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Fulminan a Djokovic en la final de Francia

El Abierto de Francia es el único Grand Slam que Novak Djokovic no ha ganado

Momentos antes de disputar su tercera final del Abierto de Francia en tres años, Novak Djokovic se puso a trotar por un pasillo del estadio, cerca de un afiche de la Copa de Los Mosqueteros, el trofeo de plata que se adjudica al campeón masculino del único Grand Slam que nunca ha ganado.

Esta vez, Stan Wawrinka acabaría interponiéndose con el primer preclasificado y el título en Roland Garros que el serbio precisaba para completar la colección en las grandes citas del tenis.

Y otra vez, Djokovic se quedó corto por una victoria, frenado el domingo por el mágico revés de una mano de Wawrinka. Con una soberbia exhibición, el suizo y octavo preclasificado conquistó su primer título en Francia y segundo grande al vencer 4-6, 6-4, 6-3, 6-4 a Djokovic.

"Sé que ansía este título", dijo Wawrinka. "Espero que lo consiga algún día, porque se lo merece".

Hace un año, Wawrinka se despedía de París a las primeras de cambio. Y había perdido 17 de sus últimos 20 duelos contra Djokovic.

Pero el suizo estuvo inspirado en una soleada tarde, al acumular el doble de winners que su oponente: 60-30.

A sus 30 años, Wawrinka vive el mejor momento de su carrera. Este trofeo se añade al primer grande que obtuvo, el del Abierto de Australia, a comienzos del año pasado.

Al salir campeón en Roland Garros, Wawrinka quebró la racha de 28 partidos ganados en forma consecutiva por Djokovic y dejó al serbio lamentándose por otra vez haberse quedado en la orilla sin consagrarse en la arcilla parisina. Este es la tercera ocasión en los cuatro años anteriores en que Djokovic pierde la final de este torneo.

El partido finalizó con un fulminante tiro de revés de Wawrinka que tocó la línea. Ese tiro es la marca de la casa de su repertorio y uno de los más letales en el tenis. Luego lanzó su raqueta por encima de su cabeza antes de reunirse con Djokovic en la red para felicitarlo.

"Uno de los mejores reveses de una mano que he visto", resaltó Djokovic.

Wawrinka, quien se embolsó un premio de 1,8 millones de euros (cerca de 2 millones de dólares), hacía su 11ava aparición en el Abierto de Francia, con lo que empata al estadounidense Andre Agassi en mayor cantidad de participaciones antes de ganar el título.

También fue el 11avo torneo de Roland Garros para Djokovic y hasta ahora no ha podido levantar el trofeo que tanto anhela. Ha logrado ocho títulos de Grand Slam (cinco en Australia, dos en Wimbledon y otro en el Abierto de Estados Unidos).

Ya había dicho que significaría mucho para él convertirse en el octavo tenista que gana al menos una vez cada uno de las cuatro grandes citas. Ahora, el serbio de 28 años ha perdido en final o semifinal en siete ocasiones, entre ellas las últimas cinco ediciones.

"No es fácil esta acá como subcampeón otra vez", dijo Djokovic. "Pero he perdido contra alguien que fue superior y que jugó un tenis con mucho coraje".

En 2012 y 2014, Djokovic perdió en la final ante el español Rafael Nadal, campeón en nueve años. Aunque este año consiguió salvar ese obstáculo al derrotarlo en cuartos de final, Wawrinka se interpuso en el camino.

"Voy a seguir intentando ganar este trofeo", dijo Djokovic al público.

Blindado con su revés y potente saque, las mismas armas con la que despachó a Federer en los cuartos de final, Wawrinka redondeó un partido brillante.

Luego de Djokovic pareció recuperarse en el cuarto set al alcanzar una delantera de 3-0, Wawrinka ganó seis de los últimos siete games. Con el marcador 3-2, Djokovic estrelló en la red un tiro de derecha tras un intercambio de 31 golpes que le dio el break al suizo, uno de los puntos más largos de un partido que se jugó a gran nivel.

Djokovic matizó después que mientras todo el mundo se enfocaba en su empeño por ganar en París, se ignoraba que jugadores como Wawrinka también ambicionan quedarse con el título.

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