Lomachenko y Rigondeaux no tienen problema con el peso

Los púgiles, el ucraniano Vasyl Lomachenko, y el cubano Guillerno Rigondeaux, dieron la primera gran lección de deportividad y clase durante la ceremonia de pesaje para la pelea que el sábado por la noche van a protagonizar en el legendario Madison Square Garden.

Ambos púgiles se miraron con dureza, pero con un gran respeto antes de subir a la báscula que mostró de inmediato también su profesionalidad al dar el peso oficial de la categoría ligero junior (superpluma), versión Organización Mundial de Boxeo (OMB).

Después de dar 129 libras (58,566 kilos) Lomachenko, de 29 años, y 128,5 (58,339 kilos), que mostró la báscula con Rigondeaux, de 37 años, todo fue seriedad y deportividad.

Sin embargo, ambos púgiles confirmaron que han trabajado muy duro para demostrar quien de los dos es el mejor en el ámbito profesional, en una pelea histórica porque será la primera en que dos excampeones olímpicos se enfrentan en busca del título mundial.

Rigondeaux llega como aspirante al título que posee Lomachenko y para conseguirlo tuvo que subir de peso a la categoría del junior ligero.

"Tengo un gran respeto por Rigondeaux porque conozco todo lo que hizo tanto de olímpico como cuando llegó al profesionalismo", declaró Lomachenko, que posee marca de 9-1 y siete triunfos por la vía del nocáut. "Esta será una pelea de inteligencia, porque los dos somos peleadores con mucho conocimiento boxístico. Será una pelea cerebral y de mucha acción".

Lomachenko es consciente que puede tener cierta ventaja en el apartado del peso, dado que Rigondeaux, con marca de 17-0 y 11 victorias antes del límite, debió subir de categoría y será la primera vez que pelee en la del superpluma.

El campeón ucraniano admitió que tiene las ventajas físicas, incluido estatura y peso natural, pero al final será la estrategia y la manera como lleve la pelea la que defina al ganador.

"Voy a mostrar mi boxeo y lo mejor de mis habilidades", destacó. "Tengo que hacer una buena pelea para dar un gran espectáculo y hacerlo por mi familia y amigos. Sé que enfrente tendré un gran rival, estaré listo, de eso no hay ninguna duda".

Lomachenko también reconoció la trascendencia de la pelea, la primera en la historia entre dos campeones olímpicos que se enfrentan por un título mundial profesional.

"Esta es una pelea muy importante para mí", subrayó. "Muchos aficionados querían esta pelea y si es importante para ellos, es importante para mí. Será interesante".

Mientras que el púgil cubano no considera que el peso vaya a ser un factor que le perjudique porque antes que nada es un deportista, que conoce los fundamentos del boxeo más que nadie y también como se trabaja ya en el profesionalismo.

"El boxeo no se gana con peso y estatura", valoró Rigondeaux. "Se gana con muchas otras cosas y voy a demostrarlo. Se gana con habilidad, técnica y estilo. Se trata de pegar y que no te peguen".

Rigondeaux para nada menospreció la categoría del campeón del mundo, pero a la vez está convencido que puede hacer mejor las cosas que su rival cuando ambos estén arriba del cuadrilátero.

"Sé que soy el mejor y voy a demostrarle que nunca antes se había enfrentado a un rival de mi categoría", afirmó el excampeón olímpico cubano. "No es la mejor pelea, ni el mejor rival de mi carrera. Yo he tenido muchas peleas grandes en el boxeo".

Aunque si es consciente que se juega mucho en la pelea, ya que una derrota, a su edad, le condicionará comenzar de nuevo a mantenerse entre los púgiles de elite.

"Lo importante es que creo que ya he ganado el primer asalto con el apoyo que he recibido de los aficionados", valoró Rigondeaux. "Mucha gente vino apoyarme ya en el pesaje y eso hace que me sienta como en casa".EFE

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