Compañeros de escuela chárter encuentran grandeza fuera de la cancha

Eric Sondheimer
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Juan Guzmánes un estudiante de último año en la preparatoria y juega su última temporada con el equipo de la escuela chárter Sylmar PUC Lakeview Charter.

Pero no solamente juega básquetbol. También quiere ser doctor y goza mucho de cómo la educación y los deportes lo han ayudado a mantenerse en el camino del éxito después de que un caso de violencia doméstica provocó que su papá fuese deportado cuando apenas tenía seis años de edad.

Guzmán ahora tiene 17 años y recuerda cuando su madre, con anteojos oscuros, le dijo que su papá se había ido a trabajar. Luego comenzó a dudar. Cuando vio el ojo morado de su mamá, la confrontó, en busca de la verdad.

“Podía ver que había dolor en su corazón”, dijo Guzmán. “Eventualmente me dijo que lo habían deportado porque él le había pegado. Desde luego, al principio me sorprendió, luego me sentí triste. Me sentí perdido. Sentí mucha desesperación. Pero seguí empujando hacia adelante y encontré salida en los deportes y el básquetbol”.

“Fue algo que me gustó mucho hacer. Llenaba ese espacio que yo buscaba”, indicó.

Uno de los compañeros de Guzmán es Harold Aguayo Raya, un estudiante también del último año en la preparatoria de este equipo que tiene récord de 11 victorias y cero derrotas. Este equipo juega en un gimnasio nuevo con capacidad de 800 personas y que apenas fue inaugurado en el otoño.

Aguayo Raya obtuvo una beca académica para ir a Pepperdine. Sus dos padres son inmigrantes de México y le dieron un mensaje desde pequeño: “Para que tú seas exitoso, debes de valorar la educación”.

Actualmente existe un debate en el Distrito Unificado de Los Ángeles sobre cuántas escuelas chárter deben de existir, pues utilizan fondos de las escuelas regulares del distrito escolar. Las escuelas chárter son operadas de forma independiente y típicamente tienen flexibilidad en sus operaciones. Algunas son tan populares que tienen listas de espera y algunas tienen un sistema de lotería para admitir a estudiantes.

Una visita a Lakeview, una de las escuelas chárter más nuevas, ofrece un vistazo en lo que podría ser el futuro. Y es algo para sentirse emocionado.

La mamá de Guzmán lo colocó en una lista de espera para inscribirlo a la escuela secundaria Lakeview. Una vez que entró, encontró maestras que creían en él, que lo animaron y que lo retaron. Ahora tiene un promedio de 4.17.

“Quiero ser algo grande”, dijo. “Quiero hacer mi propia vida. Ellos (los maestros) siempre me dicen que soy especial. Eso es algo que realmente me llegó porque nunca me han dicho eso por mis maestros y me siguen animando”.

El hermano mayor de Aguayo Raya también asistió a Lakeview y Harold lo siguió. La experiencia que ha tenido podría ser contada por años ya que su meta es ser presidente de los Estados Unidos. Al escucharlo hablar e interactuar con los estudiantes y con adultos, podrías decir que está ya en campaña para conquistar corazones y mentes.

“Todos estamos sorprendidos por la camaradería que existe aquí, el amor y la compasión que los maestros tienen por nosotros”, dijo Aguayo Raya. Es un chico de 17 años que es un motor que no se detiene, con un promedio académico de 4.06.

Antes de un juego reciente, Aguayo Raya estuvo constantemente saludando a sus compañeros. Cuando el juego estaba a punto de iniciar, llamó a todos y se echaron porras entre ellos. Luego puso sus brazos en las espaldas de sus compañeros, en señal de apoyo. Mientras jugaba, nunca dejó de echarle ganas cuando buscó balones perdidos y rebotes.

El rival era la escuela chárter Triumph, quien comparte la misma área escolar con Lakeview.
Hace cuatro años, cuando Aguayo Raya y Guzmán estaban en su primer año jugando para Lakeview perdieron 104 a 17 ante Triumph.

“Es solamente para que veas la realidad”, dijo Aguayo Raya. “Al recordar esos tiempos, hay veces que nos reímos, pero siempre que estamos en la cancha, siempre tenemos una voz que nos dice ‘Dios mío, no quiero volver a pasar por eso’, así que necesitamos mejorar cada día”.

Lakeview está clasificada número 1 en la División V de City Section.

“Siempre he tenido la mentalidad de ‘¿por qué yo no puedo ser exitoso?’”, dijo Aguayo Raya.
Ni Aguayo Raya ni Guzmán parecen que jugarán básquetbol en el colegio. Pero tienen planes grandes.

“Yo quiero ser doctor”, dijo Guzmán. “Veo que no hay buen cuidado médico en mi comunidad”.

Aguayo Raya quiere incursionar a la política y sabe muy bien lo que le ha ayudado a ser exitoso.

“Realmente creo que el básquetbol no es solamente un juego”, dijo. “Es una actividad en la que la gente puede aprender mucho”.

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