Por qué el matrimonio de Angelina Jolie-Brad Pitt era tan importante en el Hollywood moderno

Por qué el matrimonio de Angelina Jolie-Brad Pitt era tan importante en el Hollywood moderno

En una época donde demasiadas personas son famosas por su mera condición de ‘celebridades’, Angelina Jolie y Brad Pitt ocupan un lugar en el firmamento de Hollywood comparable con el de estrellas de antaño -Bogart y Bacall, Tracy y Hepburn, y hasta Burton y Taylor-.

Ambos están, además, igualados entre sí de un modo que pocas estrellas de cine casadas logran. Tanto Jolie como Pitt son consumados actores en la lista de los número uno, y ambos han trascendido la actuación. Ella ha incursionado en la dirección, él en la producción, y sendos se han convertido en campeones de causas sociales, tanto en el país como en el extranjero. A través de un cuidadoso manejo de su imagen y de las redes sociales, ambos evocaban el glamour de las estrellas de otrora.

Por ello, cuando Jolie solicitó el divorcio de Pitt en una corte de Los Ángeles, este martes, incluso aquellos que se mantienen alejados de ese tipo de noticias amarillistas se informaron del tema. Pitt, de 52 años, y Jolie, de 41, no son la típica pareja de Hollywood que se separa luego de un tiempo. “Ellos provienen de una época anterior a las redes sociales para las celebridades”, afirmó Vanessa Díaz, una estudiante de postdoctorado en UCLA y profesora asistente en Cal State Fullerton, especializada en cultura pop.

“El significado de ‘celebridad’ hoy en día está cambiando. Todas las modificaciones en los medios, como la TV de realidad, hicieron que Brangelina fuera la última de las parejas ‘al viejo estilo’ de Hollywood. Dos de las más grandes estrellas de cine, unidas”, expresó.

“Ahora, en un momento en que muchas de las parejas son Kardashians, es una época diferente de la fama”, continuó la experta. “Uno puede, durante cualquier momento del día, conectarse y ver qué están haciendo Kanye y Kim. En la vida de Brangelina había una ventana limitada; tenía misterio y mística”.

El crítico e historiador de cine Leonard Maltin afirmó que “no sabemos nada acerca de sus vidas privadas, de veras; y tampoco es de nuestra incumbencia. Pero ambos son exitosos y atractivos, y se han visto forzados a vivir al menos algunas de sus vidas en público. Por ello, la gente siente cierta ‘propiedad’ sobre ellos, así tenga derecho a ella o no”.

Sin embargo, juntos lograron recorrer un camino que se volvía público cuando sería a sus propósitos -como cuando Jolie reveló en un artículo de opinión publicado en 2013 en el New York Times que se había sometido a una doble mastectomía, para crear una mayor consciencia acerca del cáncer de mama- y que era privado cuando ellos así lo decidían. En lugar de nutrir a sus seguidores de Instagram, ambos persiguieron sus pasiones creativas.

Pero, a pesar de su naturaleza iconoclasta, los dos se conocieron de la manera más convencional en Hollywood: en un set de rodaje. Era 2004 y ellos eran protagonistas de “Mr. & Mrs. Smith”, poco después de que Jolie terminara su matrimonio con el actor Billy Bob Thornton. Pitt, en tanto, estaba casado con Jennifer Aniston. Fue entonces cuando los medios, quienes siempre habían tenido su mirada en cada uno de ellos por separado, se obsesionaron con la pareja. Así nació Brangelina.

“Brangelina tiene mucho significado en sí mismo, porque no es sólo Brad Pitt o Angelina Jolie”, reflexionó Díaz. “Brangelina es mucho más que un pronombre. Es un adjetivo; la gente lo usa para describir cosas. A menudo significa romance, extravagancia, un tipo particular de sensualidad, suntuosidad, glamour, una vida exótica; todo lo que ellos representaban”.

Los actores se convirtieron en Brangelina antes de casarse, en 2014, cuando reinterpretaron la versión de la familia moderna al tener tres hijos extramaritales y adoptar otros tres pequeños de varios países, entre ellos Etiopía y Camboya.

Mientras hacía películas exitosas como “Tomb Raider”, Jolie también se ocupaba de crear consciencia acerca de la difícil situación de los refugiados; viajó a Irak y a otras regiones devastadas por la guerra y llegó a ser una enviada especial de la ONU. Pitt, por su parte, trabajó para reconstruir Nueva Orleans después del huracán Katrina.

