Mónica Lavín rompe sus propios prejuicios en "Cuando te hablen de amor"

Durante años, la escritora mexicana Mónica Lavín intentó esquivar aquellos temas que consideraba como "de mujeres", hasta que se dio cuenta de que ella misma estaba aceptando un estereotipo; de esta ruptura nació su nueva novela, "Cuando te hablen de amor".

"Me he quitado yo el prejuicio", reconoce en una entrevista con Efe la autora (Ciudad de México, 1955), quien presenta en la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara este trabajo sobre el anhelo romántico y el compromiso.

Lavín comenta que antes le "preocupaba" escribir sobre ciertos asuntos considerados femeninos, y buscaba hacerlo sobre temas diametralmente opuestos. Por ejemplo, con "Café cortado" se adentró en "el mundo rudo, de prácticamente hombres, en los cafetales en el sur de México".

Sin embargo, llegó a un punto en el que pensó que "a lo mejor no estaba escribiendo cosas" que también le interesaban.

El resultado de su cambio de mentalidad es "Cuando te hablen de amor". Comenta que desde que lo publicó ha habido muchos jóvenes hombres que se han acercado a ella para que les firme la novela, algo que la ha sorprendido dado que opina que quedan ideas preconcebidas por parte de los lectores.

"Creo que de antemano hay un prejuicio para leer a mujeres, he hablado con muchos amigos lectores y hasta escritores que dicen 'yo no leo a mujeres', y me preocupa esa afirmación de sobremanera", confiesa.

La autora relata que en uno de sus cursos hace a sus alumnos leer la novela "La autobiografía de mi madre", de Jamaica Kincaid, y que tras esto varios estudiantes le han dicho que el libro les ha permitido "saber cómo vive la mujer su cuerpo".

"Eso es la literatura, que puedas estar en muchos pellejos, situaciones, y no nada más en la tuya", defiende.

La novela de Lavín cuenta la historia de dos mujeres para hablar sobre "las dos caras de la actitud frente al compromiso amoroso": Maya, una joven que tiene dudas sobre su eminente boda, y Eugenia, una vendedora de vestidos de novia que "tiene su propia historia de desilusión, a pesar de que es una vendedora de ilusiones".

Según la escritora, el momento actual sobre las relaciones amorosas "es muy interesante", por lo que quería "tomarle una foto" con su narración.

Defiende que ahora "coexisten dos formas de ver el mundo". Por una parte, hay quienes escapan de todo compromiso y están "encontrado nuevas formas incluso de estar solo". Por otra, hay bodas que se vuelven más "conservadoras", con rituales tradicionales como el de la pedida de mano.

Para algunas personas, "la boda se ha vuelto una especie de necesidad externa de una anclaje interno, porque si no, no entendería por qué esta pasando toda esta industria de la boda", reflexiona la autora, resaltando que han surgido profesiones como la de planificador de bodas.

Los enlaces, que se han vuelto "superproducciones", plantean varias dudas a la escritora: "¿El rito necesita tanto vestuario? ¿es una búsqueda de sentido a las decisiones, lo amoroso, en un tiempo en el que hemos perdido un poco la brújula?".

Lavín nota que "hay una necesidad de búsqueda de la utopía amorosa", y es partidaria de que "generacionalmente, el péndulo ha ido cambiando".

Maya es "hija de una generación como la mía, en la que las bodas qué nos iban a importar, si éramos como 'antiestablishment'", asevera.

Debido a estos cambios de mentalidad, quiso que la novela fuera como una "plática intergeneracional", que recogiera puntos de vista entre mujeres de diferentes edades que conviven en un mismo espacio, en este caso concreto, en el sur de la Ciudad de México.

Junto a la historia de las protagonistas, Lavín desliza una ficción dentro de la ficción, con el relato de una "historia de amor pero literaria". "Quizá es el amor literario el que tiene la garantía de perdurar y ser dichoso", comenta la mexicana.

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