La cineasta peruana que se trasladó al hielo

Claudia Llosa estrena en Los Ángeles su primera cinta en inglés

Pese a que ella misma vive en Barcelona, hasta ahora, su obra fílmica no se había despegado de las fronteras de su país de origen, Perú, donde se desarrollaron tanto su ópera prima “Madeinusa” -sobre un pueblo de las montañas con costumbres inusuales- como “La Teta Asustada” -sobre una mujer marcada por la guerra sucia en la ciudad de Lima-, que llegó a ser nominada al Oscar en la categoría de Mejor Película Extranjera.

Pero, para su tercer largometraje, “Aloft”, que se estrena hoy en el Laemmle Royal Theater de Beverly Hills, la sobrina del aclamado escritor Mario Vargas Llosa se trasladó a la región más gélida de Canadá para contar una historia escrita por ella  misma en la que se cruzan un pasado en el que una mujer (interpretada por Jennifer Connelly) lidia tanto con una tragedia cercana como con diversos vaivenes espirituales, y un presente en el que el hijo de ésta (Cillian Murphy) lleva encima una carga de pesar mientras se dedica a entrenar halcones.

“Las películas anteriores trascurrían en mi país, pero no yo hablaba quechua ni vivía en los Andes cuando las hice”, le dijo la realizadora a HOY Los Ángeles a través de una conexión telefónica con Nueva York, donde se llevaron a cabo las entrevistas promocionales del filme. “Siempre me ha interesado explorar universos marginales o alejados de las instituciones y de las grandes urbes; y esto se encuentra narrado en un espacio apartado de la modernidad”.

Pese al cambio de entorno, ella considera que en el fondo este trabajo no es distinto a los previos, ya que analiza temas semejantes, como el enfrentamiento con el pasado, los intentos para reconectarse con la naturaleza propia y el deseo de reinsertarse a una vida normal. “Se pregunta también si la fe es algo inherente a nosotros o una cosa arcaica a la que recurrimos para sobrevivir”, reflexionó. “Pero claro, hace todo esto en un contexto distinto, lejos del pensamiento mágico andino”.  

En todo caso, el mito aquí presente, sobre un curandero itinerante, fue completamente inventado por ella, más allá de que la historia en sí, en la que los personajes se enfrentan en más de un momento a los peligros del hielo, tiene que ver con un hecho de su niñez que la encontró en el Pastoruri, un glaciar peruano en el que tuvo un pequeño percance del que fue “rescatada” por su hermana.

“Eso fue de algún modo la base de una parte de lo que se cuenta en la película, es decir, el modo en que una familia se ve afectada por un suceso que empezó como un juego y que tiene consecuencias imprevistas”, relató, sin querer revelar demasiados detalles sobre la trama. “En todo caso, la Naturaleza es muy importante en la película, así como la relación que tenemos con ella y lo frágiles que son nuestras vidas, pese que tenemos la ilusión del control; lo importante, finalmente, es aceptar esa vulnerabilidad”.

Fuera de la salida de de su hábitat anterior, Llosa creó esta vez un relato completamente en inglés y con un reparto internacional, lo que tenía que ver con el tipo de escenario que buscaba para plasmar sus inquietudes. “Necesitaba un lugar con un clima extremo; estuvimos buscando en el norte de Europa, pero luego encontramos a Manitoba, que tiene las cualidades climáticas necesarias, pero además un sol muy bajo y constante que le da una luminosidad especial a esa densidad, haciendo que el equilibrio sea más latente y constante a lo largo de toda la película. A partir de ahí, todos los demás elementos fueron cayendo por su propio peso”, declaró.

El arte de Llosa nunca ha sido comercial ni inmediatamente accesible, y ése es un aspecto que se ve particularmente reforzado en “Aloft”, que resulta profundamente dramática y no brinda nunca respuestas fáciles. Pese a que la cinta está siendo distribuida en Estados Unidos por Sony Pictures Classics, una subdivisión de Sony que cuenta con el respaldo de una audiencia cautiva en busca de calidad, el panorama de taquilla puede ser más complicado en la nación de origen de la directora, donde los gustos se inclinan justamente hacia el espectro opuesto, y donde se estrenará todavía el 11 de junio.    

“La gente desea ver este tipo de trabajos; lo que pasa es que hay algunos que piensan que todo el mundo busca películas para evadirse de la realidad”, nos dijo Llosa con convicción cuando le planteamos estas dudas. “Hay muchísimas personas a las que les gustan historias distintas, y yo creo que ésta va a encontrar a su público”.     

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