Entrenador comienza a cosechar frutos con Óscar Valdez... y va por más

Detrás de dos peleadores que estarán en la escena del 5 de noviembre en Las Vegas, Nevada, está uno de los entrenadores más jóvenes y renacientes del mundo de las narices chatas: Manny Robles.

El entrenador mexicano estará en la esquina de Óscar Valdez (20-0, 18 KOs), cuya primera defensa de la corona de peso pluma de la Organización Mundial de Boxeo (OMB) será ante el japonés Hiroshige Osawa (30-3-4, 19 KOs).

Esa misma noche, otro de sus pupilos, Jessie Magdaleno (23-0, 17 KOs), retará al veterano Nonito Donaire (37-3, 24 KOs) por la corona de peso supergallo de la OMB.

Ambas contiendas serán parte de la función que protagoniza el filipino Manny Pacquiao (58-6-2, 38 KOs) ante Jessie Vargas (27-1, 10 KOs) en el Thomas & Mack de la Universidad de Las Vegas, por la corona de peso welter de la OMB.

Son dos compromisos muy grandes para Robles, aunque está acostumbrado a estar en grandes escenarios cuando acompañaba a su fallecido padre Manuel “Chato” Robles en las esquinas de los campeones del mundo Israel Vásquez y Martín Castillo, entre otros.

Robles pisó el gimnasio a los seis años, guiado por su padre, para convertirse en peleador amateur y luego profesional, aunque se retiró a los 20 años.  Junto a su padre estuvo en la esquina en varias peleas hasta que este último falleció en 2007.

“Ahora me toca llenar los zapatos de mi papá y tratar de hacerlo de la mejor manera y que se sienta orgulloso de mí”, señaló Robles,  de Guadalajara, Jalisco, quien vino a los Estados Unidos a los seis años de edad. 

“Obviamente tengo sueños igual que a los boxeadores, que es tener campeones del mundo. Uno de ellos ya se dio con Óscar Valdez”, dijo Robles.

El exolímpico Valdez se coronó en julio pasado cuando venció a Matías Rueda por nocaut en Las Vegas. Al final de esa pelea, hubo lágrimas en los ojos del nuevo monarca mexicano por haber conquistado el ansiado primer título del mundo, pero también hubo mucha emoción en el rostro de su entrenador.

 “Fue algo inexplicable que se vivió en ese momento, y claro que pensé en mi padre”, señaló Robles, , quien alzó a Valdez en medio del ring y ambos gritaron de alegría.

Robles conoció por primera vez a Valdez en 2008 y siguió su carrera como amateur.  El equipo de Vásquez lo buscó para que pudiera entrenar al exolímpico para una contienda y fue así como comenzó la relación.

“Al chavo le gustó mi trabajo, le gustó la seriedad y decidió quedarse”, dijo Robles, cuyo gimnasio “The Rock” fue fundado en 2010 en Carson. 

Robles comentó que parte de la buena química que tiene con Valdez se debe que para ambos la disciplina es prioridad.  

El entrenador también le ha indicado a Valdez que ahora con campeón del mundo, no deben de desconcentrarse. “Es campeón del mundo, es cuando vienen los principales retos, no solo arriba del ring, sino con las amistades. Todas esas cosas que vienen cuando eres campeón del mundo”.

Robles probablemente tendrá el trabajo más grande con Magdaleno, un joven prospecto que encarará su examen final ante Donaire, un viejo lobo del boxeo que ha enfrentado a rivales de mucha calidad.

Entre las promesas que tiene en su establo está su propio hijo, Manny Robles. Por ahora, su establo lo mantiene ocupado.

“Mi compromiso es con ellos. En el gimnasio es donde se ganan las peleas”, dijo.

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