Joven nació sin un brazo pero gracias a un hospital angelino ha logrado practicar deportes y seguir sus sueños

Omar Hernández, un joven que nació sin un brazo, se dio cuenta con el pasar de los años de algo muy importante:

“Nacer así no es una discapacidad, es una habilidad porque te abre los ojos para hacer otras cosas. Haces cosas que personas con dos brazos les cuesta más”, dijo el originario de Sinaloa, México, y que actualmente vive en Taos, Nuevo México.

“Tener solo un brazo te abre la mente para tratar de hacer las cosas lo mejor posible. Te da fuerzas para salir adelante”, explicó Hernández.

Claro, Hernández no podría aprender a hacer muchas cosas sin el apoyo de su familia, como su mamá Sara o su papá Javier, así como de sus dos hermanos.  Tampoco lo pudiera haber hecho sin el Hospital Shriners de Los Ángeles, donde ha recibido terapia física por los últimos 18 años.

A los 18 meses, recibió su primera prótesis por parte de Shriners, la primera de 15 prótesis, y poco a poco comenzó a hacer cosas que nunca hubiera pensado hacer sin un brazo, como montar bicicleta, jugar básquetbol y otros deportes.

Hernández también explicó que es importante que los familiares les den el espacio para crecer a los que nacen sin una extremidad.

“No hay límites, no te puedes exponer a límites, ni dejar que la gente te diga lo que puedes o no puedes hacer. Hay gente que por tratar de ayudarte te limita”, indicó Hernández, quien planea continuar su educación en psicología en la Universidad de Nuevo México y quiere ayudar a pacientes como él.

Hernández disfruta pescar, hiking y también es parte un grupo de mariachi como trompetista.  También ha sido invitado a participar en varios eventos del hospital, como en el Desfile de Las Rosas en Pasadena.

Esta semana, Hernández estará viajando a Las Vegas para el evento profesional de golf, el cual se realiza a partir de este lunes hasta el 5 de noviembre. Hernández es uno de los 23 pacientes invitados por todo Estados Unidos, Canadá y México para servir como embajadores durante los últimos dos rounds del torneo.

Sobre si tiene miedo por viajar en una ciudad que acaba de vivir una tragedia, Hernández fue claro: “La mera verdad no me da miedo, yo creo que Dios todopoderoso es más grande que cualquier mal que pueda llegar a este mundo. Hay más gente buena en este mundo que mala”.

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