Bien descansado, CarGo lidera a Rockies en la postemporada

Associated Press

Bien descansado, Carlos González ha sido un jugador distinto desde agosto.

Resulta ser que lo único que necesitaba el carismático jardinero venezolano sólo necesitaba dormir plácidamente.

Sumido en un prolongado bajón ofensivo al comienzo de la temporada, CarGo dormía mal noche tras noche hasta que visitó a un especialista de trastornos del sueño hace dos mes.

Ahora, su bate es el que está despierto, con lo que González y los Rockies se alistan para su primera postemporada desde 2009. Esto supera el mejor de los sueños, ya que el venezolano es el único sobreviviente de ese equipo en 2009.

"Es sencillamente especial", dijo González, cuyo equipo visitará Arizona para enfrentar el miércoles a los Diamondbacks en el juego de wildcards de la Liga Nacional. "He pasado por muchas dificultades, temporadas de muchas derrotas, temporadas de cambios. He visto a tantos jugadores excelentes saliendo de esta casa".

"Pero siempre tuve la fe de que iba a seguir con este equipo y celebrar con mis compañeros y fanáticos. Siempre me han dado cariño. Eso es lo que más valoro".

González bateaba para .214 a mediados de julio y trataba de hacerle ajustes a su swing. Por más empeño que le ponía, las dificultades para alguien con un promedio de por vida de .291 se acentuaban.

Y mientras más padecía con el bate, dormía peor.

El patrón era similar todas las noches — tras regresar del estadio, cavilar en lo que hizo en el juego, ponerse a ver películas o la televisión hasta las 3 de la madrugada hasta echarse a dormir. Pero siempre se despertaba exhausto.

Un leve problema de insomnio era algo que le había afectado durante mucho tiempo en gran medida por los viajes. La pasada temporada, González indicó que recurría a píldoras para poder conciliar el sueño.

"Pero no sentía que no me ayudaban, porque al día siguiente me sentía mal", dijo González, quien logró subir su promedio a .262 esta temporada gracias a un fuerte cierre. "Traté de dejaras, pero no podía dormir".

"Al final, conversé con mi agente, hablé con mucha gente, para encontrar la forma de atacar el problema. En agosto, ahí fue cuando empecé a ver a un doctor para encontrar la manera adecuada de poder dormir".

Más que todo consistió en consejos para relajarse — mantener su recámara fresca y oscura, mantener alejado su teléfono y nada de ponerse a ver películas tras los juegos. Eso le permitió tener siete buenas horas de sueño cada noche".

Aparte, González modificó como sujetaba el bate. Todo esto le ha rendido dividendos, con González bateando para .325 en agosto y septiembre, con ocho de sus 14 jonrones.

"No es que reinventamos algo o traté de cambiar mi swing", dijo González, quien cumplirá 32 años el 17 de octubre. "Trataba de estar calmar, bajar mis manos, no pasarme de más con el swing. Solo tratar de hacer un buen contacto con la bola, concentrado en la zona".

Los Rockies están fascinados en que González esté de vuelta en la postemporada. Han pasado ocho años desde que destapó un corcho al festejar en el camerino. En medio de ello, ha tenido momentos de brillo como tres Guantes de Oro, el título de bateo de la Liga Nacional en 2010, tres convocatorias al Juego de Estrellas y su tope personal de 40 jonrones en 2015.

Pero también momentos malos: las lesiones del dedo y la rodilla que le limitaron a 70 partidos en 2014, formar parte de equipos con porcentajes por debajo de .500 y el bache al inicio de esta temporada.

En el pasado invierno, se conjeturó en que podría ser canjeado, dado que su contrato expira la final de esta campaña. Pero siempre ha sido el alma del club. Y el gerente de los Rockies Jeff Bridich no quería alterar el ambiente dentro del camerino.

"Tantos rumores, ‘que lo íbamos a cambiar aquí o allá, que íbamos a hacer esto y lo otro'. Nada de eso era cierto", indicó Bridich.

Esto es lo mucho que los compañeros de González le respetan: "Incluso en una mala racha, no dejó de ser el número uno del equipo", dijo Gerardo Parra, su compatriota y jardinero. "Es alguien que necesitamos".

Y ahora que González y los Rockies se han despertado, su advertencia es que nadie les subestime esta postemporada.

"Lo único que queríamos era una oportunidad", dijo González. "Ahora, todo marcha viento en popa". 

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