Campos: El futbol es un privilegio en Uganda

No todos los niños juegan al futbol en Uganda

Todos los niños en Uganda, no tienen la posibilidad de jugar al futbol. Tampoco de ir a la escuela. Jugar al futbol, es algo que para nosotros es una actividad normal, pero para los niños de Uganda la mayoria de los deportes no entran en sus posibilidades.

Muchos niños trabajan como adultos. No me refiero a adolescentes, hablo de niños
que comienzan aproximandamente desde los tres años. Debido a la pobreza, los niños no pueden ir a la escuela y son obligados a trabajar. Al no tener acceso a la educación, es imposible salir de esa miseria.

Por lo tanto los niños de hoy, están condenados a ser adultos analfabetos, sin posibilidad de cambiar su entorno social.

Durante sus horas de trabajo, estos niños están expuestos a peligros muy serios, enfermedades y
accidentes. Por ejemplo, si realizan trabajos muy pesados como llevar grandes garrafas de agua o transportar peso en la cabeza, puede deformarles la columna o producirles hernias muy dolorosas; estar expuestos a la quema de basura y plástico, aparte de poder quemarse, no tiene que ser muy bueno para los pulmones. Todo esto deteriora su salud y perjudica su desarrollo.

Psicológicamente hablando, también hay consecuencias de por vida. Se les niega el cariño, se les trata como esclavos y se les castiga privándolos de alimentos. Obligados a pedir en la calle o robar, no puede dejar una buena huella en ellos.

Cuando digo que se les trata como esclavos, lo digo de verdad. En Uganda, las niñas y también las
mujeres, deben de arrodillarse enfrente de los hombres siempre que hablan con ellos. Si además,
añadimos que en este país los castigos físicos, se consideran una forma de aprendizaje, pues me
recuerda bastante a la esclavitud.

Todos los días cuando me dirijo a mi escuela, llevo varias botellas de agua conmigo. Por el camino, me encuentro a niños y mujeres trabajando en el campo y siempre me piden agua. No me puedo imaginar lo que debe de ser trabajar todo el día sin beber agua y sin comer, con unas temperaturas altísimas.

No puedo imaginar una vida sin deporte y sin educación. El futbol es fundamental en mi vida, es una de las cosas que me hace más feliz.

Es duro estar aquí y no poder hacer tanto como me gustaría. Ojalá, tuviera la fuerza y el apoyo de grandes instituciones para poder promover un cambio para siempre, no solo temporal, y acabar con la esclavitud infantil.

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