Blatter, en un callejón ¿sin salida?

Blatter enfrenta el mayor reto de sus 17 años al mando de la FIFA

Joseph Blatter es probablemente el hombre más poderoso del deporte mundial y sin duda su mayor sobreviviente.

Ahora enfrenta el mayor reto de sus 17 años al frente de la FIFA: Estados Unidos y Suiza han iniciado investigaciones penales sobre la corrupción entre varios dirigentes del futbol, que incluyen a algunos que saboreaban unas copas con Blatter en los días y horas previos a su arresto el miércoles por la mañana en Zurich.

A pesar de los escándalos de corrupción que han golpeado a la FIFA durante años, Blatter porta un revestimiento que le ha permitido aferrarse a la presidencia, aparentemente sin perder un gramo de autoridad.

Esa capacidad para desviar la responsabilidad hacia ex aliados a los que luego repudia ha sido una de las características principales del dirigente suizo, de 79 años.

En una veloz sucesión de acontecimientos el miércoles, las autoridades estadounidenses formularon cargos a 14 personas, incluidos varios miembros del comité ejecutivo de FIFA, el organismo que preside Blatter, debido a presuntas irregularidades en transacciones comerciales.

A su vez, la policía suiza allanó la sede de FIFA durante la madrugada para apoderarse de datos y documentos para investigar las desacreditadas licitaciones de las sedes de los mundiales de 2018 y 2022.

En un comunicado emitido el miércoles, Blatter dijo que, "si bien son hechos desafortunados, debe quedar claro que acogemos de buen grado las medidas e investigaciones de las autoridades de Estados Unidos y Suiza y creemos que ayudarán a reforzar las medidas que la FIFA ha tomado para arrancar de raíz cualquier delito en el futbol".

Blatter agregó que el comité de ética de la FIFA "suspendió a todos los identificados por las autoridades de cualquier actividad relacionada con el fútbol a nivel nacional e internacional".

No es la primera vez que las autoridades suizas investigan a la FIFA y allanan su sede en busca de pruebas. Sucedió en 2005, por un caso de sobornos.

Pero este allanamiento no pudo llegar en un momento más inoportuno para Blatter.

Dentro de dos días, enfrentará al príncipe Alí de Jordania, vicepresidente de la FIFA, el primero que disputa su reelección a la presidencia desde 2002.

Blatter se encerró en su oficina el miércoles, canceló reuniones previstas con confederaciones regionales y envió a un portavoz a defenderlo frente a la prensa en la jornada más negra que ha conocido la FIFA en 111 años de historia.

El jefe de prensa Walter de Gregorio se mostró perplejo ante las insinuaciones de que Blatter debería estar meditando sobre su situación, y solo aceptó que su "estrés ha aumentado".

"No está bailando en su oficina... No es un hombre feliz que dice, 'qué bueno lo que sucedió''', dijo De Gregorio. "Pero es la consecuencia de lo que iniciamos... Tal vez no es el momento más oportuno, pero la FIFA aprueba este proceso".

En noviembre, Blatter anunció que el informe de la investigación secreta de la FIFA del Mundial había sido entregado a las autoridades suizas para que lo evaluaran. Sugiere que Blatter tenía la certeza de que las sospechas no recaerían sobre él.

Ahora, con una elección por ganar, FIFA intenta poner de relieve el papel de Blatter como el ahuyentador de los "demonios" del futbol —el término es suyo— para limpiar el "juego bonito".

Blatter insinuó en diciembre que Dios le impuso esa misión.

"Creo en el Señor", dijo el católico devoto. "De vez en cuando me dice que puedo ir directamente al Vaticano... Reviviré la FIFA.

Se atribuye a Blatter el haber convertido a la institución en una potencia comercial. El Mundial de cada cuatro años, que genera ingresos por unos 5.000 millones de dólares, es un imán para los fanáticos, el periodismo de televisión y radio y los patrocinadores. Entrega fondos a las 209 asociaciones, muchas de las cuales están en deuda con Blatter por la generosidad de la FIFA.

Después de trabajar con las federaciones de atletismo y hockey sobre hielo suizas, Blatter fue llevado a la FIFA por Adidas para desarrollar proyectos financiados por Coca-Cola durante la década de 1970.

"Blatter fue el empleado de FIFA número 12", dice una semblanza del presidente en la revista interna de la organización. "Es un hecho que todavía lo irrita en vista de que el 12do hombre en un equipo de futbol es un suplente".

Blatter se aseguró de un puesto permanente en la FIFA al supervisar, desde el puesto de secretario general, la veloz expansión comercial del fútbol mundial.

"Blatter era un ejemplo vivo de la globalización antes de que se convirtiera en un lugar común económico", dice la servil semblanza, que describe al presidente como un hombre "multilingüe, elocuente, ingenioso, conocedor, jovial y en modo alguno introvertido".

Ahora los fiscales estadounidenses y suizos han sacado al sol algunos de los trapos sucios de la FIFA.

Pero la capacidad de Blatter de salir indemne de muchos escándalos sugiere que el desenlace más probable de los hechos de esta semana es que ganará su reelección para cumplir su quinto período de cuatro años.

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