México inicia reparto de apoyos para iniciar reconstrucción tras los sismos

El Gobierno mexicano comenzó hoy a repartir los apoyos para que los afectados por los sismos que golpearon el centro y sur del país en septiembre comiencen la reconstrucción, y reiteró que cuenta con un "blindaje financiero" para enfrentar catástrofes naturales de este tipo.

La subsecretaria de Hacienda y Crédito Público, Vanessa Rubio, dijo hoy en un encuentro con la prensa que se han comenzado a repartir en los estados de Oaxaca y Chiapas, los más afectados por el terremoto del 7 de septiembre, de magnitud 8,2, tarjetas para que los damnificados puedan acceder a los fondos.

Estas tarjetas, que estarán destinadas en su mayor parte a "casas que se destruyeron casi en su totalidad", se conceden a través del Banco del Ahorro Nacional y Servicios Financieros (Bansefi) y también beneficiarán a los otros estados afectados en los sismos del 19 y 23 de septiembre, aunque no se repartirán en la Ciudad de México.

La subsecretaria destacó que los beneficios no excluirán a aquellas personas que sean trabajadores informales -los cuales suponen el 57,2 % de la población ocupada, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi)-, porque para su reparto se empleará el padrón de daños a viviendas realizado por la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano.

Una tarjeta proporcionará recursos para la compra de materiales y otros insumos para la construcción, y "se podrá hacer líquida, sacar el efectivo", mientras que la otra únicamente servirá para la compra de materiales, explicó Rubio.

Para aquellas personas que perdieron su vivienda en la totalidad, el monto es de "hasta 90.000 pesos (4.937 dólares) de recursos para la compra de materiales, para la autoconstrucción de vivienda".

Rubio defendió que "México es de los países mejor preparados en lo que a blindaje financiero se refiere para enfrentar catástrofes naturales", como huracanes y los mencionados sismos, los cuales han dejado durante en septiembre un total de 465 víctimas mortales.

Esto ayudará en una reparación que, según cálculos iniciales presentados por el presidente Enrique Peña Nieto, superarán los 38.000 millones de pesos (unos 2.090 millones de dólares).

En relación a este "blindaje", la subsecretaria mencionó que hay alrededor de 9.000 millones de pesos (493 millones de dólares) todavía remanentes para el Fideicomiso Fondo de Desastres Naturales (Fonden) durante 2017.

A esto se le suma la activación del seguro catastrófico, que implicará alrededor de 5.000 millones de pesos (274 millones de dólares), y la del bono catastrófico, cifrado en unos 2.700 millones de pesos (148 millones de dólares) adicionales.

Los estados, agregó, están haciendo "esfuerzos" a nivel presupuestal, y se cuenta con los instrumentos estructurados por el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit) y la banca de desarrollo.

Uno de los beneficios es un crédito a la vivienda "de inmediato", con una tasa competitiva a 20 años, para pagar las mensualidades sin tener que abonar un enganche.

A quienes estaban pagando su casa cuando se destruyó, se les da el compromiso de que "se pague el seguro en un periodo no mayor a 30 días", una vez los peritos de la aseguradora hagan la evaluación de daños, dijo Rubio.

Por otra parte, en la capital mexicana, duramente afectada por el terremoto del 19 de septiembre, el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, aumentó el número de víctimas mortales hasta llegar a 222.

Pasados 14 días del terremoto, todavía hay 25 personas hospitalizadas en la ciudad, cuatro de ellas en estado grave.

En el edificio ubicado en el número 286 de la avenida Álvaro Obregón, que colapsó debido al temblor de magnitud 7,1, los rescatistas siguen con las tareas para recuperar los seis cuerpos que se estima aún permanecen atrapados.

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