Pero quizás fue Jolie quien dio el paso más importante para una celebridad de su calibre, al revelar su elección de someterse a una mastectomía. Para crear más consciencia pública acerca del cáncer de mama, la actriz explicó que su decisión se basaba en su predisposición genética para la enfermedad.

En ese momento, el artículo captó la atención de todo el mundo. Sin embargo, la exposición que cualquiera de los dos buscaba era a menudo en sus propios términos. Jolie y Pitt se mantuvieron estratégicamente apartados al cultivar su imagen de estrellas, apareciendo en alfombras rojas, manejando a los paparazzi y hasta vendiendo las propias fotos no autorizadas de sus hijos a los medios de comunicación.

“Han sido protagonistas de la telenovela de los tabloides durante tanto tiempo, siempre cerca de los titulares de las revistas, que este divorcio es como un capítulo sorpresa de una telenovela en un día viernes”, afirmó la Dra. Karen Sternheimer, autora de “Celebrity Culture and the American Dream: Stardom and Social Mobility” (Cultura de las celebridades y el Sueño Americano: fama y movilidad social).

Conforme los documentos judiciales, la pareja se separó el 15 de septiembre pasado, poco después de dos años desde su boda, celebrada en agosto de 2014. En su demanda, Jolie alega “diferencias irreconciliables” y, según la revista People y TMZ, la actriz ha solicitado la custodia física de sus seis hijos.

Mientras que la abogada de Jolie expresó que la actriz no haría comentarios acerca del tema, Pitt entregó una declaración a la revista People: “Estoy muy triste por esto, pero lo que más importa ahora es el bienestar de nuestros hijos”, afirmó. “Pido amablemente a la prensa que les concedan el espacio que se merecen durante este tiempo difícil”.

No obstante, los rumores acerca de una relación problemática los persiguieron durante años. Todo era parte del curso de la pareja, cuya relación ‘terminó’ muchas veces desde los títulos de las publicaciones de chismes.

Ambos actores comenzaron como ‘caras bonitas’ en una industria plagada de belleza, pero pronto cultivaron papeles exitosos. Para Pitt, fue el rol del interés romántico de “Thelma y Louise”; para Jolie, la joven imprudente y problemática de “Girl, Interrupted” (una interpretación que le valió el Oscar a la Mejor Actriz de Reparto).

Antes de conocer a Pitt, Jolie tenía fama  de ‘chica salvaje’. Ella misma llegó a admitir haberse autolesionado y consumido drogas, como cocaína, LSD, Ecstasy y heroína. “Hice las cosas más peligrosas y las peores; por muchas razones no debería estar aquí”, le dijo al programa “60 Minutes”, en 2011.

Poco después de “Mr. & Mrs. Smith”, Aniston y Pitt se separaron, en enero de 2005. El actor y Jolie anunciaron públicamente su romance casi de inmediato, lo cual llevó a muchos aficionados a tomar partido y declarar su “lealtad” a Aniston, o a Jolie. Más tarde, Pitt admitió que se enamoró de Angelina Jolie durante el rodaje, pero que no llegó a la infidelidad. En mayo de 2006, Jolie y Pitt recibieron a su primera hija biológica, Shiloh. Ambos se reinventaron a sí mismos con el paso del tiempo, pero se presentaron siempre como una familia moderna y socialmente consciente.

En octubre de 2014, Jolie fue nombrada dama de honor y conoció a la Reina Elizabeth II en el Palacio de Buckingham. En mayo pasado se anunció su participación como profesora visitante en el Centro para Mujeres, Paz y Seguridad del London School of Economics.

Esta semana, muchos han explorado su última película juntos, “By the Sea”, de 2015, en busca de pistas acerca del ahora extinto matrimonio. Quizás Jolie sabía por entonces que sería examinada de esa forma. “Brad y yo tenemos nuestros problemas, pero si los personajes fueran remotamente como nosotros, creo que no podríamos haber hecho este film”, declaró al Telegraph, a comienzos de ese año. “Tenemos días en los cuales nos volvemos locos uno al otro y necesitamos espacio, pero los problemas que se abordan en la película no son los nuestros”.

La reportera de planta del Times Christie DZurilla contribuyó con este informe.

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Traducción: Valeria Agis

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