LA Film Fest: una 'pocha' al servicio del narco que se convirtió en la gran ganadora

"Pocha (Manifest Destiny)" ganó dos premios en el Festival de Cine de Los Ángeles

“Pocha (Manifest Destiny)”, que se proyecta hoy a las 6.15 p.m. en las salas Regal de LA Live, acaba de ser designada no sólo como la Mejor Película de Ficción por parte de la audiencia, sino también como la que contó con la Mejor Dirección entre las competidoras del Festival de Cine de Los Ángeles, lo que habla tanto de sus virtudes artísticas como de la capacidad de conexión con el público de una cinta que, a pesar de tratar el archiconocido tema del narcotráfico en México, adopta una perspectiva que tiende un puente hacia el pueblo estadounidense.

En el filme, que fue dirigido por el anglosajón Michael Dwyer en colaboración con la guionista Kaitlin McLaughlin, Claudia (Verónica Sixtos) es una joven mexicoamericana de Illinois que no habla español pero, en cambio, le entra sin problemas al mundo de la delincuencia, copiando tarjetas de crédito con la colaboración del empleado de un elegante bar.

Luego de ser arrestada por la policía, Claudia se enfrenta a una pena carcelaria o a la deportación inmediata y elige naturalmente lo segundo, lo que la obliga a mudarse al norte de México, donde su padre, a quien no ha visto en mucho tiempo, la recibe a regañadientes, porque es un hombre recto y trabajador.

No ocurre lo mismo con quienes lo rodean, y eso termina haciendo que Claudia se vea involuntariamente involucrada con el narcotraficante local, Ricky (Roberto Urbina), un colombiano que no duda en ejecutar a quienes le fallan y que se siente atraído de inmediato por la muchacha, ya que si bien ésta tiene un aspecto completamente latino, proviene de una cultura que el capo criminal aprecia, a diferencia de lo que le pasa con los mexicanos. 

Pese a que Ricky actúa con bastante impunidad, las cosas se le complican con la llegada de un agente federal (Jesse García) que sabe de sus malas acciones y se encuentra empeñado en descubrirlo con las manos en la masa.

Pese a que “Pocha” es la ópera prima de Dwyer y McLaughlin, el jurado del festival los ha premiado como directores, lo que se debe sin duda en gran parte a la brillante puesta en escena del filme, que da ya indicios de calidad en la introducción desarrollada en Chicago, pero que se exhibe realmente a plenitud cuando se traslada a las tierras aztecas, donde las vastas explanadas naturales son aprovechadas al máximo para obtener un aspecto que remite muchas veces al ‘western’.

De hecho, hay un montaje impresionante en el que las imágenes de Claudia cabalgando de modo indómito por la pradera abierta se combinan con las de sus encuentros amatorios con Ricky, logrando un interesante comentario estético sobre la sexualidad y el peligro.

A pesar de los premios, no todo en esta “Pocha” es igualmente efectivo. Con todo el interés que tiene, la historia bilingüe termina siendo demasiado sencilla, incluso a veces medio caricaturesca, sobre todo en lo que respecta a la falta de ambigüedad de muchos de sus personajes (en vista de los hechos recientes, nos resulta muy difícil creer en el policía honesto, por ejemplo), así como en la resolución poco creíble de algunos conflictos. Pero los actores tienen por lo general algo positivo que aportar, empezando por Sixtos, que era hasta ahora una desconocida, y siguiendo por  Urbina, quien interpreta a Jesse Pinkman en “Metástasis”, la versión colombiana de “Breaking Bad”.

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