Channing Tatum vuelve a impresionar en la entretenida pero desenfocada 'Magic Mike XXL'

"Magic Mike XXL" es la secuela de una popular cinta del 2012

En realidad, el tráiler inicial lo decía casi todo, ya que en él, Channing Tatum aparecía sentado en un taller de muebles mientras trabajaba; pero, luego de poner una canción que le recordaba algo de su pasado, el hombre empezaba a poco a poco a practicar unos complicados movimientos que culminaban con una candente sesión de baile sobre la larga mesa del lugar, pese a que se encontraba  completamente solo.

Y es que ésa es la esencia general de “Magic Mike XXL”, una cinta que se encuentra ya en cartelera y que es la secuela de una exitosa historia del 2012 en la que el mismo Tatum, conocido por sus papeles en “21 Jump Street” y “Foxcatcher”, hacía del protagonista Mike Lane, un ‘stripper’ de buen corazón que trabajaba en un concurrido club y que terminaba por retirarse del tubo para sentar cabeza con su nueva y tranquila novia. Pero, como era de esperarse, “Magic” no podía quedarse tranquilo por mucho tiempo.

De ese modo, tres años después de su salida, esta comezón se traduce en el regreso del personaje a las filas de los Kings de Tampa, provocada también por una llamada que parece indicar una tragedia relacionada a la muerte de Dallas, el jefe del antiguo club. Por suerte, una vez que llega al lugar donde se lo ha citado, Mike descubre que se trataba de una broma para convencerlo de acudir, ya que Dallas está vivo, pero se ha marchado a otra ciudad sin sus bailarines habituales, y estos se encuentran deseosos de demostrar que todavía pueden hacer lo suyo asistiendo a una reñida competencia nacional con planes de ganarla.

Lo peor de todo esto es que no aparece por ningún lado Matthew McConaughey, que era uno de los atractivos mayores del primer filme, y que interpretaba a Dallas; pero lo bueno es que el guión no insiste demasiado en cursilerías, como hacer por ejemplo que la reunión se diera para salvar el club o la vida de alguien. En realidad, “Magic Mike XXL” celebra abiertamente el hedonismo de sus personajes y la libertad que tienen para hacer lo que quieran con sus vidas, al menos hasta el momento -innecesario- en que intenta plantear moralejas sobre “la ayuda espiritual” que los ‘strippers’ le proporcionan supuestamente a las mujeres solitarias y desesperadas.

Pese a estas inconsistencias, la cinta no resulta nunca difícil de ver (a no ser que te sientas disgustado por ver a hombres semidesnudos haciendo danzas sensuales) y genera risas cómplices debido a la innegable buena química que existe entre sus participantes, ya que si bien faltan McConaughey y Alex Pettyfer -el más jovencito de la primera-, vuelven a la acción Matt Bomer, Joe Manganiello y Kevin Nash, todos en muy buen estado físico.

Como es de esperar, el más impresionante de todos en las pistas sigue siendo Tatum, quien además de ser un actor decente y carismático, es un magnífico bailarín; por ese lado, todo funciona, a pesar de que la historia divaga demasiado, los actos de ‘performance’  son a veces inexplicablemente largos y la puesta en escena es mucho menos lograda que la de la entrega anterior, lo que tiene sentido cuando se toma en cuenta que, en lugar del experimentado Steven Soderbergh (“Traffic”, “Che”), ahora tenemos en la dirección al desconocido Gregory Jacobs.

 

 

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