Niños latinos entre los más en riesgo de ahogamiento en las piscinas; nadadora olímpica busca concientizar

Las estadísticas no son muy alentadoras, los niños latinos son parte de la población con más riesgo de ahogamiento en una piscina.  Esto debido a la poca habilidad que tienen para desenvolverse en el agua.

El 25 de mayo, el ‘USA Swimming Foundation’,  anunció que los números habían mejorado entre un cinco a 10% desde 2010, sin embargo, los latinos ocupan la segunda posición de la lista con un 45% con poca o sin capacidad de nadar correctamente y que presentan un alto riesgo para ahogarse.

Los estudios que fueron desarrollados por la Universidad de Memphis y la Universidad de Nevada, Las Vegas, indicaron que la terna es comandada por los niños de la comunidad afroamericana con un 64% y en tercera posición la ocupa los niños caucásicos con un 40%.

Estos números son mayormente representados en las comunidades de bajos recursos cuyos ingresos.

Como parte del programa de la fundación, la nadadora y medallista olímpica, Melissa Franklin, se unió a la causa de concientización para mejorar esos números y disminuir el riesgo de los niños en el agua.

“Viajamos a diferentes ciudades con ‘Make a Splash Tour’ con la fundación y esta vez estamos aquí en el YMCA de Wilmington para proveer lecciones gratis para la comunidad para nadar”, explicó Franklin. “Tratamos de enseñar a los niños para que disminuyan las probabilidades de ahogos”.

‘Missy’, quien saltó a la fama por su actuación en las olimpiadas de Londres 2012 al ganar cinco medallas, cuatro de ellas de oro, dijo que sus padres tuvieron que ver mucho en su aprendizaje en la natación.

“Aprender a nadar es una cuestión generacional y eso viene de los padres a los hijos”, detalló la nadadora que es una de las embajadoras de la fundación y que es parte del tour de ‘Make a Splash’. “Mi mamá estaba aterrorizada del agua y no sabía cómo nadar. Tan solo cuando tenía seis meses me puso en clases de natación solo pensando en protegerme… nunca pensó que esto sería todo para mí, especialmente ahora que he alcanzado todo esto y dos Juegos Olímpicos”. 

Cuando está en la piscina, trata de comunicarse de la mejor manera posible con los niños para que le tengan confianza a ella y pierdan el miedo a nadar.  

“Me ha pasado en varias ocasiones y lo primero que les digo es que me confíen.  Les digo ‘sé que esto es algo intimidante y no te dejaré ir, puedes dejar la pared y yo te llevaré’.  Cuando ya finalmente dejan la pared solo juegan, tienen una gran sonrisa en sus caras y eso es lo más valioso”.

Al momento de pensar en la piscina, la diversión es una de las razones primarias por las que los niños quieren ser parte de la natación.

 “Que ellos estén seguros en el agua y además que se diviertan”, explicó a HOY Deportes. “Una de las cosas más bonitas de esto es que aprendes divirtiéndote y eso es lo que ellos ahora están haciendo cuando juegan y les enseñamos a cómo hacerlo de una manera segura.  Es algo que potencialmente les puede salvar la vida.  Ellos patean el agua, juegan con los fideos de goma y para nosotros es más que eso porque aprenden a cómo actuar en el agua”.

Mía Sarabia, una niña de 10 años, estuvo presente en la visita de ‘Missy’ al YMCA de Wilmington, y a pesar de saber nadar, dijo haber aprendido algo nuevo con la nadadora.

“Nos enseñó a cómo estar más seguros en el agua y a lanzar pataditas para mantenernos a flote”, dijo la hija de padres mexicanos. “Hubo otros niños chiquitos que se agarraban de la pared, le tenían miedo al agua y ella les hablaba para que no tuvieran miedo”.

Su medalla está intacta

Cuando el reportaje que salió a la luz la semana pasada de que las medallas de Río 2016 estaban presentando problemas de oxidación y otras reacciones, la nadadora y ganadora de oro en los Juegos Olímpicos en Brasil no dudó en checar la que obtuvo con el equipo estadounidense.

“Espero ser de las suertudas que no se les daña la medalla (risas)”, dijo la oriunda de Pasadena, California.  “No he tenido problemas con ella pero me siento mal por los que están teniendo problemas con las preseas”.

‘Missy’ dijo ignorar la situación con detalle pues pensó que era normal que ciertas de estas se deterioraran por el mal uso a ellas que algunos deportistas les dan.

Franklin explicó que las medallas están hechas de “una mezcla de metales y por afuera sé que es chapado sea en oro, bronce o lo que sea, quién sabe que habrán usado en esta ocasión pero sé que podemos ir a los organismos encargados para arreglar el problema”.

Para Río 2016, 2,448 medallas fueron hechas y cientos más para las paralimpiadas, hasta la el lunes pasado, alrededor de 130 fueron devueltas y se espera que este número crezca.

En las olimpiadas brasileñas su actuación pasó desapercibida y aunque obtuvo un oro, no estuvo en el podio porque su actuación fue solo en los preliminares en los relevos de 4 vueltas por 200 metros.  

Por ahora, ‘Missy’, quien no firmó con patrocinadores que ofrecían contratos millonarios para mantenerse elegible a competir a nivel de universidad, se recupera de “varias cirugías y realmente eso es en lo que estoy enfocándome ahora. Cuidándome y asegurándome que esté lista en mi mejor estado físico para volver a competir. Estoy contenta en [la Universidad de California] Berkley, pues a diario estoy en la piscina y eso es lo que me motiva para cuando decida regresar a competir”.

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