Boxeo

De La Hoya y la posibilidad de volver al ring

Óscar De La Hoya podría regresar al ring

Primero cerró la puerta y sonrió irónico ante la oferta… caviló y lo hicieron dudar. Si hoy le preguntan a Óscar De La Hoya sobre la posibilidad de volver a boxear, esto le escuchará decir: “50 – 50”.

Pentacampeón. Millonario. Famoso, Empresario. Boxeador.

¿Se lo imaginan en acción otra vez?

No está tan lejano.

Hace tres años, en una conferencia de su promotora, tras los reflectores, De La Hoya contó su deseo: un tour mundial de peleas, a manera de despedida: Los Ángeles, Ciudad de México, Puerto Rico, Europa.

Con su “50-50” de opciones de boxear otra vez, entonces no dejó de pensar en esa idea. Quizá no el tour mundial, pero al menos una pelea sí.

Colgó los guantes, la bata y guardó las botas. Pero De La Hoya (39-6; 30 KO’s) no es diferente a cualquiera que haya dejado el boxeo, con fama o sin ella, con plata o sin ella.

El boxeo puede abandonar a un peleador sin que se entere.

Pero un peleador no puede dejar el pugilismo aunque se retire.

No es por plata. No es por fama. Es por orgullo. Es volver a sentir lo que hace mucho se dejó de ser.

Floyd Mayweather le tiró el anzuelo a De La Hoya y el ‘Golden Boy’ picó.

Analizar reaparecer es el paso previo de un expúgil al retorno.

Ante la sequía de figuras en el cuadrilátero, a nadie extrañe ver a De La Hoya volver.

Así de mal ha sido manejado el boxeo por promotores (aquí ponga el nombre que guste, sobran ejemplos) en años recientes: sin generar peleadores, las estrellas de papel necesitan que un cuarentón de aire nuevo al negocio.

¿Le hace daño al boxeo el posible regreso de Óscar?

No.

Más perjudican al pugilismo promotores mercenarios que con peleadores de relleno arman funciones y las presentan como de primer nivel en TV nacional, tanto en EEUU como en México (dos grandes mercados para el boxeo).

Más afectan los organismos que están más atentos en cobrar el aval por un título mundial que en proteger al boxeador.

Más lastiman los jueces y réferis cuando sus decisiones son opuestas a lo que todo el mundo ve en un cuadrilátero.

Mayweather y De La Hoya se enfrentaron en el mes de mayo de 2007, en un ajustado pleito donde Floyd se impuso por decisión dividida.

Tras caer con Floyd, Óscar hizo dos combates más y se retiró en diciembre de 2008, luego de ser noqueado por el filipino Manny Pacquiao… y eso es una piedra en el zapato para el ego de un tipo como el ‘Golden Boy’: el último combate no puede ser un revés.

Sí De La Hoya regresa, adelante: es él quien se va a subir al ring a dar y recibir golpes, y todos lo seguirán por el morbo, interés o curiosidad y él podrá intentar ponerle punto final a su carrera con una victoria.

Si Óscar decide no pelear, perfecto: tiene un lugar fijo en la historia del boxeo mundial.

Si el pentacampeón de origen mexicano retorna, le dará otro aire al boxeo… si no, no es su culpa que el pugilismo siga amarrado a lo que le daña. Él hace lo que le toca (su carrera de promotor es caso aparte).

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