Con el retiro a la vuelta de la esquina, Miguel Cotto reflexiona sobre su carrera  

Tras navegar en el boxeo profesional durante los últimos 16 años, el final ya se asoma para Miguel Cotto.

El próximo 2 de diciembre en un lugar que ha sido como su segunda casa, el mítico Madision Square Garden de Nueva York, el boricua estará enfrentando al estadunidense Sadam Ali  (25-1, 14 Kos) en su pelea de despedida (7 p.m., HBO).

Tradicionalmente previo a sus combates Cotto (41-5, 33 KOs) solo miraba hacia en frente y se enfocaba en su rival en turno sin darle cabida a otras cosas.

Sin embargo, debido a la ocasión, ahora se ha dado el tiempo para respirar, mirar hacia tras y reflejar sobre lo que ha sido su largo camino dentro del deporte de los puños.  

En una trayectoria donde ha conquistado seis títulos en cuatro divisiones distintas, ha encabezado numerosos PPV’s y ha sido el máximo referente del ilustre boxeo de Puerto Rico, Cotto siente que lo mejor que ha logrado es asegurar el bien estar de su familia y que eso todo para él.   

“Me voy con la satisfacción que he podido proveer el mejor futuro para mi familia”, dijo este miercoles durante una conferencia con los medios. “No hay nada de que arrepentirse, de que sentirse abochornado. He brindado lo mejor de mí”.

El olímpico en Sídney 2000 se va con un palmarés repleto de combates ante los mejores de su época: Shane Mosley, Manny Pacquiao, Floyd Mayweather, Sergio 'Maravilla' Martínez y Canelo.

Aunque no ganó todas sus grandes peleas, Cotto cree que al final todas las contiendas que realizó redondean su carrera ya que siempre se entregó plenamente para cada una.  

“He tenido la bendición de tener una maravillosa carrera”, explicó “Mis peleas eran el reflejo de lo duro que entrenaba, cada momento difícil en el gimnasio, en la pista”.   

Pese a que no tiene una victoria favorita, la que más recuerda es su guerra de 2005 ante el colombiano Miguel Torres, en la cual había sido derribado para luego recuperarse para ganar por nocaut en el séptimo asalto gracias a su famoso gancho de izquierda.  

“La manera de que estaban pasando las cosas la hacen memorable. La manera que me levanté de la lona y terminé la pelea, puso a Miguel Cotto en el mapa boxístico”, indicó.  

Ente todo lo bueno que ha vivido, la carrera del boricua tiene un capítulo oscuro. En 2008 fue salvajemente noqueado por el mexicano Antonio Margarito para perder su invicto. En la siguiente pelea del “Tornado de Tijuana”, le encontraron yeso en sus vendajes. Rápidamente se empezó a especular que quizás había ocurrido lo mismo contra Cotto. Con la rabia y certitud de que Margarito había hecho trampa, el boricua lo volvió a enfrentar en 2011. Sin embargo, en esta ocasión él fue el que administró la paliza.

Miguel contó que esa noche solo buscaba mostrar porque las cosas se dieron como se habían dado en el primer choque.  

“Solo dejé en claro lo que había pasado en la primera pelea...todos saben lo que pasó en la primera pelea”, aseveró sin indagar mucho en el tema.  

Sobre su lugar entre las leyendas de pugilismo boricua como Wilfredo Benítez, Wilfredo Gómez, Hector ‘Macho’ Camacho y Felix ‘Tito’ Trinidad, Cotto no cree que él puede decidir dónde debe de estar. Prefiere dejar que hable por sí mismo todo lo que hizo sobre el ring, un lugar que ha sido su vida.  

“Era un niño cuando empiece boxear, luego mi convertí en un hombre”, señaló. “No me corresponde ponerme en cualquier posición, solo trato de dar lo mejor de mí”.

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