¿De qué se escribe cuándo se tiene el corazón partido?

180 minutos los separaban de la gloria; hace siete años estaban luchando por salir de la Tercera División; hace una semana festejaban con euforia su pase a su primera final internacional; pero hoy, no están más aquí. El club brasileño Chapecoense fue protagonista del siniestro aéreo más grande en el futbol mundial hasta ahora, y podría llenar de elogios a los héroes de la ciudad de Chapecó en Santa Catarina, Brasil, para buscar recordarlos con grandeza, pero ¿de qué se escribe cuando se tiene el corazón partido?

Podría intentar buscar un culpable, podría describir la historia del equipo, podría entrevistar a un psicólogo para saber cómo el mundo puede superar una tragedia de estas condiciones. Y no, no por ser un conjunto de balompié sus vidas valen más que otras, ese no es el tema. Sino porque el impacto de la noticia retumbó en cada rincón del orbe, y aunque hasta hoy se presume fue un accidente, su marca estará tatuada en todos los amantes del deporte y hasta aquellos que lo desconocen.

Los sentimientos de sus familiares, del equipo rival, de sus propios aficionados, es algo que solo aquellos que hemos pasado por la muerte de un ser querido podríamos entender. Habrá negación, habrá rabia contra Dios, habrá muchas preguntas que ni las respuestas correctas podrán contestar. Pero vuelvo a la misma cuestión del inicio, ¿de qué se escribe cuándo se tiene el corazón partido?

Se tiene que escribir del legado que esto deja. De cómo el mundo se abrazó por una tragedia y comenzaron no solo las oraciones por pronta recuperación sino también aquellos que quieren apoyar a una ciudad de luto. Se tiene que escribir de la respuesta inmediata de una muy criticada Conmebol; de las labores incansables de las autoridades colombianas que lucharon hasta el último minuto, bajo la lluvia, cansados entre el lodo y con ganas de seguir más, un poco más, solo un alma rescatada más.

Hay que escribir de todas las muestras de afecto, las ofertas económicas para que el equipo se recupere pronto, del minuto de silencio en Inglaterra y los minutos callados que miles de partidos alrededor del mundo vivirán. Se tiene que contar de cómo esta historia nos volvió “torcedores” no de un equipo brasileño, sino de la vida.

En el avión caído en Antioquia no solo viajaban futbolistas, también periodistas, directivos, padres, madres, hijas, hermanas. Nos tiene que hacer valorar el día a día, nos tiene que hacer pensar que la vida puede terminar en cualquier momento y que debemos de estar preparados para lo peor, mientras disfrutamos de lo mejor que se nos ofrece. ¿De qué se escribe cuándo se tiene el corazón partido? Se escribe de que la humanidad aún puede ofrecernos su mejor cara durante las peores de las tragedias. Descansem em paz irmãos. Força Chape.

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