Carlos Bolado da una nueva lección de historia política en la impresionante 'Olvidados'

"Olvidados" es una producción boliviana con dirección mexicana que analiza un duro momento de Sudamérica

En los últimos años, el cineasta mexicano Carlos Bolado parece haberse especializado en contar historias con trasfondos sociopolíticos; primero hizo “Colosio: El asesinato” (2012), luego siguió con “Tlatelolco, Verano del ‘68” (2013), y ahora le toca el turno a “Olvidados” (“Forgotten”), una cinta que se estrena hoy en el Laemmle's Royal Theatre de Santa Mónica y que nos traslada a la Sudamérica de los años ’70 para recrear las macabras consecuencias del Plan Cóndor, promovido directamente por la CIA para unir a diversas dictaduras de la zona con el fin de eliminar “la amenaza comunista”.

“La película ha tardado en llegar a Estados Unidos, pero me parece importante que haya logrado finalmente hacerlo, porque en ese país existe todavía mucha gente que piensa que la única historia válida es la de ‘América’ [lo dice con acento ‘gringo’], sin prestarle mucha atención a los hechos que se dieron para abajo, hacia el sur, y que dependieron en gran medida de sus propios gobernantes”, le dijo Bolado a HOY Los Angeles a través de una conexión telefónica con el DF.

“Olvidados” es esencialmente una producción boliviana -filmada entre ese país, Chile y Nueva York- que llegó a manos de este director gracias a Carla Ortiz, una oriunda de Cochabamba que actúa en la cinta, además de ser coautora del guión. “Carla me llamó luego de ver ‘Colosio’, porque le parecía interesante convocar a un director mexicano en lugar de hacerlo con uno sudamericano que no tuviera la distancia necesaria con los hechos; además, hay que tomar en cuenta que México acogió a muchos refugiados de esa zona, por lo que no fue indiferente a sus sufrimientos”, precisó el realizador.

“Inicialmente, ‘Olvidados’ no pudo hacerse debido a que requería de muchas locaciones y era muy costosa, pero luego Carla consiguió apoyo de dinero canadiense y del gobierno boliviano, porque algunos de sus miembros fueron perseguidos por la dictadura”, siguió Bolado. “Y eso nos permitió contar con la colaboración de las fuerzas armadas para una película que criticaba a los militares”.

Otro mexicano ilustre que da la cara en la película -esta vez como protagonista- es Damián Alcázar, quien hace de José Mendieta, un general boliviano plenamente involucrado en las atrocidades que se retratan. “Yo hice mi primera película [“Bajo California: El límite del tiempo”] con Damián y lo llamé a ver si le interesaba esto, porque teníamos ganas de colaborar nuevamente”, recordó Bolado. “Además, él ha hecho de colombiano y de paraguayo, o sea que tiene habilidad para esta clase de roles, fuera de que es un excelente actor”.

“Olvidados” cuenta con personajes ficticios, pero lo que les sucede está inspirado en un informe de la Operación Cóndor cuyo origen no deja de ser sorprendente. “En todos los países que participaron en esto, los documentos que probaban los hechos fueron quemados y destruidos, pero en Paraguay quedaron en un granero, y eso permitió descubrir la verdad sobre el modo en que el proceso fue coordinado, así como la manera en que los detenidos eran trasladados sin problemas entre las distintas fronteras”, dijo el director.

A diferencia de “Tlatelolco”, que fue acusada de tibieza y de excesivo romanticismo (pese a que Bolado asegura que existe una versión televisiva de 12 capítulos que nunca salió al aire debido a la censura), “Olvidados” cuenta con numerosas escenas de tortura que pueden ser imposibles de ver para algunos espectadores. “Todo lo que mostramos aquí es un eufemismo a comparación de lo que pasó en realidad”, enfatizó el aludido, para recordar luego que filmar esas secuencias no fue necesariamente fácil, sobre todo para el actor argentino Tomás Fonzi, quien aparece colgado de cabeza y zambullido varias veces en un barril con agua.

“Pero todo el mundo tenía conciencia de que era necesario representar lo que había sucedido con tanta gente que fue martirizada por sus convicciones políticas sin ningún respeto por los procedimientos legales”, agregó el entrevistado. “Y lo curioso es que al contar los pasaportes nos dimos cuenta de que sumábamos 11 nacionalidades, porque aparte de tener actores de Argentina, Chile, Bolivia y México, nuestro sonidista era colombiano y nuestra directora de arte peruana, por ejemplo”.

En lo que respecta estrictamente a Bolivia, la película se vio sin duda favorecida por el momento político que atraviesa la nación andina bajo el gobierno de Evo Morales, aunque durante los instantes en los que muestra a los revolucionarios que combatieron a las dictaduras con el uso de armas, incluye comentarios negativos al respecto a través de los diálogos de otros personajes.

“Ningún gobierno quiere hacer una apología de la violencia, y yo tampoco creo que esta sea la solución, pese a que a veces parece no haber otra opción”, comentó Bolado, quien se considera a sí mismo como un tipo de izquierda. “En este caso, los involucrados en el rodaje tuvimos que llegar a ciertos acuerdos, porque teníamos a veces formas distintas de pensar sobre algunos temas específicos”.

Pese a que la cinta se ubica en una región distinta a la suya, Bolado encuentra lamentables semejanzas con lo que atraviesa actualmente su país. “Los gobiernos latinoamericanos han hecho muchas veces lo que les ha dado la gana con sus pueblos, y lo han hecho dentro de la más completa impunidad”, reclamó. “Llevamos un año de lo de Ayotzinapa y solo se ha detenido a dos autores materiales, pero no a lo que los enviaron, cuando la perversidad viene de más arriba”.

En todo caso, él mismo no saca el pie del pedal, como lo indicaría su siguiente proyecto, una teleserie titulada “La Hermandad” que estará protagonizada por el popular Manolo Cardona. “Trata sobre una organización paramilitar mexicana que gobierna medio país, y cualquier semejanza con la realidad es una simple coincidencia”, describió con una risa. “Pero lo mejor es que la historia se desarrolla en el 2016, lo que me dará mucha libertad en el plano visual, a diferencia de mis tres anteriores largometrajes, que eran todos de época”.

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