'Cartel Land' muestra imágenes impresionantes de la narcoviolencia

Un neoyorquino anglosajón dirigió "Cartel Land", con fuertes escenas de la violencia en Michoacán

Hace dos años se estrenó localmente “Narco Cultura”, un documental dirigido por un israelí radicado en Nueva York (Shaul Schwarz) que causó una fuerte impresión por su crudo retrato de las vivencias de un forense en Juárez y las actividades de un compositor de narcocorridos; y ahora toma la posta “Cartel Land”, un documental todavía más impactante que ha sido dirigido por otro neoyorquino (Matthew Heineman), esta vez de ‘pura cepa’.

En este filme, Heineman, quien fungió además de camarógrafo y de director de fotografía, cuenta de manera paralela la historia del Dr. José Mireles, líder de las Autodefensas de Michoacán, y de Tim “Nailer” Foley, un veterano estadounidense obsesionado con capturar inmigrantes en el desierto de Arizona. Y lo hace de modo tal que nos parece encontrarnos ante una película de ficción, porque no hay aquí entrevistas con especialistas sentados, gráficos explicativos ni narradores innecesarios, sino tomas que capturan la vida cotidiana de estos sujetos y que se meten muchas veces de lleno en situaciones altamente peligrosas.

“Esto fue algo muy distinto para mí, porque mi documental anterior había sido sobre el sistema de salud en Estados Unidos; en este caso, me interesaba llevar el tema de la violencia relacionada al narcotráfico a un plano distinto al de los medios que la han glorificado”, le dijo el director a HOY. “Quería ver el efecto de esto en la gente común y corriente,  qué es lo que hacen para sobrevivir, y era importante que mi pequeño equipo y yo nos metiéramos directamente en la acción, para mostrarte de primera mano un mundo que nunca has visto”.

Uno de los aspectos más llamativos es el acceso sin restricciones que Heineman tuvo a las actividades de Mireles y Foley, lo que se plasma en la exhibición de momentos tan íntimos como polémicos, sobre todo cuando las cosas empiezan a salirse de control, mientras los prejuicios y la corrupción entran a tallar.

“En relación a lo que ocurre en Arizona, tuvieron que pasar varias semanas para preparar todo y lograr la confianza necesaria, y dediqué luego cinco o seis meses a filmar; pero la idea se extendió para trazar un paralelo con un ‘vigilante’ que se encontrara al otro de la frontera, después de que mi padre me mandara un artículo periodístico sobre las autodefensas”, nos explicó el realizador.

“En ese caso, tuve que quedarme por casi nueve meses en México, aunque entraba y salía, para poder desarrollar lo que quería en medio de los peligros que implicaba filmar en lugares absolutamente inusuales para alguien como yo, que no es  corresponsal de guerra, porque estuve en sitios donde se torturaba y donde se cocinaba metanfetamina”, recordó.  

Curiosamente, pese a que él mismo puso en riesgo su vida (hay una escena particularmente arriesgada en la que su cámara sigue de cerca a unos miembros de las autodefensas mientras se meten a la fuerza en un hangar protegido a balazos por integrantes de los Caballeros Templarios), el cineasta asegura que estar detrás del lente lo ayudó a calmarse.

“En esa posición, me enfoqué en que las cosas salieran bien en el plano técnico, en que los encuadres y la exposición fueran los correctos, como una suerte de terapia”, describió Heineman, cuyos esfuerzos por ese lado le valieron el premio de Mejor Director de Documental y Mejor Director de Fotografía en el más reciente Festival de Sundance. 

Sin embargo, comenta que el momento más aterrador de todos se dio cuando tuvo que filmar el testimonio de una mujer que contaba el modo en que había sido secuestrada por los Templarios, quienes, frente a ella, quemaron vivo a su esposo y mutilaron y mataron a varias otras personas, incluyendo niños, antes de dejarla libre “para que contara la historia”.

“La tenía frente a mí, hablando, pero su alma entera le había sido arrebatada; sus ojos estaban completamente vacíos, y eso fue lo que más me chocó”, recordó. “Simplemente imaginar que pueda haber seres humanos que hagan cosas así es completamente estremecedor”.

Fuera de lo que cuenta, que es realmente cautivador, “Cartel Land” tiene varias tomas panorámicas de mucho nivel, lo que según el director se debió a que “los lugares donde ocurren estos hechos también debían funcionar como personajes”. Y esto ha logrado también que la película sea comparada con un ‘western’.

“Al comienzo, se puede pensar que vas a ver una historia sobre vaqueros de sombreros blancos -los buenos- que luchan contra vaqueros de sombreros negros -los malos-, pero poco a poco, las líneas entre los dos bandos se van desdibujando más y más, y eso mismo fue lo que me llevó a continuar filmando, con el fin de descubrir lo que estaba pasando en realidad”, dijo Heineman.

Por supuesto, la respuesta no es fácil de encontrar y la cinta no trata de tomar partido, aunque el realizador saber que hacerla resultó una experiencia que lo marcó de por vida. “Una de las cosas que más me dolió fue el sufrimiento de la gente en Michoacán, lo que tiene que pasar todos los días como parte de una sociedad en la que no existe muchas veces la ley, en la que las instituciones que existen supuestamente para protegerlos no hacen nada o trabajan directamente con los carteles”, precisó Heineman. “Espero que la película pueda provocar al menos una conversación, porque la gente no sabe lo que está pasando por ahí”.

CARTEL LAND

Estreno: Desde esta noche en el Arclight de Hollywood

Director: Matthew Heineman

Con: José Mireles, Tim “Nailer” Foley

 

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