a la activista Aura Elena Farfán y a la fiscal Sara Romero, este documental revela el insólito descubrimiento de dos hombres que, siendo todavía niños, fueron secuestrados por los soldados que asesinaron a sus familiares y criados por estos mismos, para terminar luego en distintas partes del planeta.  

Lo interesante es que el filme incluye no solo conmovedoras entrevistas con los sobrevivientes de la masacre, sino también con dos de los soldados que participaron directamente en ella, y cuyos testimonios sirvieron para que cinco de sus compañeros fueran encarcelados de por vida (Ríos Montt espera todavía la decisión de un jurado, aunque sus 90 años de edad eliminan la posibilidad de que vaya a una prisión).

“La sorpresa para mí es que, antes de encontrarme con estos soldados, pensaba que iba a toparme con la encarnación vida del mal, cuando solo eran unos seres humanos”, retomó Suffern. “Eso me llevó a pensar que el potencial de actuar de ese modo se encuentra en cualquiera de nosotros y que puede desatarse en una situación que lo permita”.

En lo que se refiere a los espectadores de este país, lo más perturbador se encuentra en las escenas que muestran el apoyo que el entonces presidente estadounidense Ronald Reagan le dio a Ríos Montt incluso después de que sus mismos representantes diplomáticos en Guatemala realizaran una investigación que probaba que el ejército local era responsable de la matanza.

“Antes de emprender el proyecto, yo no sabía nada de esta historia; nunca había estado en Centroamérica”, agregó nuestro entrevistado. “Había escuchado hablar estos conflictos y de que nuestro gobierno no había estado necesariamente en el lado correcto de la Historia cuando se dieron, pero no tenía idea de la extensión de nuestra participación en esto, por lo que recibí una gran lección que espero poder transmitir a los estadounidenses que vean la película y que no tengan tampoco conciencia del hecho”.

“Obviamente, no me cae bien que nuestro gobierno estuviera apoyando a una dictadura tan brutal”, prosiguió el director. “Las políticas internacionales que se implementan en Washington DC tienen un efecto real en el mundo entero, como lo demuestra el hecho de que este documental tuvo que viajar no solo a Guatemala, sino también a Winnipeg, en Canada, y a Nueva York y Miami en nuestro país, con el fin de retratar a los involucrados”.

Para Suffern, se trata de una discusión que resulta relevante en los tiempos que vivimos, cuando hay políticos en posiciones de poder que rechazan profundamente a los inmigrantes. “Lo que contamos en esta cinta explica por qué tantos centroamericanos escaparon de sus zonas de origen para buscar refugio en Estados Unidos, y por qué Los Ángeles es la segunda ciudad en el mundo en la que hay más guatemaltecos, fuera de Ciudad de Guatemala”, precisó.

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